jueves, 23 de abril de 2020

Viajó a la Patagonia por un dinosaurio y quedó varado a 2500 kilómetros de su casa por la cuarentena por Agustín Larrea

Jorge González dibuja y esculpe réplicas de dinosaurios. Es uno de los paleoartistas más importantes del país y sus trabajos se exhiben en varios países (@paleoart_by_jorge_gonzalez)

Jorge González dibuja y esculpe réplicas de dinosaurios. Es uno de los paleoartistas más importantes del país y sus trabajos se exhiben en varios países (@paleoart_by_jorge_gonzalez)


Jorge González es paleoartista y vive en Jujuy. Las autoridades de Ingeniero Jacobacci, Río Negro, le encargaron un trabajo muy especial: realizar la réplica de un dinosaurio. En pleno trabajo, se decretaron las medidas de restricción y quedó lejos de su hogar. Cómo pasa los días de aislamiento junto a sus colegas y cómo lleva adelante su particular tarea un dibujante y escultor de animales prehistóricos en tiempos de coronavirus

Esta vez le pidieron un dinosaurio herbívoro de la familia de los hadrosaurios. Un Secernosaurus, específicamente. 
Jorge González es paleoartista: su trabajo consiste en hacer dibujos y esculpir réplicas de animales prehistóricos. Es uno de los más reconocidos del país en su especialidad –sus obras recorren el mundo y ha participado con sus dibujos en numerosos libros y publicaciones de prestigio– y vive en San Salvador de Jujuy.

Cuando le propusieron instalarse por tres semanas en Ingeniero Jacobacci, una pequeña localidad de Río Negro, para realizar una escultura gigante de uno de los dinosaurios característicos de la zona no lo dudó: apasionado de su tarea, le gustaba la idea de quedarse unos días en la Patagonia, ese territorio que tanto había estudiado para desarrollar su arte. Nunca se imaginó que iba a quedar varado, en plena cuarentena, a más de 2500 kilómetros de su casa.

González vive actualmente en San Salvador de Jujuy y por la cuarentena quedó varado en Ingeniero Jacobacci, Río Negro (@paleoart_by_jorge_gonzalez)
González vive actualmente en San Salvador de Jujuy y por la cuarentena quedó varado en Ingeniero Jacobacci, Río Negro (@paleoart_by_jorge_gonzalez)

“Hace más de dos años se presentó un proyecto con la gente de la Secretaría de Turismo de la provincia de Río Negro enfocado a mejorar el turismo en Ingeniero Jacobacci. Este proyecto tenía la idea de hacer réplicas de dinosaurios que se encontraron acá en la zona, a tamaño natural. ¿Por qué dinosaurios? Porque acá están los yacimientos paleontológicos de la última época de los dinosaurios, es decir, del período Cretácico superior. Son restos que tienen más de 70 millones de años. Estos dinosaurios son muy importantes y muy representativos de este lugar y muestran cómo eran antes de la extinción masiva”, señala apasionado González, en diálogo con Infobaedesde el pueblo patagónico donde se encuentra varado.

“Se pusieron en contacto conmigo, porque sabían que yo realizaba esculturas a tamaño natural de animales prehistóricos, entre otras cosas. A fines del año pasado se aprobó el proyecto. La idea era viajar para hacerlos en el lugar. Yo vivo en San Salvador de Jujuy y era una gran complicación hacerlos allá y trasladarlos: iba a resultar muy caro. Ellos me decían que acá tenían las instalaciones como para afrontar este trabajo. Entonces formé un equipo para poder hacerlo en Ingeniero Jacobacci y me terminaron acompañando dos paleoartistas más, que son Diego Barletta y Andrés Rojas”, agrega.

El trío de artistas llegó a comienzos de marzo para ponerse manos a la obra. El propio González, que lleva más de 25 años en esta tarea, recorrió más de 2500 kilómetros para llegar: “Vinimos el 2 de marzo. Teníamos pautado quedarnos tres semanas. La idea era realizar una escultura de 6 metros de largo. Es importante esto porque generalmente una escultura de este tamaño lleva más tiempo, pero logramos una técnica que nos permitía poder hacerlo más rápido y con muy buen resultado. Hasta que se empieza a hablar de la cuarentena en la segunda semana de trabajo, con el trabajo a medias”.

