domingo, 12 de febrero de 2017

ANTÁRTICA:Cien días, diez momentos mágicos

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Día 100, domingo 12 de febrero de 2017, Santa Eulalia, Isla Rey Jorge.

Charles Darwin cumpliría hoy 208  añitos, y hoy se cumplen 100 días de navegación, desde que zarpé el 4 de noviembre del puerto de Vigo, a bordo del Sarmiento de Gamboa. Cien singladuras y cien bitácoras, compartiendo día y noche este viaje maravilloso y único. He contado en esta especie de Diario informal que es #HorizonteAntártida, más de cien momentos, miles de instantes mágicos, imborrables. Quiero hoy escoger diez joyas que llevo prendidas en el alma con alfileres de plata:
1. El mar que no se acaba: “Cuando cruzo el Drake, como marino siento una emoción especial: es el único lugar del planeta en el que puedes seguir el paralelo de Este a Oeste, o en sentido contrario, y dar la vuelta sin ver tierra: solo mar”. (Oscar, Oficial 1º, Sarmiento de Gamboa).
2. “Cuando el buque nos deja en la Base, felices e ilusionados, y de pronto ves que se aleja, y sabes que te quedas en la isla, a solas con el volcán, siento un nudo en la garganta” (Josabel Belliure, ecóloga).
3. “Aquí venimos a contar historias y a escuchar historias”, dijo JB, brindando por Darwin y Humboldt, junto al piano. Ellos nos enseñaron que el conocimiento es la capacidad de relacionar: otro relato es posible y necesario.
4. “En 2017, y en el resto de mi vida, no quiero más desencuentros, solo quiero encuentros” (Susana Fernández).
5. Aniversario de la muerte de Scott: cada 17 de enero, en la Base Gabriel de Castilla se recuerda la gesta de Scott; es costumbre que haga el brindis el expedicionario más veterano. Este año me ha correspondido el honor. Doble nudo marinero: en la garganta, por respeto a Scott y a todos los héroes de la Antártida; y en el estómago, por la velocidad del tiempo.
6. Cuando el 25 de enero llega al Hespérides —camarote 15, cubierta roja, a popa— un paquete enviado desde Santiago de Compostela, que ha recorrido 15.000 kms. y, entre libros y notas, encuentras dos tabletas de turrón de Jijona, del bueno, y un kilo de lentejas de la Armunia. Cosas de José Carlos, compañero del alma, compañero.
7. La mañana que despiertas temprano, con el barco fondeado en una bahía de Isla Livingston, y por el portillo ves a una ballena adulta jugar con su ballenato, a pocos metros de nosotros.
8. La intensidad emocional de la convivencia: nunca en mi vida he dado y me han dado tantos abrazos, besos, espachurres. El despertar emocional de la Antártida abre todos los poros.
9. La sensación de poder hablar con tus padres y tus hijas a 13.000 kms.
10. La contemplación del mar. No tener prisa por volver.

HORIZONTEANTARTIDA
España: 30 años de ciencia y aventura

MUJER/ANTÁRTICA: Mujer y ciencia: cuatro investigadoras pioneras en la Antártida

Pioneras de la igualdad. / Mundiario

El Instituto Español de Oceanografía ha abanderado desde Madrid una iniciativa por la Igualdad en la Ciencia, a la que nos hemos sumado desde la Antártida, posando junt@s en cubierta.

