jueves, 3 de agosto de 2017

En el interior de la base McMurdo, el centro de investigación más ambicioso de la Antártida


Es uno de los lugares más inhóspitos del mundo y tiene dos bares, una peluquera y gente que se viste de manera estrafalaria. La base estadounidense McMurdo en la Antártida supera en sus ambiciones a la de cualquier país, pero enfrenta un panorama incierto por el financiamiento.


BASE McMURDO, Antártida ⎯ En la  base McMurdo, una estación de investigación de Estados Unidos, un polvo volcánico negro se levanta de los caminos sin pavimentar y se pega a los camiones y los edificios. La gente come verduras enlatadas, duerme en habitaciones sin ventanas y a diario usa nueve kilos de ropa para sobrevivir a temperaturas por debajo del nivel de congelación.

Desde su origen, cuando era un grupo de cabañas de la Armada estadounidense hace seis décadas, la base ha crecido hasta convertirse en una pequeña ciudad con más de mil residentes durante los meses más concurridos.

Hace tiempo esta base es el centro principal para el programa de investigación antártica más ambicioso operado por cualquier país. Cientos de científicos acuden cada año para estudiar los peligros de los hielos polares que se están derritiendo, los hábitos de apareamiento de los pingüinos, la historia profunda de la Tierra y los grandes misterios del cosmos.

Gwen Shoemaker monitorea a los científicos en el campo desde la base McMurdo.CreditJonathan Corum/The New York Times


Ahora que el gobierno de Donald Trump está buscando recortar el gasto, el destino de la investigación antártica está en duda.

El costo de mantener la ventaja estadounidense en la Antártida puede ser alto. La Fundación Nacional de Ciencias, que opera los programas de investigación en la Antártida y Groenlandia, ha decidido que los edificios antiguos e ineficientes en McMurdo deben ser reemplazados. Ha ideado un plan que no tiene un costo oficial aún, pero casi seguro ascienda a cientos de millones de dólares.

Además, los barcos que entregan suministros cada año deben ser encabezados por un barco capaz de romper el grueso hielo marino. El único barco en la flota de Estados Unidos lo suficientemente grande para hacer esa tarea, el Polar Star de la Guardia Costera de Estados Unidos, es una decrépita embarcación de 40 años de antigüedad a la que los miembros de la tripulación en ocasiones llaman “una cubeta oxidada”.

Rusia, en comparación, pronto tendrá más de 50 rompehielos. Varios funcionarán con reactores nucleares. En el Congreso de Estados Unidos, miembros de ambos partidos han llamado a la situación una vergüenza nacional y han ofrecido fondos para empezar a diseñar una nueva flota de rompehielos estadounidense.

Pero los barcos podrían costar mil millones de dólares cada uno, y la mayor parte del dinero aún no ha sido asignada. En el mejor de los casos, el primer rompehielos nuevo saldrá del astillero dentro de seis años.

Mientras tanto, las reparaciones de barcos no planeadas podrían forzar a McMurdo y su estación hermana, en el Polo Sur, a operar con tripulaciones esqueléticas durante un año o más, suspendiendo la mayor parte de la investigación científica.

“Estamos viviendo en tiempo extra”, dijo Kelly Falkner, director de Programas Polares de la Fundación Nacional de Ciencias.

Una hélice de repuesto en un campo aéreo cerca de la base McMurdo CreditJonathan Corum/The New York Times


Para las personas que operan la base McMurdo, subsistir con un presupuesto reducido es un motivo de orgullo. Los camiones y otras piezas de equipo pesado son reparados una y otra vez, y se mantienen funcionando durante décadas.

“A todo lo que recibimos le sacamos el mayor provecho”, dijo Paul Sheppard, un coronel retirado de la Fuerza Aérea de Estados Unidos que es subjefe de Logística Antártica de la Fundación Nacional de Ciencias. “Los contribuyentes reciben un enorme rendimiento sobre la inversión”.