En esta oportunidad, le pidieron una réplica de un dinosaurio característico de la zona (@paleoart_by_jorge_gonzalez)

En esta oportunidad, le pidieron una réplica de un dinosaurio característico de la zona (@paleoart_by_jorge_gonzalez)

–¿Y entonces ya no podían volver a sus casas?
–Teníamos la posibilidad de volver y dejarlo incompleto, pero sentíamos que debíamos terminarlo: era un gran esfuerzo de parte de la municipalidad que auspicia esto y de la Secretaría de Turismo de Río Negro. Si nos íbamos sin terminar no lo iban a poder hacer porque no hay muchos especialistas en este rubro. Entonces decidimos quedarnos y hacer lo que nos gusta, aunque eso implica que no supiéramos bien cuándo íbamos a poder volver a nuestra casa.

–¿Cómo es la obra que les encargaron?
–Es un dinosaurio herbívoro de la familia de los hadrosaurios que se llama Secernosaurus. Son dinosaurios herbívoros de pico de pato, así se los conoce vulgarmente. Me pidieron este porque acá se encontró esa especie, característica de este lugar. Hay muy pocos lugares en la Argentina y Sudamérica donde se encuentran este tipo de dinosaurios. La idea es instalarlo en un lugar que se llama La Ruca, un paseo que usa la gente durante los fines de semana o en época de vacaciones.

–¿En qué etapa están de la escultura?
–En realidad el trabajo está listo hace dos semanas.

–¿Tienen la posibilidad de hacer otros dinosaurios mientras tanto?
–Teníamos planeado empezar por esta obra y más adelante seguir: de hecho está contemplado en el proyecto hacer otro dinosaurio más, uno carnívoro. El problema que tenemos es que no llegan los materiales. Este es un lugar muy chiquito y eso es importante aclararlo: es uno de esos pueblos que no tienen infectados por Coronavirus porque, al cerrarse los caminos y sin tren, estamos completamente aisladosEntonces si no hubo casos en los primeros 15 días, como no entra gente nueva, es muy poco probable que haya casos en la zona.

Así fue el armado del hadrosaurio que instalarán en Ingeniero Jacobacci (@paleoart_by_jorge_gonzalez)

Así fue el armado del hadrosaurio que instalarán en Ingeniero Jacobacci (@paleoart_by_jorge_gonzalez)

UNA VIDA DEDICADA A LOS DINOSAURIOS

De pequeño a Jorge González le gustaba dibujar dinosaurios. “Me gustaba verlos en las películas que había en aquella época, estamos hablando de antes de Parque Jurásico (se refiere a la película de Steven Spielberg de 1993). Creo que todo cambió mucho a partir de esa fecha porque la película tuvo una gran repercusión. Pero antes de eso, lo que a mí me motivó eran algunos dibujos animados, muchos documentales. Había algunas series también y muy pocos libros. Había varias cosas que eran un poco infantiles y, en algunos casos, científicamente incorrectas”.

Cuando estaba terminando la secundaria, en La Plata, se acercó un día al área de paleontología de un museo con sus ilustraciones. Al poco tiempo empezó a conocer en detalle el trabajo de los paleontólogos y encontró en aquello una verdadera pasión, que ya lleva 25 años.

El artista comenzó a dibujar a los 3 años. A los 17 llevó sus dibujos a un museo para que lo vieran los paleontólogos que trabajaban en el lugar (@paleoart_by_jorge_gonzalez)

El artista comenzó a dibujar a los 3 años. A los 17 llevó sus dibujos a un museo para que lo vieran los paleontólogos que trabajaban en el lugar (@paleoart_by_jorge_gonzalez)

–¿Qué es un paleoartista?
Los paleoartistas somos artistas dedicados a reconstruir cómo eran los paisajes y las formas de vida del pasado. Están casi dentro de los ilustradores científicos, pero tienen mayor libertad artística. Pero claro, hasta ahí nomás, porque tienen que saber mucho de paleontología, mucho de animales y plantas actuales, de geología. También tienen que poder reconstruir cómo eran estos animales a partir de ver los huesos.

–¿Tienen una formación especial?
No, mayormente la formación es autodidacta. No existe en la Argentina la carrera. Somos muy pocos: los tres que estamos acá creo que representaríamos el 25 por ciento de todo el país.

