domingo, 11 de enero de 2009

Desarrollan un proyecto en la Antártida para reducir a la mitad el uso de combustibles fósiles


Esta semana concluirá la instalación de un segundo aerogenerador en Esperanza, una de las seis bases argentinas permanentes en la zona, que utiliza la fuerza del viento para calefacción e iluminación, pero también para obtener hidrógeno. De este modo, disminuirá el impacto ambiental en un continente crítico y reducirá además el costo de la energía.
La instalación de un segundo aerogenerador en Esperanza, una de las seis bases argentinas permanentes en la Antártida, se inscribe en un proyecto para reducir el uso de combustibles fósiles en un 50% en 15 años.
"Estamos conectando todo y esperamos concluir esta próxima semana" el montaje del Primer Módulo Argentino de Energía Limpia (MAEL I), dijo el teniente primero Pablo Cañete, coordinador del grupo de trabajo, consultado telefónicamente por Télam.
Si el primer aerogenerador creado para la base por la empresa estatal rionegrina INVAP calefacciona el laboratorio, el segundo, cuyos componentes descargó hace pocos días en Esperanza el buque Canal de Beagle, de la Armada, tiene aplicaciones más complejas.
El MAEL I utiliza la fuerza del viento para calefacción e iluminación pero también para obtener hidrógeno por electrólisis, explicó Cañete, un licenciado en Matemática Aplicada que se desempeña en el Comando Antártico de Ejército, en la División Investigación, Desarrollo y Medio Ambiente.
El hidrógeno así obtenido a partir del agua tiene muy variadas aplicaciones, entre las cuales alimentar un horno, un quemador, un generador de 8 HP y un equipo de soldadura autógena.
"Este trabajo ha sido realizado en el marco de un proyecto de investigación científico tecnológico que involucra a instituciones y empresas, con el fuerte apoyo de la Dirección Nacional del Antártico (DNA) y su director, Mariano Memolli", subrayó Cañete.
A partir de la puesta en marcha del MAEL I, prevista para marzo próximo, Esperanza utilizará un 7% por ciento de energías alternativas y se situará, en este campo, entre las tres bases más avanzadas de todas las de los diversos países en la Antártida.
La estación científica belga Princesa Elisabeth, fundada en 2007 y que inició los estudios científicos en esta campaña de verano 2008/2009, es la primera base antártica que trabaja con cero emisión de CO2 (dióxido de carbono).
En el caso de Esperanza, sus primeros pasos reflejan el fuerte impulso a la investigación y desarrollo de tecnologías de energías alternativas aplicables a la logística antártica dado por el Ejército junto a la DNA y el Instituto Antártico Argentino (IAA).
El proyecto sustentado en tecnologías alternativas, en especial las del "Sistema Viento-Hidrógeno", apunta a reducir el consumo de combustibles fósiles en un 50% en 15 años.
De este modo, disminuirá el impacto ambiental en un continente crítico y reducirá además el costo de la energía empleada en la Base Esperanza, situada al pie de un glaciar y sobre una bahía del mismo nombre en el norte de la Península Antártica.
Sólo esta base seleccionada para experimentar el uso de energías alternativas utiliza hasta ahora por año unos 350.000 litros de gasoil antártico, combustible que arriba a destino con costos quintuplicados por la gran complejidad del transporte.
El proyecto apunta a generar un mínimo de 150 Kw empleando fuentes limpias y renovables, así como a reducir en 50% las emisiones de dióxido de carbono y las horas de vuelo de helicópteros en el abastecimiento de combustibles, minimizando riesgos de derrames contaminantes.
Además de la DNA, Cañete destacó el papel en el proyecto de la Dirección de Investigación, Desarrollo y Producción del Ejército (DIDEP), el Comando Antártico de Ejército (CAE) y el Instituto de Investigaciones Científicas y Técnicas para la Defensa (CITEFA).También de la Escuela Superior Técnica (EST), INVAP, la Planta Experimental de Hidrógeno de Pico Truncado (PEHPC) y el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA).
"Los trabajos de laboratorio y seguimiento de proyectos serán llevados a cabo durante todo el año en la Base Esperanza por el técnico de la DNA Carlos Gutierrez y personal capacitado de la dotación 2009", concluyó el teniente primero Cañete.
Telam

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