La propiedad de Estados Unidos sobre este activo científico de primera es, en parte, una reliquia de la Guerra Fría. El adversario entonces era la Unión Soviética, y las dos naciones competían para proyectar influencia en todo el planeta y en el espacio.

Esa competencia ⎯que llevó a los astronautas estadounidenses a la Luna en 1969⎯ también fue una gran razón para que las banderas estadounidenses fueran izadas finalmente en la mejor área de tierra seca en la Antártida, en la cual se ubica la base McMurdo, y en el sitio más simbólico del continente, el Polo Sur.

Hoy, la competencia en la Antártida es China antes que Rusia, que identifica la investigación como una prioridad nacional estratégica. China tiene cuatro bases permanentes y planea una quinta. Estados Unidos tiene tres bases y múltiples campamentos, y su programa en general sigue siendo mucho más grande que el de China.

Mucha de la ciencia estadounidense realmente no se desarrolla en McMurdo. El campamento es un centro logístico; o, como declaró un comité recientemente, el equivalente polar de una plataforma de lanzamiento de la NASA.

Un vehículo usado para transportar personas alrededor de la base McMurdo CreditJonathan Corum/The New York Times


“Más de 150 proyectos de investigación operan cada año a partir de la base McMurdo, y todos ellos requieren una enorme cantidad de apoyo logístico, que va desde trasladar carga pesada hasta suministrar alimentos y hacer llegar a las personas a rincones remotos del continente”, dijo Michael Lucibella, editor de The Antarctic Sun, el periódico en internet del Programa Estadounidense para la Antártida. “Es un tipo de logística que yo nunca había visto antes”.

Desde la estación, equipos de científicos pueden volar a campamentos en lo profundo del interior antártico, sondear las profundidades del océano y tomar helicópteros con destino a los valles secos cercanos a McMurdo, una región sin hielo donde cientos de millones de años de la historia del planeta están expuestos en las laderas.

McMurdo también es el ancla vital para la base estadounidense en el Polo Sur. Tractores arrastran enormes contenedores de combustible desde aquí a través del hielo, en travesías que toman semanas, para abastecer a la estación del Polo Sur.

Steve Zellerhoff CreditJonathan Corum/The New York Times


La base del Polo Sur alberga no solo investigación relacionada con el hielo sino también a algunos de los observatorios astronómicos más importantes del mundo, incluido uno diseñado para detectar a neutrinos fugaces desprendidos de los eventos más violentos en el universo, como las explosiones de estrellas.

Apoyar todo este trabajo requiere cientos de empleados que viajan cada año a la Antártida para cocinar, limpiar, reparar maquinaria e incluso combatir incendios.

En McMurdo las comidas son gratis y la pizza caliente está disponible las 24 horas del día. Un cajero automático les permite retirar dinero en efectivo, aunque no existen muchos lugares donde gastarlo. La única estilista es muy solicitada por los miembros de la New York Air National Guard asignada a la base, aunque es menos requerida por los trabajadores. “Hago muchos cortes militares”, dijo Alicia Sutherland, quien cobra 10 dólares por un corte de cabello. “Pero muchas de las personas aquí dicen: “Estoy en la Antártida, simplemente lo dejaré crecer”.

Alicia Sutherland, la estilista en la base McMurdo CreditJonathan Corum/The New York Times


Los científicos y el resto del personal necesita bares, por supuesto, y por eso hay dos. En una población donde el sol se mueve sobre la cabeza y el reloj de sol arroja la misma sombra a la medianoche y al mediodía, los bares oscuros brindan la anhelada ilusión de la noche. En un paisaje agreste de hielo blanco y piedra negra, la gente que pasa tiempo aquí invariablemente desarrolla un aprecio por las costumbres.

“Un día yo estaba caminando y vi a uno de los empleados de limpieza vestido con un traje de porrista y alas de hada, y le dije: ‘Oh, ¿vas a ir a la fiesta de disfraces esta noche?’. Y él respondió: ‘No, voy a jugar quemados’”, contó Kelly Swanson, una doctora de Massachusetts que ha pasado varias temporadas dirigiendo programas recreativos en McMurdo.