–¿Cómo es el vínculo con los paleontólogos? Porque imagino que vos desde lo artístico querrás ser creativo y del otro lado deben pretender ajustarse a lo científico.
–A mí me encanta la dinámica de trabajo con ellos porque aprendo mucho. Es muy loco que a veces el paleontólogo vuela más que el dibujante (risas). Porque fantasean a veces mucho más. Hay dos tipos: los que fantasean mucho y los que son sumamente estrictos con lo que se encontró, lo que te limita a la hora de representar al dinosaurio o al animal prehistórico de determinada manera. Por ejemplo, si ves ilustraciones de mamíferos prehistóricos, generalmente los hacen con la boca abierta. Y esto se debe a que los investigadores conocen muy bien los dientes. El tema es que el animal, en la vida cotidiana, cuando bosteza o cuando va a comer tiene la boca abierta. Entonces, por mostrar los dientes, a veces se hacen cosas que son muy poco naturales en la escena, o cuando se dibuja algún animal prehistórico. Con los dinosaurios carnívoros pasa lo mismo: nunca los hacen durmiendo la siesta (risas). Siempre están corriendo y con la boca abierta, súper activos. ¡Y el animal corría cuando lo necesitaba, no es que andaba por la vida corriendo! Yo soy muy conservador con los colores y el criterio artístico para hacer cosas como estas porque creo que es más acertado y me estoy acercando más a la realidad si lo encaro de un modo más serio.

González ilustró, entre otros, el libro
González ilustró, entre otros, el libro "Dinosaurios del fin del mundo" escrito por el periodista científico Federico Kukso

–Pero a la vez no deja de ser una representación de lo que te describen quienes estudiaron los restos, ¿no?
–Claro, siempre estoy sujeto a la evidencia del momento. Cuando la evidencia cambia, la interpretación cambia. Y eso es súper dinámico.

–¿Cómo pasaste del dibujo a la escultura?
-Mayormente el que dibuja no esculpe y el que esculpe no dibuja. Yo hago las dos cosas.En mi caso se dio casi en simultáneo. Pasa que, cuando recién empecé, no tenía muchos conocimientos de escultura. Pero cuando terminé la secundaria me anoté en la escuela de bellas artes y fui aprendiendo. Ahí me di cuenta de que había muchas técnicas muy útiles para poder hacer este tipo de trabajo. Entonces evolucionó casi en paralelo. Pero siempre me resultó más fácil dibujar que hacer esculturas, de hecho es más rápido el resultado. Yo diría que son dos cosas que se complementan muy bien. Siempre hago un dibujo antes de hacer la escultura, no arranco improvisadamente, planifico mucho. Antes de empezar hago planos, escalas, varias vistas de lo que quiero esculpir para evitar errores.

En la Argentina hay pocas personas dedicadas al paleoarte y todos ellos son autodidactas (@paleoart_by_jorge_gonzalez)
En la Argentina hay pocas personas dedicadas al paleoarte y todos ellos son autodidactas (@paleoart_by_jorge_gonzalez)

–¿Qué materiales usás para tus esculturas?
–Telgopor y resina acrílica. Cuando son piezas más chicas, masilla epoxi.

–¿Quiénes te convocan? ¿Quiénes te piden dinosaurios?
–Por lo general van a parques temáticos o exhibiciones en el exterior. Desgraciadamente no son frecuentemente contratados paleoartistas profesionales en instituciones oficiales porque se llama a alguien pensando en que sale barato o se trabaja con lo que un paleontólogo dirige, si es posible. A veces se compran cosas ya hechas que no son muy precisas en cuanto al rigor científico. Ese es un problema, muchas veces, vinculado con el desconocimiento, porque no saben que existe gente que se dedica a eso. O, por un problema de recursos. Es gracioso porque no llegan a hacernos la pregunta de si somos caros o no (risas).

Otra de las obras de González, que exhibe en el exterior y es convocado por su gran conocimiento en el tema en todo el país
Otra de las obras de González, que exhibe en el exterior y es convocado por su gran conocimiento en el tema en todo el país

FUTURO INCIERTO
Pese a las nuevas disposiciones, como todavía no hay transporte de larga distancia habilitado, ni aviones, Jorge y sus compañeros todavía se encuentran en un limbo. Agradecen la hospitalidad de quienes los recibieron y todavía no tienen claro cómo será el regreso a casa.

–¿Dónde viven hoy?
–Estamos en una residencia de alumnos terciarios que nos facilitó la municipalidad de Jacobacci, algo que estuvo planeado desde que empezamos el trabajo.