"La ciencia y la igualdad de género son vitales para realizar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, incluidos en la Agenda 2030", proclama Naciones Unidas en su declaración con motivo del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. "De acuerdo con un estudio realizado en 14 países —añade la ONU— , la probabilidad de que las estudiantes terminen una licenciatura, una maestría y un doctorado en alguna materia relacionada con la ciencia es del 18%, 8% y 2%, respectivamente, mientras que la probabilidad para los estudiantes masculinos es del 37%, 18% y 6%".
Celebro este 11 de febrero, Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, surcando el ancho Drake a bordo del buque de investigación Hespérides, formando parte de la XXX Expedición Científica Española a la Antártida. Hace treinta años pasé esta misma fecha también en el Drake, a bordo del buque Pescapuerta IV, como cronista entonces de la Primera Expedición. ¿Qué ha mejorado, en estos treinta años, con respecto a la igualdad de género en la investigación antártica? Les anticipo la respuesta: poco.
Los datos fríos: en 1986/87 formábamos la expedición 96 personas, de los que 24 eran científicos: 20 hombres y 4 mujeres, es decir, eran mujeres el 17% de los investigadores y el 5% de toda la expedición.
En 2016/17 participamos en la campaña 221 personas, de las que 26 son mujeres, el 12% (ninguna en las dotaciones de las bases Gabriel de Castilla y Juan Carlos I, y muy pocas en las tripulaciones de los barcos). Hay 17 científicas sobre un total de 70 investigadores: el 24%, cifra similar a la media del CSIC (23%, aunque la proporción baja al 15% de catedráticas). Queda mucho por hacer.
El Instituto Español de Oceanografía ha abanderado desde Madrid una iniciativa por la Igualdad en la Ciencia, a la que nos hemos sumado desde la Antártida, posando junt@s en cubierta. Pero, en esta ocasión tan señalada quiero rendir un pequeño homenaje a las cuatro biólogas pioneras de la ciencia antártica en la campaña de 1986/87: Ana M. Giráldez, Milagros Millán (Maruchi) y Ana Ramos, las tres del IEO de Fuengirola; y Carmen Gloria Piñeiro, del IEO de Vigo.
Cuatro mujeres estupendas, que nos dejaron un recuerdo imborrable, trabajadoras incansables en el laboratorio, competentes y resolutivas, alegres en la convivencia, decididas de ánimo, afectuosas, elegantes, simpáticas. Me parece estar viendo aún sus sonrisas iluminando cada ángulo del Pescapuerta IV. Cuatro pioneras que abrieron camino en un medio hostil de shackletones y amundses, un mundo tradicionalmente reservado a hombres. 
Queda mucho por hacer, sí; no hay ninguna razón, y sí muchas sinrazones, para que se mantenga este techo de cristal también en la Ciencia. Es corresponsabilidad de todos y todas romperlo. Desnudos de prejuicios y anteojeras masculinas, la vida cotidiana en los buques y en las bases demuestra cómo las mujeres marineras o investigadoras, o periodistas, se integran más que perfectamente; facilitan y completan la convivencia, mejoran la calidad emocional del grupo; y sobre todo, ¡qué rayos!, es su derecho, y el nuestro. Nuestro derecho a la igualdad también en la Ciencia.
Espero que dentro de treinta años mis hijas, y toda su generación, hayan conquistado una igualdad real y no tengan que celebrar nunca más el Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia. Mientras tanto, ¿qué tal señores del IEO, del CSIC, y de las universidades, si la próxima campaña duplicamos el número de investigadoras? @ValentínCarrera, a bordo del Hespérides.
MUNDIARIO

PATAGONIA: Científicos investigan cambios oceanográficos en la Patagonia chilena




El buque científico japonés MIRAI llegó a Punta Arenas, tras una expedición de 17 días en las costas del sur de Chile en la que se estudió la variabilidad climática pasada y presente.

Medir los cambios oceanográficos y biogeoquímicos en la zona costera del sur de Chile. Ese fue el principal objetivo de la campaña oceanográfica organizada por la Agencia Japonesa de Ciencia y Tecnología Marina-Terrestre (JAMSTEC) en conjunto con el Programa Copas Sur Austral y en la que también participaron científicos del Centro de Investigación Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes (IDEAL) y del Instituto Milenio de Oceanografía (IMO).
La expedición, compuesta por científicos chilenos y japoneses, zarpó el 20 de enero desde Puerto Montt con rumbo a la Boca del Guafo. Posteriormente se dirigió a la Península de TaiTao, donde por cuatro días realizó investigaciones geológicas; luego su ruta los llevó hacia el sector oceánico del Golfo de Penas para finalmente arribar a Punta Arenas. En esa ciudad se llevó a cabo una visita protocolar en la que participó el intendente de Magallanes, Jorge Flies.
La Dra. Naomi Harada, jefa de la expedición científica del MIRAI, enfatizó la importancia de realizar estudios en el sur de Chile. “Podemos aprender de las localidades chilenas y entender qué es lo que está pasando también en nuestros mares. Siempre es importante comparar datos y resultados. Por ejemplo, esta es un área bastante vulnerable a los cambios climáticos, como la acidificación de los océanos y el calentamiento de sus aguas”.

Durante 17 días de navegación, los científicos colectaron muestras para estudiar el progreso de la acidificación en el área costera de nuestro país y ver cómo los organismos marinos responden a este fenómeno. Paralelamente, buscaron reconstruir la variabilidad climática y oceanográfica natural, a través de las muestras de sedimentos.
La delegación chilena fue integrada por los doctores Humberto González y José Luis Iriarte, investigadores del Centro IDEAL y de la Universidad Austral de Chile; los doctores Carina Lange, Leonardo Castro, Marcelo Gutiérrez y Víctor Acuña, científicos del programa Copas-Sur Austral y de la Universidad de Concepción, el Dr. Wolfgang Schneider, investigador del Instituto Milenio de Oceanografía (IMO) y los asistentes de investigación del Centro IDEAL, Eduardo Menschel y Alejandro Ávila.
“Esta colaboración nos permitió realizar estudios biogeoquímicos y el plancton asociados a la Corriente del Cabo de Hornos, uno de los biomas menos estudiados en Chile, principalmente por las difíciles condiciones meteorológicas e hidrológicas que hay que enfrentar, lo que requiere de uso de barcos de grandes dimensiones”, aseguró el director del Centro IDEAL, Humberto González.
“Esta campaña oceanográfica nos dio la oportunidad de registrar información sobre la presencia de la Corriente del Cabo de Hornos. Este conocimiento abre nuevas preguntas científicas en relación con el sistema marino sur-austral de la Patagonia, que interactúa en la región de Magallanes”, comentó el Dr. José Luis Iriarte, investigador del Centro IDEAL.
Los resultados de los análisis preliminares se conocerán durante este año.