Laura Gerwin, una fotógrafa de Santa Fe, Nuevo México, que trabaja como conductora de un vehículo de transporte en el hielo, dijo: “Se ven muchos tutús, muchos calcetines de colores brillantes, muchos mamelucos. Si no tuviéramos sentido del humor pasaríamos un periodo muy difícil en este continente agreste”.

Castle Rock en la isla de Ross, la cual alberga a la base McMurdo. CreditJonathan Corum/The New York Times


McMurdo se extiende a lo largo de más de cien edificios, muchos de ellos bastante pequeños; un legado de sus orígenes como campamento de la Armada, pero vistos hoy en día como uno de los mayores problemas de la base.

El rediseño combinaría muchos de los almacenes, dormitorios y otras estructuras existentes en un edificio mucho más grande y más alto, el cual usaría de manera más eficiente la energía y la mano de obra.

Es probable que las cuestiones del financiamiento reciban escrutinio en los próximos años, a medida que la fundación de las ciencias empieza a solicitar las grandes sumas que requerirá el plan.

El almirante Paul Zukunft, comandante de la Guardia Costera, ha sido optimista públicamente. “Estamos apurando las acciones iniciales para construir el primer rompehielos pesado para 2023”, dijo en un discurso en marzo.

New York Times

martes, 25 de julio de 2017

ANTÁRTICA: “El Tratado Antártico significa el más exitoso acuerdo internacional de paz en el mundo”

manfred reinke

Entrevista al Dr. Manfred Reinke, Secretario Ejecutivo del Tratado Antártico, quien deja su cargo luego de ocho años.