González junto a sus colegas varados en Río Negro (@paleoart_by_jorge_gonzalez)
González junto a sus colegas varados en Río Negro (@paleoart_by_jorge_gonzalez)

–¿Qué hacen mientras tanto? ¿Cómo pasan sus días?
–Como soy dibujante y Diego Barletta también, estamos adelantando proyectos personales y pedidos que nos han hecho via internet. Pero no es lo común. Como somos monotributistas, estamos en ese problema que tienen los que no pueden ir a los lugares de trabajo. La mitad de las veces puedo resolver algunas cuestiones por internet, pero la otra mitad no, ese es el problema. Hay trabajos que es imposible: si me piden una escultura no la puedo enviar.

INFOBAE

martes, 21 de abril de 2020

Los castores devastan la Patagonia chilena


En los espectaculares y grandiosos paisajes de la Patagonia chilena, en el extremo sur del país, una especie foránea está causando terribles estragos. Devora los árboles autóctonos, destroza el ecosistema y acaba con la flora y la fauna. Y esa especie es el castor.
Militares argentinos trajeron a Tierra de Fuego desde Norteamérica, a mediados del siglo XX, diez parejas de estos simpáticos animales con el objetivo de desarrollar una industria peletera.
La industria no floreció, pero los veinte roedores, sin depredadores naturales, se han multiplicado hasta convertirse en 100.000 y cruzar a la parte chilena del archipiélago. Una auténtica plaga que arrasa con todo.
"Es una especie exótica invasora, que son esas especies foráneas, especies que no son de Chile y que hoy en día están causándonos problemas importantes de orden ecológico", explica el conservacionista chileno Charif Tala.
Con su rifle, Miguel Gallardo, ha emprendido una empresa colosal: tratar de cazar a los castores que han invadido la isla Navarino. Considera que está haciendo lo que debe y se defiende frente a las críticas de los grupos animalistas.
"El bosque no tiene como defenderse, el castor roe la corteza, porque es la parte rica del árbol de la cual se alimenta, y mata a los árboles para construir sus represas, sus lagunas, e inunda valles, inunda bosques y mata todo lo que está alrededor -dice Gallardo-. La gente que es animalista, yo los entiendo, pero lamentablemente si no tomamos decisiones respecto al castor, nos vamos a quedar sin bosque, nos vamos a quedar sin vegetación".
Preocupan en especial los daños sobre los bosques nativos. Los centenarios árboles de lenga y el coihue son, de hecho, su bocado favorito. Unos ecosistemas que son únicos a nivel global.
Las autoridades chilena estiman que los castores ya han devastado más de 23.000 hectáreas de bosques nativos, además de provocar graves daños en la flora y la fauna y pérdidas económica estimadas en más de 62 millones de dólares.
EuroNews

El cazador de la Patagonia de Francisco Rodríguez Tejedor


 FRANCISCO RODRÍGUEZ TEJEDOR - "EL CAZADOR DE LA PATAGONIA" - Blog literario

Francisco Rodríguez Tejedor estremece con su novela 'El cazador de la Patagonia'

El autor realiza una fotografía viva sobre la crudeza del mundo del hampa con un chacal como protagonista
Francisco Rodríguez Tejedor lleva desde hace años cargando su equipaje literario a través de diferentes novelas y relatos que le han otorgado el reconocimiento en diversos medios y el galardón de algún que otro premio.

Con El cazador de la Patagonia el escritor se erige como un autor con una literatura diferente que traspasa las páginas para sacudir al lector. La trama de esta novela no era fácil de ensamblar. Sin embargo, Francisco Rodríguez Tejedor resuelve con armonía e inteligencia la vida de Isaac, un sicario que busca venganza tras la muerte de sus abuelos.

"La novela indaga en el corazón de este joven cazador al que le han quitado todo y en las respuestas que él siente que debe implementar en cada momento. La venganza, la sed de justicia y el saberse solo contra unos enemigos muy poderosos , hará que tenga que emplear varios años en convertirse en un profesional del crimen en la mafia argentina".

La persecución que emprende el protagonista para dar caza a aquellos que arremetieron contra el nombre de su familia lo llevará a una transformación interior cruenta y atroz. La vendetta se convierte en el motor único y personal de Isaac a lo largo de la novela, pero también funciona como fuente de energía eimpulso su perfil más intimista, sentimental y cercano.

La dualidad, el resarcimiento, la justicia personal, el amor y el sacrificio son algunos de los temas principales que Francisco Rodríguez Tejedor ofrece como pilares fundamentales sobre los que se sustenta esta novela trepidante.