Buque MIRAI
MIRAI es uno de los buques de investigación más grandes del mundo. Es capaz de realizar estudios observacionales en amplias zonas bajo condiciones climáticas adversas, como por ejemplo, en el Océano Ártico.
Este buque científico, cuyo largo es de 128.5 metros, puede transportar grandes instrumentos de observación, incluyendo boyas tritón de grandes dimensiones. Su velocidad promedio es de 16 nudos y cuenta con capacidad para 80 personas (34 tripulación y 46 investigadores).

IDEAL

BUQUE JAPONÉS INVESTIGA CAMBIOS OCEANOGRÁFICOS DE LA ZONA SUR

Buque japonés investiga cambios oceanográficos de la zona sur

Siguiendo su ruta para contribuir al avance de la investigación académica, además de mejorar la ciencia y tecnología marinas, hoy viernes zarpará desde Puerto Montt el buque japonés Mirai a cargo de la Dra. Naomi Harada, de la Agencia Japonesa de Ciencia y Tecnología Marina-Terrestre (JAMSTEC).
Estudiar y comprender el progreso de la acidificación en el área costera de Chile y la respuesta de los organismos marinos a dicho fenómeno, así como reconstruir la variabilidad climática/oceanográfica natural del sistema basada en estudios de sedimentos e investigar la biodiversidad marina (fito y zooplancton) y su relación con los cambios ambientales, son algunos de los trabajos que se apronta a realizar la tripulación especializada del buque.
Los cambios en la estructura térmica de las masas de agua y flujo de partículas en relación al cambio climático global, además de caracterizar los procesos geológicos y geofísicos para entender los procesos de crecimiento de la corteza y su interacción con los sistemas de subducción, forman parte de los objetivos de la expedición.
“Los estudios de sedimentos tienen por objetivo reconstruir la historia oceanográfica y climática desde el último máximo glacial hacia el presente. Se enmarcan dentro de la colaboración JAMSTEC-COPAS-UDEC que existe entre ambas instituciones desde la primera campaña oceanográfica conjunta, realizada en el año 2003”, explicó la Dra. Carina Lange, investigadora del Programa Copas Sur-Austral (UDEC) y del Centro IDEAL (UACh).
EXPEDICIÓN CIENTÍFICA
La campaña oceanográfica que tomó tres años en ser organizada, está integrada por los siguientes profesionales:
Dr. Humberto González, director del Centro de Investigación Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes (IDEAL) y académico del Instituto de Ciencias Marinas y Limnológicas de la Universidad Austral de Chile (UACh); Dr. José Luis Iriarte, investigador del Centro IDEAL y del Programa COPAS Sur-Austral, académico del Instituto de Acuicultura de la Universidad de Chile (UACh), campos Puerto Montt; Dr. Leonardo Castro, investigador del Programa COPAS Sur-Austral y del Departamento de Oceanografía de la Universidad de Concepción; Dr. Marcelo Gutiérrez, investigador del Programa COPAS Sur-Austral y del Departamento de Oceanografía de la Universidad de Concepción; Dr. Wolfgang Schneidder, investigador del Instituto Milenio de Oceanografía (IMO) y académico del Departamento de Oceanografía de la Universidad de Concepción.
Además participaran Eduardo Menschel y Alejandro Ávila, asistentes de investigación del Centro IDEAL y Víctor Acuña, profesional del programa COPAS Sur-Austral.
LA RUTA DEL MIRAI
Mirai que es una conversión de la antigua nave nuclear, Mutsu, zarpará hoy desde Puerto Montt hacia Boca del Guafo, continuando posteriormente hacia la península de TaiTao, donde por 4 días realizará investigaciones geológicas; de ahí su ruta los llevará hacia el Golfo de Penas hasta ingresar al área del fiordo y canal Baker, para finalmente arribar a Punta Arenas, destino final de expedición de 17 días.
MIRAI
Este buque considerado entre los mayores de su tipo por sus grandes dimensiones, similares a las de un carguero medio es de propiedad del Centro Tecnológico de Ciencias Marinas del Japón.
Mientras la mayoría de las naves de investigación científica no alcanza a los 100 metros de eslora (o largo), el “Mirai”, mide 128,58 metros de eslora y 19 metros de manga (o ancho).
Además de su habitabilidad para la dotación, de 34 tripulantes, tiene capacidad para 28 científicos y 18 investigadores o personal de apoyo.
Desde el 21 de agosto de 1996, este buque de la Agencia Japonesa de Ciencia y Tecnología Marina-Terrestre (JAMSTEC), se dedica a la investigación oceanográfica, principalmente en las regiones subtropicales y subárticas de los océanos Ártico, Pacífico e Índico.
La JAMSTEC tiene como principal objetivo contribuir al avance de la investigación académica, además de mejorar la ciencia y tecnología marinas, a través de la investigación y desarrollo fundamental de las actividades marinas; investigación académica relacionada con el océano en beneficio de la paz y el bienestar humano.
El Llanquihue