Manfred Reinke creció en el norte de Alemania, en un paisaje que está marcado por el Würm Glaciation o Último Período Glacial. En la primaria aprendió la historia de los glaciares y sus huellas en la naturaleza de esta región. Prontamente, le llamaron la atención las aventuras de Alfred Wegener, Roald Amundsen y Robert Falcon Scott. Según dice, cuando Alemania accedió al Tratado Antártico, aprovechó la oportunidad para realizar una carrera de ciencias antárticas.
Desde el 2009 ocupa el cargo de Secretario Ejecutivo de la Secretaría del Tratado Antártico, entidad que brinda servicios a la Reunión Consultiva del Tratado Antártico (RCTA) para que esta pueda cumplir en la manera más eficiente con sus tareas de mantener la paz, la cooperación internacional y la protección del medioambiente. La Secretaría fue creada el 16 de junio de 2003, en la XXVI Reunión Consultiva del Tratado Antártico, que se celebró en Madrid. Funciona desde el 1 de septiembre de 2004 en Buenos Aires, Argentina, siendo Reinke el segundo en liderarla desde su creación.
En septiembre entregará su cargo al uruguayo Albert Lluberas. Su trayectoria y experiencia académica lo hacen un actor privilegiado para hablar del legado y el futuro del Tratado Antártico.
“El Tratado Antártico significa el más exitoso acuerdo internacional de paz en el mundo. Por eso, la Antártida puede actuar como un símbolo que nos da la esperanza de que también podemos conseguir la paz en otras regiones del planeta. Mientras estaba en la estación polaca ‘Arktowski’, entre 1983 y 1984, para buscar datos para mi doctorado, pude sentir el espíritu de cooperación entre los hombres de las estaciones de Chile, la Unión Soviética, Polonia y Estados Unidos, a pesar de que fuera de la Antártica había un tenso clima político a causa de la Guerra Fría”, comienza el diálogo Manfred Reinke.
El Tratado Antártico es único en su clase. ¿Qué puede aprender nuestra humanidad de este acuerdo internacional? 
Manfred Reinke (MR): Los temas centrales del Tratado Antártico son la paz en la forma de una no militarización, el rol de la soberanía nacional y la cooperación internacional. El elemento vital para el desarrollo del Sistema del Tratado Antártico ha sido la idea de la neutralidad de la soberanía. El Artículo IV del Tratado establece que ningún acto o actividad constituirá fundamento para hacer valer, apoyar o negar una reclamación de soberanía y que ningún acto habrá de constituir un aumento o una disminución de la posición de un Estado en la Antártida. En ese contexto, nuestra humanidad puede aprender que gracias al Tratado Antártico existe un exitoso concepto para resolver conflictos de soberanía en paz, sin medios militares.
También la flexibilidad es una característica principal de este acuerdo. Con el Artículo IX del Tratado, que habla sobre las reuniones, las Partes del Tratado establecieron una herramienta para desarrollar y adaptar los instrumentos del Tratado a las exigencias actuales. De hecho, negociaron otros tratados internacionales para esta región, como la Convención para la Conservación de las Focas Antárticas (CCFA) y la Convención para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA), la ratificación del Protocolo al Tratado Antártico sobre Protección del Medio Ambiente y muchas medidas, decisiones y resoluciones que forman en su totalidad el Sistema del Tratado Antártico.
Usted dijo en una entrevista que el principal desafío era tener la capacidad de ser proactivo, anticipándose con medidas a los problemas. ¿Cuáles son los principales desafíos del Tratado Antártico en los próximos 10 años? 
MR: Un desafío permanente es mantener la estabilidad del Tratado y de sus principios. Por eso, las Partes reconfirman en cada RCTA que se reúnen “con el propósito de intercambiar información, realizar consultas y considerar y recomendar a sus gobiernos medidas para promover los principios y objetivos del Tratado”.
Un desafío actual y del futuro es el impacto del cambio climático. Para prepararse, el Sistema del Tratado Antártico construye resiliencia considerando las implicancias del cambio climático sobre la gobernanza y la gestión de la Antártida. Eso incluye la elaboración de informes sobre la situación del medioambiente, lo cual permite conocer mejor la biodiversidad para poder luchar contra la introducción de especies no autóctonas, gestionar la huella humana de las estaciones y de las expediciones científicas, y proteger la vida silvestre.
También todas las activadas humanas deben acogerse a reglas para la reparación o remediación de daños al medioambiente. Un tema especial es el turismo antártico y las actividades no gubernamentales, que deben seguir lo que indican las regulaciones y las directrices específicas para sitios que reciben visitantes.
El legado del Tratado