"Cuando a alguien le quitan lo importante: su familia, su futuro, su honor, y necesita una reparación, resarcirse de ese tremendo daño, pierde el miedo porque, efectivamente, ya no tiene nada que perder. Ese es el estado en que germina la venganza, que necesita de atrevimiento, audacia pero, también, paciencia, frialdad y cálculo".


Con un estilo mordaz, transparente e incisivo, el autor de esta novela transportará al lector a la cara más dura del ser humano. En sus páginas se hallará entre el odio y la venganza, la violencia y la neutralización de cualquier sentimiento; pero también a un paso del amor, de una luz de bondad y emoción.

"Todo hombre lleva en su interior un ángel y un demonio. Querríamos, sin duda, ser ángeles, pero las sacudidas externas que golpean con fiereza a algunos y las internas, en caso de conflictos de origen psicótico, a otros, hacen que haya un porcentaje de individuos donde la parte oscura y derrotada, malvada y turbia de la vida, sea la dominante"
Con un juego bien rematado de caza al enemigo, el escritor y cineasta ahonda en la psicología de la mentes más perversas y le da veracidad a cada uno de sus personajes. Con esto ha logrado cimentar una novela negra como pocasque evocan la imaginación del lector en todas las escenas de acción que se superponen a lo largo de El cazador de la Patagonia.

Francisco Rodriguez tejedor pone en las manos del lector una obra única, diferente a todas luces, que busca colocarlo en una situación extrema en la que no se haya podido ver para sucumbirlo en el fondo de su propia introspección.

Siglo XXI

Reseña de «El cazador de la Patagonia», de Francisco Rodríguez Tejedor



Reseña de «El cazador de la Patagonia», de Francisco Rodríguez Tejedor

Novelas que retraten la crudeza de la vida de un chacal existen pocas. Sin embargo, Francisco Rodríguez Tejedor ha logrado plasmar, sin edulcorar, los bajos fondos que envuelven este mundo del asesino a sueldo.
En su libro El cazador de la Patagonia nos adentra de lleno en la vida de Isaac, un hombre que, tras la muerte de sus padres, ha sido criado por sus abuelos prácticamente recluido de la sociedad. Sin embargo, el desencadenante de la trama sucede cuando el protagonista escucha en directo la muerte de estos.Corrompido por este acto y movido por amparar el honor de su familia, Isaac se convierte en un sicario bajo el mando de su jefe Figueroa. 
Hay vidas que están marcadas por circunstancias tan crueles que producen un desgarro insalvable en el futuro de quien las sufre. Y cuando esto pasa, no solo las circunstancias son crueles, sino también la sociedad, los lugares, los sentimientos y el pensamiento más profundo sobre la existencia humana. 
¿Qué podríamos pensar de un mundo que parece que solo nos hace daño? Eso es lo que realmente siente Isaac. Una rotura en un momento dado que le impide creer que hay esperanza en los confines de la humanidad. La soledad es la compañía más fiel.
«Me empezaban a poner contra la pared la nostalgia de la marcha de mi tierra por primera vez en mi vida y la ansiedad por lograr apagar aquella inmensa sed plena de injusticia y de dolor que me embargaba».
La venganza siempre tiene una simiente: devolver un daño que se ha infligido a alguien. Es por eso por lo queel lector se siente en constante empatía con el protagonista, quien a pesar de generar violencia, siempre manifiesta su lado humano. Y esto es lo que resulta muy interesante a lo largo del libro: la dualidad de sentimientos encontrados en Isaac. Por un lado, la ferocidad y la crueldad, y por otro lado, el amor, el arraigo familiar y el encuentro con la verdad. 
«Entonces apretaba los dientes y aquella aflicción, aquella nostalgia del huerto de Conesa, se convertía en un odio feroz, en unas ansias inmensas de venganza».
Su búsqueda por equilibrar su dolor, lo llevará desde Argentina a Cádiz. Lugar principal en donde se contextualiza y se retrata la vida de Isaac como chacal. Un ambiente lleno de perfidias, intereses y brutalidad que parecen arrastrarlo poco a poco. Sin embargo, la aparición de Celia, una bailaora de la cual se enamora, le devuelve por momentos la humanidad al protagonista.
La caracterización de los personajes tan bien desarrollada, alumbra las escenas de acción que no dejan de sucederse a lo largo del libro. El lector tiembla, corre y se estremece acompañando a Isaac gracias a las descripciones de los diferentes lugares y situaciones que atrapan y conmueven a partes iguales.
Alicia, Manuela, Fran y Teresa, son algunos de los eslabones que acompañan a El Mero, sobrenombre de Isaac como asesino a sueldo, en su travesía mientras cada uno de ellos intenta encontrar su sitio en el mundo que por momentos se torna cruel. La psicología de cada uno de ellos, tan bien descrita, deja entrever la necesidad de estos por actuar en base a sus convicciones ya que no buscan otra cosa que su propia felicidad a pesar del paisaje tan agresivo que los rodea.
La narrativa de Francisco Rodríguez Tejedor supura desazón, violencia, frialdad y una voluntad incontrolable de querer mostrar la cara más dura de la vida.  El cazador de la Patagonia se sostiene sobre un ritmo acompasado, fluido, que no deja hilos sueltos en la trama y que mantiene el pulso de la respiración.
«Me habían convertido en un hombre deshabitado de toda confianza en el mundo y henchido solo de una soledad inmensa y de unos interrogantes que abarcaban toda mi vida. Me habían convertido en un ser que yo no sabía ya quién era».
A pesar de la desolación que produce no ver una luz al final de un túnel, el lector se encontrará en esta obra una evolución hacia la posible esperanza quizá. Quien se acerque a este libro podrá descubrir que, a veces, detrás de un armazón rocoso como el que la vida pone a su protagonista, aún hay hueco para un poco de calor humano.
El cazador de la Patagonia es un libro que emana la cara más atroz de nuestra especie , pero también es una novela que golpea y que destapa la fuerza y la valentía de un personaje quien, a pesar de su contexto, busca la justicia para salvaguardar el sentimiento más primario y puro: el amor hacia sus seres queridos.