ANTÁRTICA: A bordo de uno de los rompehielos más grandes del mundo: Científicos de IDEAL participaron en seminario



En el marco de la Expedición Antártica China nº 32, la nave científica Xue Long estuvo de paso por Punta Arenas, ciudad en la que se realizó un encuentro que reunió a investigadores de Chile y el país asiático.

INACH /IDEAL. A bordo del rompehielos más grande del mundo en su tipo, el Xue Long de China, se llevó a cabo un seminario científico con investigadores chilenos pertenecientes al Centro de Investigación Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes (IDEAL), el Instituto Antártico Chileno (INACH), la Pontificia Universidad Católica de Chile, y de la Universidad de La Frontera.
En la oportunidad el director nacional (s) de INACH, Dr. Edgardo Vega, presentó a los investigadores orientales y nacionales los alcances de la Expedición Científica Antártica (ECA 53), la más grade de la historia de Chile. Además, el Dr. Vega explicó a los investigadores parte de la extensa logística que efectúa Chile en Antártica año tras año, junto con los próximos desafíos para el instituto y el país.
Las exposiciones estuvieron a cargo de los doctores Dongmin Jin, Marcelo Leppe, Liyang Zhan, Tianjiao Zhu, Sebastián Fuentes, Zhibo Lu, Cristian Rodrigo, Ying Ye, Jaqueline Acuña, Jian Kong, Yongmin Sun y Ricardo Giesecke. Este último realizó una presentación del Centro IDEAL y sus líneas de investigación. En la actividad, también participaron como oyentes los doctores Erasmo Macaya y Nelson Valdivia.
“Los investigadores chinos se mostraron muy interesados en trabajar en la Patagonia, generar un vínculo con el Centro IDEAL y estudiar la dinámica de gases invernaderos en Magallanes”, aseguró Giesecke.
Xue Long
El Xue Long llegó a Punta Arenas en el marco de la Expedición Antártica China nº 32. La embarcación fue terminada el año 1993 y volvió a Punta Arenas luego de 16 años desde su último paso por esta ciudad.
“Durante los últimos años, el estudio antártico ha sido muy importante para todo el mundo especialmente por el aumento de temperatura, por esa importante razón muchos científicos a nivel mundial tienen puesta la mirada en la Antártica”, aseguró el comandante de la nave científica, Weijia Qin.

IDEAL

PATAGONIA: Glaciares bajo amenaza en Argentina



Organizaciones ambientalistas denunciaron que se podría relajar su protección para favorecer proyectos mineros.

jueves, 9 de febrero de 2017

INACH finaliza exitosa campaña científica más allá del círculo polar antártico

De espaldas, el Ing. Pablo Espinoza (INACH), coordinador logístico de la campaña en el rompehielos Viel, que se aprecia en el fondo, en la bahía Sur, cerca de la base Yelcho.

De espaldas, el Ing. Pablo Espinoza (INACH), coordinador logístico de la campaña en el rompehielos Viel, que se aprecia en el fondo, en la bahía Sur, cerca de la base Yelcho.




Punta Arenas, 6 de febrero de 2017.Tras dos semanas de intenso trabajo en terreno, regresaron el pasado 25 de enero los integrantes de una de las etapas más importantes de la Expedición Científica Antártica 53, quienes llegaron más allá del círculo polar a bordo del rompehielos “Óscar Viel”, de la Armada de Chile. Esta campaña fue coordinada por el Instituto Antártico Chileno (INACH) y contó con siete grupos de investigación, tres equipos logísticos y parte de los integrantes de la Tercera Expedición Antártica Conjunta Sino-Chilena.
Según informó el director del INACH y coordinador científico de esta campaña, Dr. José Retamales, en las bases Guillermo Mann (62° latitud Sur, isla Livingston), Yelcho (64.9° latitud Sur, isla Doumer) y Carvajal (67° latitud Sur, isla Adelaida) se pudo transportar y poner en servicio nuevos botes científicos y alcanzar todos los puntos de muestreo requeridos por los investigadores en zonas separadas por casi 1000 km de distancia. También se descargaron materiales de construcción y trasladaron grupos logísticos que trabajarán durante esta temporada en mejoras de las instalaciones ya existentes en estas bases.
Dr. José Retamales, director de INACH y coordinador científico de esta campaña.

