martes, 6 de enero de 2009

Crónica del viaje - Día 3 (por Miguel Motas)










La ducha por las mañanas es todo un reto al equilibrio, he esquiado y patinado sobre hielo… y esto es más difícil. Al atardecer algo increíble sucede…vemos tierra, por lo que ya estoy en disposición de confirmar que la Antártida existe…después de varios días donde sólo se ve mar por todos lados, aparece entra la neblina unos picos enormes plenos de nieve, con glaciares y acantilados de roca oscura, tiene apariencia de alucinación y la sensación es tranquilizadora a la vez que excitante, imagino lo que sentirían nuestros antepasados al descubrir nuevas tierras.


El momento se completa con algo increíble, entre el barco y la costa de Livingston vemos una ballena retozar entre trozos de hielo flotantes que por su tamaño no me atrevo a denominar icebergs. Con semejantes acontecimientos nuestro ánimo está intacto, nos vamos a dormir pues parte de los investigadores (aquí nos llaman científicos) deben desembarcar a las 5 de la madrugada. Hoy el sueño tarda en llegar… estoy emocionado.


“Todos tenemos nuestro Sur Blanco.” Ernest Shackleton


Del blog Expedición a la Antártida

Bitácora de un investigador de la Universidad de Murcia

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