Otra de las tareas de la Secretaría del Tratado Antártico es facilitar el intercambio de información entre las Partes y recolectar, mantener y publicar todos los registros asociados a la RCTA, al Comité para la Protección del Medio Ambiente (CPA) y al Tratado Antártico en general. A ello se ha sumado en el último tiempo la necesidad de comunicar al público en general el legado del Tratado, particularmente, luego de las reuniones de Bulgaria y Chile.
En ese sentido, explica Manfred Reinke, para mantener la paz en esta región y promover la protección de la naturaleza antártica, es clave que tanto el público en general como los jóvenes en las escuelas y las universidades y los políticos, en todos los países, conozcan sobre el Continente Blanco y el sistema que lo administra. Ese conocimiento, añade, resulta fundamental para justificar la dedicación en ese territorio de grandes esfuerzos políticos y científicos, con una pesada carga financiera.
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En ese mismo contexto, ¿qué temas son hoy importantes para la Antártica, que la sociedad debería hacerlos propios o tener una mayor participación en su discusión? 
MR: Las regiones polares desempeñan una función importante para el clima global y regional en todo el mundo. Lo tenían claro los organizadores del primer Año Polar de 1882 a 1883.
No hay ningún entendimiento del clima global sin un profundo conocimiento de los polos. Actualmente conocemos mucho sobre este rol, pero también sabemos que todavía hay bastante por descubrir. Hoy es importante conocer su rol en el sistema de corrientes marinas mundiales y en el aumento del nivel del mar. Dado que hay lugares polares que se están calentando rápidamente, estas regiones muestran directamente las consecuencias para la naturaleza y pueden servir como modelos para otras regiones del mundo.
Otro tema es la acidificación de los océanos del sur, que puede afectar directamente la red trófica y con esto la diversidad y la productividad en esta región. Las consecuencias van a afectar claramente a todas las naciones del mundo, por lo que es importante que estas sociedades puedan participar en las discusiones y las decisiones sobre el futuro de la Antártida.
En 1959, doce países firmaron en Washington el Tratado Antártico. Actualmente son 53 las Partes del Tratado. ¿Cómo cree usted que evolucionará el Tratado Antártico en el siglo XXI? 
MR: Hoy en día el Tratado Antártico forma un buen fundamento para afrontar los desafíos futuros. Algunos de estos desafíos ya los conocemos. Sabemos que el medioambiente está respondiendo a un clima cambiante y que esta tendencia continuará y probablemente incluso este proceso de cambio es posible que se acelere en las próximas décadas. Esto también va a tener como consecuencia un aumento del interés científico en la Antártida. Además, la actividad humana en la Antártida, en general, se está incrementando y es probable que continúe creciendo. También podemos anticipar que más países se unirán al Sistema del Tratado. Esto, por un lado, va a enriquecer el trabajo de las Partes del Tratado, pero también va a añadir más complejidad a la hora de conseguir decisiones por consenso.
Según usted, ¿cómo han ido evolucionando los temas que se abordan en la Reunión Consultiva en los últimos años? ¿Cuáles son esos temas?
MR: Los temas principales de las últimas RCTA proceden directamente del Tratado Antártico y del Protocolo. Un tema central es la cooperación efectiva entre las Partes, que a su vez se vincula con el intercambio de información sobre las actividades que los distintos países realizan en la región. El Comité Científico de Investigación Antártica (SCAR) y el Consejo de Administradores de Programas Antárticos Nacionales (COMNAP), que son observadores en las reuniones, tienen la responsabilidad de gestionar e implementar la cooperación científica internacional y la respectiva cooperación operativa y técnica. Por su parte, los países miembros del Tratado crean las condiciones marco y adoptan medidas para facilitar esta cooperación. El intercambio de información forma la base de sus decisiones. Los gobiernos hicieron muchos esfuerzos para mejorar este sistema en los últimos años. Esa información les permite también tomar decisiones para regular el turismo antártico y asegurar que se desarrolle de una manera sostenible. La sustentabilidad también es un tema central en la cooperación con la CCRVMA, que tiene la responsabilidad de conservar la fauna y flora marina de la Antártida y no excluye la explotación de los recursos de manera sostenible.
El Dr. Reinke está contento con la labor realizada. Debe saber que ha contribuido a consolidar un modelo de administración de un territorio de 14 millones de kilómetros cuadrados, en un ambiente de paz, desmilitarización y cooperación científica.
Elías Bartícevic
INACH