  • Nombre: Francisco Rodríguez Tejedor
  • Género: novela
  • Bio: Economista experto en finanzas internacionales y negocios globales ha sido director ejecutivo de una importante multinacional financiera española, lo que le ha permitido conocer en profundidad los entresijos del mundo global.
    Literariamente procede del mundo de los blogs, particularmente de Eskup, de el diario El País, hasta que cofundó con otros escritores el blog Relatarium que alcanzó un gran difusión entre los años 2008 y 2010, hasta que creó el suyo propio “El blog literario de Francisco Rodríguez Tejedor” en 2011. En esta época ganó, entre otros, el premio del relato del día organizado por el Diario La Razón y patrocinado por CEPSA con “Aires de vacaciones”.Irrumpió en la escena literaria en 2011 con su novela El día que fuimos dioses (Editorial Alhulia). “Una novela poco común en la narrativa española actual” (El cultural del Diario El Mundo). “Un monumento a la literatura”. (Libros uno por uno). Libro recomendado por la Organización Antonio Machado, 75 Aniversario. Por esta novela de ambiente internacional y su larga trayectoria, el Grupo BBVA le nombró “Embajador Destacado” en 2012.
    En 2013, publicó Los mejores 101 momentos de amor (Editorial Alhulia), una antología de relatos amorosos, donde se incluía un CD, con el cortometraje “Victorita, Victorita…”, protagonizado por Imanol Arias y basado en una pequeña historia de su anterior novela. Estuvo seleccionado en 27 festivales nacionales e internacionales y tuvo una gran difusión. El autor y la directora Nacha Cuevas realizaron también el guión del largometraje de “El día que fuimos dioses” y se presentó a Televisión Española, donde por el momento no se han resuelto algunos aspectos de su complicada producción internacional. El autor creó su productora Indira Films, para materializar este u otros proyectos futuros.
    En 2015 lanzó Memorias del Sauce Curvo (Editorial Alhulia), en 2016 creó su propia editorial: Editorial Nuevo Libro, para autopublicación en las plataformas de internet. Lanzó el thriller El claxon que alcanzó el número tres de las novelas de suspense en Amazon.com. Posteriormente publicó Cinco estremecimientos, también del género thriller.
    En 2017 publicó Mil palabras para el optimismo, que es el diario de un escritor optimista.
    En 2018 comenzó a colaborar como periodista de opinión en el diario digital Iberoeconomía. En este mismo año lideró y coordinó el libro benéfico “La pasión por escribir”, donde 38 escritores y poetas participaron con sus colaboraciones literarias a beneficio de las ONG´s Unicef y Tomillo.  En 2019 publicó (Editorial Alhulia) “Soñadores –Aprende a materializar tus sueños”, junto con sus hijos Alicia y Guillermo. En esta novela sobre la vocación, participan como personajes reales 27 soñadores (emprendedores, artistas, investigadores) de la España de hoy que interactúan con los personajes de ficción protagonistas de la novela.
    En 2020 ha publicado para Amazon y plataformas digitales, a través de su editorial Nuevo Libro, el thriller negro El cazador de la Patagonia y rodar la segunda parte del largometraje “Semillas de alegría”.
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  • Obra: El cazador de la Patagonia
FALSARIA