Dr. José Retamales, director de INACH y coordinador científico de esta campaña.

“Pudimos llegar hasta bahía Margarita, que está dentro del círculo polar antártico y donde hay 24 horas de luz solar, lo que facilitó enormemente nuestro trabajo. La satisfacción es mayor al constatar que la apertura de nuevos espacios para la ciencia polar está siendo aprovechada por investigadores del más alto nivel”, remarca el director del INACH.

En busca de súperverduras “antárticas”
Rómulo Oses pertenece al Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (CEAZA) y su proyecto, financiado por Fondecyt e INACH, como casi todos los estudios que participaron en esta campaña, está evaluando el efecto de los hongos que viven al interior (endófitos) de las plantas en la Antártica. Estas viven en un ambiente extremo y es importante conocer sus respuestas fisiológicas y bioquímicas bajo las condiciones actuales y, en este contexto, saber si los hongos endófitos ayudan o no a su supervivencia. Oses, además, generaría una proyección de qué le podría ocurrir a la relación entre el hongo y la planta, que hoy es benéfica, en un escenario futuro afectado por el cambio climático.
Rómulo Oses y Elisabeth Biersma analizando una muestra de pasto antártico (Deschampsia antarctica) encontrada en bahía Paraíso.

Rómulo Oses y Elisabeth Biersma analizando una muestra de pasto antártico (Deschampsia antarctica) encontrada en bahía Paraíso.

Él colectó numerosas muestras del pasto y del clavelito antárticos (Deschampsia antarctica y Colobanthus quitensis, respectivamente), incluso en una latitud tan alta como la de bahía Margarita, en conjunto con la Dra. Elisabeth Biersma, del British Antarctic Survey que colabora con el Dr. Marco Molina de la Universidad de Talca. “El escenario antártico tiene similitudes con el desierto del norte de Chile. Yo estoy interesado en cómo las plantas sobrellevan la sequía. En la Antártica ocurre que, a pesar de que estamos rodeados de agua potencial en términos de hielo y nieve, esta agua no está disponible y eso es un punto importante, porque en la práctica opera como si fuera una sequía o déficit hídrico”, afirma Oses. Por ello, los mecanismos de respuesta de estas plantas podrían ser aplicados a otros ambientes extremos, tarea en la que ya tienen resultados positivos, por ejemplo, con cultivos de lechuga y quínoa, donde en este último caso la planta alcanza los niveles comerciales con mucho menos agua de la que normalmente necesita.



Rómulo Oses y su equipo en un escarpado rincón de la bahía Paraíso, en busca de pasto y clavelito antárticos (Deschampsia antarctica y Colobanthus quitensis).

Rómulo Oses y su equipo en un escarpado rincón de la bahía Paraíso, en busca de pasto y clavelito antárticos (Deschampsia antarctica y Colobanthus quitensis).



Por su parte, Silvia Murcia investiga junto a Andrés Mansilla (Universidad de Magallanes) los nichos ecológicos de las macroalgas. “Nos interesa comparar, entre la región de Magallanes y la península Antártica, cómo cambian algunas especies y cómo se diferencia su ecofisiología, fisiología, tasas fotosintéticas, hábitat que ocupan y la genética de algunos grupos de algas en particular en el marco de una gran heterogeneidad ambiental, porque encontramos desde zonas influenciadas por glaciares hasta zonas de canales y fiordos en la región subantártica, zonas expuestas a una intensidad de luz mucho mayor a la que encontraríamos en cualquier otra región y todas esas adaptaciones nos interesan”, precisa la investigadora.


Jaime Ojeda, del grupo de Silvia Murcia y Andrés Mansilla (UMAG), analizando un cuadrante en el fondo marino antártico poblado con macroalgas (crédito: proyecto Macroalgas Antárticas).

Jaime Ojeda, del grupo de Silvia Murcia y Andrés Mansilla (UMAG), analizando un cuadrante en el fondo marino antártico poblado con macroalgas (crédito: proyecto Macroalgas Antárticas).


Este grupo ya ha analizado los pigmentos de algas pardas a lo largo del gradiente que va desde las Shetland del Sur hasta bahía Margarita y observaron diferencias notables que se pueden relacionar con la tasa fotosintética y la cantidad de luz que reciben, y con la radiación solar y la salinidad de agua. Que estas algas hayan podido adaptarse a ambientes donde pasan largas temporadas de muy poca luz, con temperaturas extremadamente frías y sometidas a altas intensidades de radiación solar, permite pensar que estos pigmentos las protegen y pueden ser eventualmente utilizados en la creación de fotoprotectores para el ser humano.

