martes, 24 de mayo de 2016

El enigma de las diferencias entre el Ártico y la Antártida en la conducta del hielo/Study Helps Explain Sea Ice Differences at Earth's Poles





¿Por qué ha estado creciendo ligeramente (en cantidad neta) la cubierta de hielo marina que rodea la Antártida, en claro contraste con la pérdida drástica de hielo marino que está sucediendo en el Océano Ártico?

La cubierta de hielo marino antártico está dominada por el hielo estacional. Cada año, dicho hielo marino alcanza en septiembre su máxima extensión alrededor del continente congelado, y retrocede hasta la fracción mínima de esa extensión en febrero. Desde finales de la década de 1970, su extensión ha permanecido bastante estable, sin disminuir e incluso incrementándose un poco; sin embargo, se observan importantes diferencias regionales.

El equipo de Son Nghiem, del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA, en Pasadena, California, Estados Unidos, se valió de un radar satelital, temperaturas de la superficie marina, datos de batimetría (profundidad del mar) y datos de la forma del terreno, para estudiar los procesos físicos y las propiedades que afectan al hielo marino antártico. Nghiem y sus colegas han hallado que dos factores geológicos persistentes, la topografía de la Antártida y la profundidad del océano que la rodea, están influyendo en los vientos y las corrientes oceánicas, respectivamente, de un modo que promueve la formación de hielo y regula su evolución en la cubierta de hielo marino antártica ayudando a esta a mantenerse.

El nuevo estudio proporciona fuertes evidencias de que el comportamiento del hielo marino antártico encaja totalmente con las características geofísicas existentes en la región antártica, las cuales difieren mucho de las presentes en el Ártico.


NCYT/NASA

ANTÁRTICA: El poder de una esponja antártica contra bacterias farmacorresistentes

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La Dendrilla membranosa, cerca de la Base Palmer, en la Antártida. (Foto: Bill Baker)


Se ha descubierto que un extracto de esponja antártica puede ayudar a matar a la bacteria Staphylococcus aureus resistente a la meticilina (MRSA, por sus siglas en inglés). El hallazgo, hecho por el equipo de la microbióloga Lindsey N. Shaw y el químico Bill Baker, de la Universidad del Sur de Florida en la ciudad estadounidense de Tampa, podría proporcionar una magnífica oportunidad para el desarrollo de nuevos fármacos capaces de combatir con éxito contra bacterias peligrosas actualmente muy resistentes a los tratamientos disponibles.

El extracto de la esponja, conocida como Dendrilla membranosa, aporta un producto químico natural nuevo, que ha demostrado en las pruebas de laboratorio que puede eliminar más del 90 por ciento de las células de MRSA.

Si bien hace años la infección altamente resistente de la MRSA era particularmente problemática solo en lugares como hospitales y residencias geriátricas, actualmente también se la puede encontrar a veces en lugares utilizados habitualmente por muchas personas, como gimnasios, vestuarios y escuelas.

En los últimos años, la MRSA se ha hecho resistente a la vancomicina y amenaza con arrebatarnos la opción de tratamiento más valiosa contra las infecciones por estafilococos.

La MRSA es única en cuanto a que puede causar infecciones en casi cualquier nicho del anfitrión humano, desde infecciones de piel a neumonía, pasando por la endocarditis, que es una grave infección de los tejidos que recubren el corazón. Por desgracia, el avance en resultados de los esfuerzos de la industria farmacéutica por encontrar nuevos antibióticos para reemplazar aquellos que ya no son efectivos, se ha vuelto más lento en años recientes.

Como muchas otras bacterias, la MRSA forma una biopelícula. Estas, creadas por la acción conjunta de muchas bacterias patógenas durante la infección, son un conjunto de células recubiertas por una serie de carbohidratos, proteínas y ADN. Una biopelícula se podría definir como un búnker bacteriano. Hasta el 80 por ciento de todas las infecciones están causadas por biopelículas y son resistentes a las terapias.

Baker y sus colegas han ido literalmente hasta los “confines de la Tierra” para ayudar en la lucha contra la MRSA. Baker estudia la ecología química de la Antártida y se sumerge en sus aguas gélidas para recoger invertebrados marinos, como esponjas, con el fin de extraer y probar sustancias naturales que podrían tener potencial farmacéutico. Así fue como el grupo descubrió el poder de la Dendrilla membranosa contra las bacterias MRSA.


NCYT