Un modelo de liderazgo en situaciones extremas por Gerardo Castillo Ceballos


Una comparación entre la situación actual y la que vivieron los aventureros de la Expedición Antártica de 1914 a las órdenes de Shackleton

Estamos padeciendo una inesperada pandemia de carácter mundial, el Covid-19, con muchos miles de personas contagiadas y muy difícil de controlar. Una tragedia de esas proporciones requiere un liderazgo diferente. Para identificarlo propongo una referencia: la del explorador polar y navegante Ernest Henry Shackleton, que dirigió la Expedición Antártica de 1914, creando un modelo de liderazgo en condiciones extremas. Sus competencias son transversales, de amplio espectro, no específicas de una profesión o ambiente organizativo.

El liderazgo de este aventurero anglo irlandés fue definido así: «Para conductor científico, denme ustedes a Scott; para viajar veloz y eficientemente, Amundsen; pero cuando uno se encuentra en una situación desesperada, cuando parece que no hay salvación, conviene arrodillarse y pedir a Dios que le envíe a Shackleton».

En 1914, Shackleton decidió afrontar el único gran reto antártico que quedaba: atravesar a pie el helado continente de extremo a extremo, pasando por el Polo Sur, pisando un territorio desconocido, a lo largo de 2.800 km.

Para reclutar la tripulación publicó en el The Times la siguiente oferta: «Se necesitan hombres para viaje peligroso. Salarios bajos, frío extremo, meses de completa oscuridad, peligro constante, retorno ileso dudoso. Honores y reconocimiento en caso de éxito». Sorprendentemente, respondieron cinco mil personas, de las que se seleccionaron 28.

El barco Endurance dejaría a un grupo de expedicionarios en algún punto de la costa del mar de Weddell, para desde allí iniciar el camino en trineos tirados por perros, mientras que otro barco, el Aurora, les esperaría en el opuesto Mar de Ross.

El 5 de diciembre de 1914 el barco salió de las Islas Georgias para dirigirse al Mar de Weddell. El 19 de enero de 1915, cuando ya podía divisarse el continente antártico, el barco quedó atrapado entre los hielos del Mar de Weddell. Ante ello, Shackleton ordenó preparar el buque para resistir el duro invierno austral. Se reformaron sus dependencias, convirtiéndolo en una «estación de esquí». Shackleton procuró que sus hombres estuvieran siempre ocupados en tareas muy diversas, por ejemplo, cazar y despedazar focas y pingüinos.

El 27 de octubre de 1915 los 28 pasajeros abandonaron el barco antes de que se hundiera. Shackleton creó un campamento para que su tripulación sobreviviera durante seis meses. Haciendo uso de sus dotes de liderazgo, estableció las directrices que mantendrían con vida a su tripulación.

Consciente de que la expedición se hallaba en serio peligro, Shackleton cambió el rumbo, hacia el norte, para dirigirse a la isla Elefante, donde se quedarían 22 tripulantes. Los otros seis lograron llegar a Georgia del Sur tras una travesía por las aguas más peligrosas del planeta, en un pequeño bote, en busca de ayuda; este viaje con olas gigantescas está considerado como una de las proezas más impresionantes de la historia de la navegación.

En agosto de 1916, un remolcador chileno rescató a los 22 expedicionarios que esperaban angustiados en la isla Elefante. Todos regresarían a Inglaterra sanos y salvos.

Shackleton supo renunciar a su sueño inicial cambiándolo por otro menos glorioso, salvar a sus hombres. Esa es una de las conductas más importantes y difíciles de un líder.

¿Cómo se puede entender que los 28 náufragos de la expedición sobrevivieran durante dos años a las duras condiciones que tuvieron que soportar?