Pingüinos, vestidos de gala para enfrentar el cambio climático
Juliana Vianna (Pontificia Universidad Católica de Chile) sigue la adaptación y genética de poblaciones en tres especies de pingüinos del género Pygoscelis: papúa (P. papua), de barbijo (P. antarctica) y Adelia (P. adeliae). El papúa es un pingüino más bien subantártico, pero que está expandiendo su presencia debido al cambio climático. En cuanto al pingüino de barbijo y Adelia, sus poblaciones están disminuyendo y contrayéndose, principalmente en la Península.
Juliana y su equipo quieren saber si, desde el punto de vista genético, estas especies están preparadas para hacer frente o no al cambio climático. Han observado que existe mucha diversidad en los genes relacionados con la termorregulación en las diferentes especies de pingüinos, “pero el Adelia no tiene diversidad en genes relacionados a la respuesta al calor, pero sí alta diversidad en relación al frío, o sea, puede responder a fríos extremos, pero desde el punto de vista genético no puede responder de la misma manera al calor”. Esto sin dejar de considerar, por cierto, que hay otros factores, como los ecológicos o la disponibilidad de alimento (por ejemplo, kril) que pueden influir en la suerte de una población determinada.
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Dra. Juliana Vianna (a la derecha) midiendo un ejemplar de pingüino Adelia, en la isla Avian. La acompañan Rafael Medina y Gisele Dantas. Al fondo se observa un glaciar cercano a la base Carvajal.



De la misma universidad, Rafael Medina encabezó un grupo de investigación que empezó el primer año de un proyecto financiado por el INACH buscando indicios de influenza aviar en pingüinos y otras aves.

¿Grietas en el cinturón de frío del océano Austral?
Antártica y Sudamérica. Dos masas continentales que en el pasado estuvieron unidas y que hoy dejan correr entre sí un cinturón de agua fría –la corriente circumpolar antártica-, separando de esta manera el desarrollo de la vida en ambos lados.
Claudio González, por medio del análisis y comparación de especies congenéricas de moluscos en ambos continentes está determinando los tiempos y ritmos de la separación de la fauna marina en el océano Austral. Claudio quiere saber si la separación de las distintas especies o linajes evolutivos se asocia a procesos vicariantes por causa de tectónica de placas (separación geográfica de poblaciones) o si son procesos derivados de eventos más recientes, como puede ser la intensificación de la corriente circumpolar y otros aspectos relacionados con la oceanografía más que con la geología.
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Claudio González y Sebastián Rosenfeld colectando pequeños moluscos en una zona intermareal de la bahía Paraíso.



El joven investigador de la Universidad de Magallanes ha realizado muestreos intermareales a distintas latitudes: una zona norte (bahía Fildes y punta Hannah), una zona central (cerca de la base Yelcho) y una zona sur (cerca de la base Carvajal). Confiesa que a pesar de llevar diez años trabajando en la Antártica, “es la primera vez que tengo la posibilidad de hacer un viaje tan al sur y ha sido una experiencia fantástica. Estoy muy agradecido con el INACH y agradecido con todos, compañeros y personas a bordo del Viel. Hemos logrado todos los objetivos que nos habíamos planteado, por lo tanto, nos marchamos con una sonrisa y muy agradecidos”.
También con una sonrisa de oreja a oreja está Claudia Maturana (Universidad de Chile). Encontró copépodos en cuerpos de agua dulce abriendo una interesante discusión sobre la razón de por qué están ahí: si llegaron desde Sudamérica e islas subantárticas o si lograron sobrevivir a los diversos ciclos glaciales que ha experimentado la Antártica en su larguísima historia natural.
Claudia Maturana buscando copépodos en un cuerpo de agua dulce de la isla Avian, en el sector de bahía Margarita. Sus hallazgos de estos pequeños crustáceos son los primeros que se conocen en esta zona.

Claudia Maturana buscando copépodos en un cuerpo de agua dulce de la isla Avian, en el sector de bahía Margarita. Sus hallazgos de estos pequeños crustáceos son los primeros que se conocen en esta zona.


Boeckella poppei es un copépodo cuyo interés biogeográfico radica principalmente porque tiene una distribución amplia: Antártica oriental, península Antártica, islas Shetland del Sur, islas subantárticas y en Patagonia. Claudia está recolectando muestras de distintas poblaciones en distintas ubicaciones geográficas, para ver cuál es su diversidad genética, ver las diferencias que existen entre poblaciones, si es que existen, y en base a eso formular un escenario biogeográfico, con el que se podría afirmar si sobrevivió la última glaciación en Antártica, hace 20.000 años, o si se extinguió, como mucha de la vida terrestre polar.