ANTÁRTICA: Científicos de 19 nacionalidades darán vida al IX Congreso Latinoamericano de Ciencia Antártica en Punta Arenas

clca

Punta Arenas, 20 de julio de 2017.- El IX Congreso Latinoamericano de Ciencia Antártica (CLCA 2017), que se efectuará desde el 4 hasta 6 de octubre en la ciudad de Punta Arenas (Chile), contará con investigadores de 19 nacionalidades. El encuentro internacional es convocado por el Comité Nacional de Investigaciones Antárticas (SCAR-Chile), el Instituto Antártico Chileno (INACH), la Universidad de Magallanes (UMAG) y el Centro de Investigación Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes (FONDAP-IDEAL).
Dr. Marcelo Leppe, investigador del INACH y presidente del comité organizador, agrega que “finalmente para este congreso internacional llegaron 280 trabajos que hacen que este encuentro se convierta en la mayor reunión en torno a la Antártica que se haya hecho en Chile y una de las más grandes de Latinoamérica”.
Las líneas temáticas que se abordarán en este encuentro internacional abarcan desde las ciencias sociales hasta el cambio climático, pasando por una amplia gama de investigaciones biológicas, geológicas y físicas. Además, existirán actividades en donde podrá participar la comunidad, como exhibiciones de cine, música y otras actividades que incluyen una exposición de fósiles que hablan de la conexión Sudamérica-Antártica.
Las inscripciones para participar de este importante encuentro internacional que se efectuará en Chile, permanecerán abiertas prácticamente hasta el inicio del congreso; solo se encuentra cerrada la recepción de trabajos. “Invitamos a la comunidad a que participe activamente de esta que será verdaderamente una fiesta en la región de Magallanes, nuestra capital antártica y una de las principales entradas al Continente Blanco”, añade Leppe.
Para mayor información, www.congresoantartico2017.com

INACH

ANTÁRTICA: Huge Antarctic iceberg finally breaks free - Larsen Ice Shelf, Antarctica




Huge Antarctic iceberg finally breaks free


After months of ‘hanging by a thread’ a vast iceberg the size of Norfolk has finally broken off Antarctica’s Larsen C Ice Shelf. Around 30 metres of this 190m thick block of ice sits above the sea surface.

Scientists now have opportunities to study the stability of the remaining ice shelf, as well as understanding how new biological communities might occupy the newly exposed ocean and underlying seabed areas.

ANTÁRTICA: First wedding at British Antarctic Survey Research Station in Antarctica



Wedding bells in Antarctica: Polar field guides Julie Baum and Tom Sylvester tie the knot this weekend (15-16 July) at British Antarctic Survey’s (BAS) Rothera Research Station. It is the first official wedding to take place in the British Antarctic Territory.

ANTÁRTICA: Feeding the Troops



Being a chef in Antarctica requires careful planning - they can't duck out to a supermarket when they run out of an ingredient and on occasion, a blizzard stands between them and their pantry!

Antarctic Twilight



Even in winter, it's never pitch black in Antarctica. Why?

ANTÁRTICA: No se preocupe por el enorme iceberg antártico, sino por los glaciares que hay detrás de él




La fractura de la barrera Larsen C podría desencadenar unos efectos colaterales que tardarían décadas en manifestarse


Los icebergs que se desprenden de la Antártida, incluso los más voluminosos, no suelen preocupar a los glaciólogos. En cambio, el nacimiento inminente de un nuevo iceberg gigante podría ser algo fuera de lo común para el continente helado.

La barrera de hielo Larsen C, la cuarta mayor de la Antártida, ha atraído la atención mundial en vísperas del “parto” de un iceberg equivalente a la décima parte de su superficie, o lo que es lo mismo, más o menos a la mitad de la superficie del área metropolitana de Melbourne. Todavía es difícil predecir con precisión cuándo se va a soltar.

Pero lo que debería llamar la atención no es el tamaño del iceberg. Estas masas de hielo se desprenden constantemente, incluida alguna enorme de vez en cuando, sin que haya por qué preocuparse. Los icebergs solo tienen un mínimo efecto directo sobre el nivel del mar.
El “parto” en sí no supondrá más que el nacimiento de otro gran iceberg, pero entre los científicos existe el fundado temor de que toda la barrera Larsen C pueda desestabilizarse y acabar rompiéndose, provocando unos efectos colaterales que podrían tardar décadas en manifestarse.
Las barreras de hielo funcionan, básicamente, como el corcho de una botella. Los glaciares fluyen de la tierra al mar, y el hielo que transportan acaba absorbido por la barrera. La desaparición de esta hace que los glaciares fluyan más deprisa, aumentando el ritmo al cual el hielo se desplaza de la tierra al mar. Esto tiene una repercusión mucho mayor sobre el nivel marino que el desgaje de los icebergs.
Si bien la predicción de que la plataforma Larsen C puede desestabilizarse se basa en parte en la física, también se apoya en las observaciones. Utilizando imágenes aéreas y de satélite, los científicos han logrado rastrear barreras pasadas muy similares. En algunos casos se ha visto cómo retrocedían y se venían abajo.