Contaban con un líder que además de saber mandar, tenía autoridad moral y prestigio, derivado de predicar con el ejemplo. Cada vez que exigía algo nuevo, era el primero en hacerlo. Por ejemplo, cuando dio la orden de arrojar al mar todos los objetos personales no imprescindibles, se adelantó a todos despojándose de varias joyas de oro.

Con ese gesto les trasmitió, además, que cumplir la misión era más valioso que el más preciado de los metales, por lo que todos debían dar el máximo rendimiento. Lo expresó con este lema: «Todo o nada». «Todo» era el premio de sobrevivir y recibir honores; «nada» era fracasar y morir de hambre o congelación.

Shackleton supo transmitirles confianza en el futuro de la expedición, lo que se reforzaba con el hecho de que adoptaba decisiones oportunas en los momentos críticos. También supo infundir en sus hombres un rasgo esencial para vivir en situaciones extremas: la adaptabilidad. Los náufragos fueron desarrollando conductas nuevas ante los nuevos desafíos que se iban presentando cada día.

La hazaña de la expedición Endurance se sigue estudiando en las Escuelas de Emprendedores como un modelo de liderazgo en épocas de gran adversidad.

En el epitafio de la tumba de Shackleton en una isla del archipiélago de las Georgias, hay una frase que expresa su carácter: «Un hombre debe luchar hasta el fin por aquello que más desea».

Las Provincias

Antártica: relevan la importancia de investigar el Estrecho de Gerlache

El objetivo principal de la investigación fue conocer como varían las condiciones oceanográficas a lo largo del estrecho y relacionar estas condiciones con la mayor o menor productividad del sistema

Un grupo interdisciplinario de científicos realizó una transecta de 13 estaciones de muestreo en un sitio que es considerado crucial para los cetáceos.

Daniela Jofré, Centro IDEAL. El Estrecho de Gerlache, ubicado en la zona occidental de la Península Antártica, no solamente es un paso para los buques científicos y turísticos que año a año llegan al continente blanco. Durante el verano, se convierte en un sitio clave de alimentación de ballenas jorobadas (Megaptera novaeangliae), también conocidas como yubarta.
A pesar de la importancia que tiene para una de las especies más grande en el género de los cetáceos, el lugar ha sido poco estudiado por la comunidad científica.
Un equipo de investigadores de diversas disciplinas del Centro de Investigación Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes (IDEAL) de la Universidad Austral de Chile (UACh) realizó una transecta de 13 estaciones oceanográficas. A bordo de la embarcación Karpuj, perteneciente al Instituto Antártico Chileno (INACH), los científicos midieron diversas variables como temperatura, salinidad, pH y oxígeno, entre otras.
El objetivo principal de la investigación fue conocer como varían las condiciones oceanográficas a lo largo del estrecho y relacionar estas condiciones con la mayor o menor productividad del sistema.
“Considerando el porcentaje importante de ballenas que llegan hasta este lugar a alimentarse, creemos que esta es una zona bastante productiva en relación al fitoplancton. Como es un estrecho protegido por montañas y glaciares, el aporte de hierro debido a la entrada de agua de deshielo debería ser importante”, asegura el Dr. Juan Höfer, investigador del Centro IDEAL y académico de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV).
A su vez, los científicos recolectaron muestras para análisis de metales traza y estudio de la comunidad microbiana presente. Los primeros resultados indican que las aguas presentes en la zona norte del Gerlache provienen del mar de Weddell, situado al este de la Península Antártica, siendo diferentes a las aguas encontradas en la zona sur del estrecho.
“Sabemos que el estrecho sostiene una gran población de ballenas, pero la pregunta es ¿Por qué? Una hipótesis es que las aguas que pasan por el estrecho reciben micronutrientes, como el hierro, desde sedimentos someros o los glaciares, lo que sumado a los nutrientes que vienen desde el Océano Austral crearían condiciones químicas óptimas para que crezca la vida”, afirma el Dr. Mark Hopwood, investigador del Centro para la Investigación de los Océanos (GEOMAR) de Alemania.
“El estrecho de Gerlache está incluido en la Zona de Protección General dentro de la propuesta de Área Marina Protegida impulsada por Chile y Argentina. Nuestros datos muestran la singularidad de esta zona antártica y darán información importante para comprender su funcionamiento”, concluye la Dra. Mireia Mestre, investigadora del Centro IDEAL y laUniversidad de Concepción (UdeC).

Un equipo de investigadores de diversas disciplinas realizó una transecta de 13 estaciones oceanográficas. Foto: Juan Hofer

IDEAL