En este caso, la distribución actual sería explicada por una recolonización desde latitudes menores, es decir, desde las islas subantárticas y sur de Patagonia, lo que sería confirmado a través de análisis molecular, principalmente.
Proa del rompehielos Viel, de la Armada de Chile, surcando las aguas de bahía Margarita, en el círculo polar antártico.

Proa del rompehielos Viel, de la Armada de Chile, surcando las aguas de bahía Margarita, en el círculo polar antártico.


“En isla Rey Jorge fue excelente; tengo como seis puntos de muestreo. En la Península fue más difícil, porque hay mucho glaciar y yo estoy buscando cuerpos de agua dulce en tierra, en zonas no glaciadas, y ahí revisamos varios puntos: en base Yelcho, nada, pero lo que me hace sentir más satisfecha es que las zonas de latitudes más altas, como en isla Avian o isla Herradura, en bahía Margarita, encontramos copépodos. Esto nos permite hacer análisis más robustos, con conclusiones más interesantes y el desafío que implica explorar una zona donde no sabíamos nada y encontrar”, cuenta Claudia, quien está realizando su proyecto doctoral con financiamiento del INACH.
Esta campaña no solo sirvió para el trabajo en terreno de los investigadores; también se transportaron tres equipos logísticos que implementarán mejoras y reparaciones en las bases Guillermo Mann y Yelcho y construirán un laboratorio anexo a la base Carvajal, todas ellas localizadas en sitios estratégicos para la ciencia polar, sobre todo, en biología marina.
Muchos de los movimientos hacia puntos de muestreo o transporte de carga se hicieron con uno de los dos helicópteros de que disponía el rompehielos Viel.

Muchos de los movimientos hacia puntos de muestreo o transporte de carga se hicieron con uno de los dos helicópteros de que disponía el rompehielos Viel.


Tercera Expedición Antártica Conjunta Sino-Chilena
Tres oceanógrafos chinos, del Tercer Instituto de Oceanografía (TIO) de la ciudad de Xiamen, dirigidos por el Dr. Chen Jian, jefe de Relaciones Internacionales de ese instituto, completaron su segundo año de trabajo conjunto con el INACH, ahora en Yelcho. Además el Dr. Guo Ji, de la Universidad Normal de Beijing, acompañó toda la expedición evaluando posibles acciones futuras de cooperación. Otras etapas de este trabajo colaborativo con China se llevarán a cabo desde la base Escudero, de INACH, y se realizarán a bordo del transporte Aquiles. Esta vez, los actores son los científicos de la Academia China de Geología, dirigidos por el Dr. Zhao Yue.
Los integrantes de la Tercera Expedición Antártica Conjunta Sino-Chilena, y Dr. José Retamales, director del INACH, junto al jefe de base Yelcho, Dr. César Cárdenas.

Los integrantes de la Tercera Expedición Antártica Conjunta Sino-Chilena, y Dr. José Retamales, director del INACH, junto al jefe de base Yelcho, Dr. César Cárdenas


Cabe destacar el apoyo brindado por el buque AP-46 “Almirante Óscar Viel”, comandado desde el 10 de enero por el CN Pablo Sepúlveda, para quien la evaluación de esta campaña es completamente exitosa en términos de que se hizo todo lo que estaba pensado hacer desde un comienzo y más: “en la Antártica no siempre se puede cumplir con todo producto de que uno está a merced de las condiciones meteorológicas y respecto a eso fuimos muy afortunados porque tuvimos muy buenas condiciones, lo cual permitió hacer todo lo propuesto”.
Efectivamente, la navegación desde la isla Doumer (64° 52’ S) hacia el sur fue excelente, con días y noches plenos de luz, vientos que no superaron los 19 nudos, temperaturas que solo fluctuaban entre los -2 y 1 °C y con un mar que muchas veces parecía un suave espejo líquido con petreles gigantes y cormoranes imperiales reflejándose en él. Isla Adelaida, la puerta a la enorme bahía Margarita, bajo los 68° de latitud Sur, recibió a los expedicionarios con su más bella cara, un lugar que de seguro será estudiado por más científicos que tendrán entonces en los laboratorios de Carvajal un centro de operaciones vital para este avance de la ciencia polar hacia el sur.
Sol de medianoche en bahía Margarita, más allá del círculo polar antártico.
Sol de medianoche en bahía Margarita, más allá del círculo polar antártico.
Vista nocturna de la base Carvajal, donde en este verano el INACH construirá dos laboratorios, que estarán a disposición de los investigadores durante la próxima temporada.

Vista nocturna de la base Carvajal, donde en este verano el INACH construirá dos laboratorios, que estarán a disposición de los investigadores durante la próxima temporada.

Toda la belleza de bahía Paraíso, cerca de la base Gabriel González Videla.

Toda la belleza de bahía Paraíso, cerca de la base Gabriel González Videla.

Cormorán imperial (Phalacrocorax bransfieldensis) en isla Avian.

Cormorán imperial (Phalacrocorax bransfieldensis) en isla Avian.

Petrel gigante (Macronectes giganteus) y su polluelo, en isla Avian.

Petrel gigante (Macronectes giganteus) y su polluelo, en isla Avian.

INACH


El primer mapa completo de la huella humana en la Antártida

<p>Actividades turísticas en Isla Decepción en la Antártida en 2012. / Luis R. Pertierra.</p>

Actividades turísticas en Isla Decepción en la Antártida en 2012. / Luis R. Pertierra.

Hace 116 años, el explorador noruego Roald Amundsen fue la primera persona en llegar al Polo Sur convirtiendo a la Antártida en uno de los últimos espacios colonizados por el ser humano. Desde entonces, la presencia humana ha ido aumentando en el continente helado, por lo que ha crecido el impacto ambiental. Un equipo de científicos ha trazado por primera vez el plano completo del paso del hombre por toda la extensión de la Antártida para estudiar las consecuencias medioambientales. 

"Nos encontramos ante organismos que apenas han tenido contacto con el mundo externo, y cualquier perturbación podría dañarlos severamente”

La Antártida se caracteriza por la baja presencia humana histórica en comparación a otras zonas de la Tierra debido a su lejanía de otros continentes –Patagonia se encuentra a 1.000 km– y su frío extremo –el verano austral allí es comparable al invierno en Europa–. Gracias a su relativamente bajo grado de perturbación, los procesos ecológicos se pueden observar casi inalterados. Pero, según avanza la tecnología y crece el interés por los secretos de la Antártida, se explora cada vez más este entorno, lo que lleva asociado un creciente impacto ambiental.
Existen iniciativas que han tratado de caracterizar a escala global el impacto de las actividades humanas sobre el medio ambiente, como el estudio pionero del Dr. Sanderson y colaboradores en el año 2002 que ha sido actualizado en 2016 en la revista Nature Communications. Sin embargo, ningún trabajo había reflejado hasta ahora la huella humana en toda la extensión de la Antártida.
En un estudio publicado en la revista PLoS ONE, investigadores de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) y el British Antarctic Survey han recogido la información actual de las bases científicas, sitios de visita turística, campamentos, aeródromos, refugios y otras instalaciones situadas en la Antártida. Con estas bases de datos han generado un índice agregado de huella humana utilizando parámetros como la densidad humana y la distancia a vías de comunicación marítima o aérea para todos los lugares libres de hielo del continente.
"Tradicionalmente la Antártida se ha presentado como un ambiente prístino, pero hace ya muchos años que los primeros balleneros llegaron al continente y desde entonces los impactos no han dejado de crecer. La Antártida representa nada menos que una sexta parte de la superficie del planeta y había sido hasta ahora excluida de los mapas de huella humana debido a las dificultades que conlleva caracterizar las presiones humanas en la zona”, señala el investigador principal del proyecto, Miguel A. Olalla Tárraga, de la URJC.
Proteger el continente
La elaboración del primer mapa de huella humana en la Antártida permite conocer cómo se distribuye geográficamente la presión antrópica actual sobre el ecosistema, a la vez que posibilita la identificación de las zonas más alteradas y la aplicación de medidas para restringir y gestionar los impactos generados sobre la biodiversidad.
"A la hora de generar los índices de huella humana nos hemos adaptado a las particularidades del continente antártico, en el que los 'habitantes' somos científicos o turistas, y las 'poblaciones' se presentan en forma de bases científicas y sitios de visita turística. Además, mientras que en otras partes del mundo la accesibilidad está dominada en primer lugar por la extensa red de carreteras, en la Antártida nos encontramos que los desembarcos costeros son la principal fuente de acceso a muchos territorios de la península antártica. También hemos considerado parámetros como las autonomías de vuelo de helicópteros y avionetas para determinar la accesibilidad”, destaca la investigadora y doctoranda de la URJC, Greta Carrete Vega.
Para los científicos, disponer de esta nueva información les permitirá reforzar las estrategias de protección de la fauna y flora nativa y ayudar a preservar mejor, entre otras, las colonias de aves marinas (pingüinos, petreles o charranes) del continente. "Nos encontramos ante organismos que apenas han tenido contacto con el mundo externo, y cualquier perturbación podría dañarlos severamente”, concluye Luis Rodríguez Pertierra, primer autor del estudio.
Referencia bibliográfica:
Pertierra LR, Hughes KA, Vega GC, Olalla-Tárraga MÁ (2017). "High Resolution Spatial Mapping of Human Footprint across Antarctica and Its Implications for the Strategic Conservation of Avifauna" PLoS ONE 12(1): e0168280. doi:10.1371/journal.pone.0168280
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