La muerte de una barrera de hielo

El colapso más espectacular de una barrera de hielo observado hasta el momento ha sido el de la imaginativamente llamada Larsen B, vecina de la Larsen C por el norte. En el año 2002, la plataforma entera se fracturó en docenas de icebergs en el transcurso de tan solo seis semanas. De manera casi inmediata, los glaciares que la alimentaban aceleraron su desplazamiento entre dos y seis veces, y hasta hoy siguen fluyendo más deprisa.
Serie de fotografías de satélite del colapso de la barrera de hielo Larsen C entre junio y abril de 2002.
Serie de fotografías de satélite del colapso de la barrera de hielo Larsen C entre junio y abril de 2002.NASA


En nuestro nuevo estudio,publicado en Earth and Planetary Science Letters, hemos atrasado el reloj todavía más para observar la barrera Wordie, en la costa oeste de la península antártica meridional, que empezó a retroceder en la década de 1960 y acabó desapareciendo en enero de 2017.
A lo largo de los últimos 20 años, las observaciones han mostrado que el principal glaciar que alimentaba la barrera Wordie, llamado glaciar Fleming, se ha acelerado, y que su espesor ha disminuido. Comparado con los que alimentan las barreras Larsen B y C, el glaciar Fleming es enorme. Mide 80 kilómetros de longitud, 12 de anchura, y 600 metros de grosor en el frente.
Localización de la barrera Larsen C y de la barrera Wordie y el sistema glaciar Fleming con las posiciones de los frentes de hielo desde 1947 hasta 2016.
Localización de la barrera Larsen C y de la barrera Wordie y el sistema glaciar Fleming con las posiciones de los frentes de hielo desde 1947 hasta 2016. 

Utilizamos fotografías aéreas históricas desde 1966 para crear un mapa topográfico del glaciar Fleming y lo comparamos con las medidas desde 2002 hasta 2015. Entre 1966 y 2015, el glaciar perdió al menos 100 metros de espesor cerca del frente. La tasa de adelgazamiento, que es la tasa a la cual cambia la altura, aumentó rápidamente. Después de 2008 ha multiplicado por más de dos la del periodo 2002 a 2008, y ha cuadruplicado la tasa media de 1966 a 2008.
Tasa de adelgazamiento de la región del glaciar Fleming entre (a) 2002-2008 y (b) 2008-2015.
Tasa de adelgazamiento de la región del glaciar Fleming entre (a) 2002-2008 y (b) 2008-2015.


Desde 2008, la velocidad del flujo de hielo en el frente también ha aumentado más de 400 metros al año. Es el mayor cambio de velociad de los últimos años en cualquier glaciar de la Antártida. Todas estas variaciones apuntan a que la causa es el colapso de la barrera de hielo.
Calculamos que, desde 1966, el volumen total de hielo perdido por los glaciares que alimentaban la barrera Wordie es de 179 kilómetros cúbicos, es decir, 319 veces el volumen del puerto de Sydney. El peso de este hielo que se desplaza de la tierra al mar ha hecho que el lecho de roca que hay debajo de los glaciares se levante más de 50 milímetros.
Otro estudio indica que este levantamiento podría haber ralentizado la retirada del glaciar, pero está claro que la deformación del lecho de roca no ha hecho que el desplazamiento del hielo haya dejado de acelerarse. Al parecer, al glaciar Fleming le queda mucho antes de que vuelva a un nuevo estado de estabilidad (en el que las precipitaciones en forma de nieve que alimentan el glaciar igualen al hielo que se vierte en el océano).
Cincuenta años después de que empezase el colapso de la barrera Wordie, los principales glaciares que la alimentan siguen adelgazando y fluyen más deprisa que antes.
Aún no podemos predecir las consecuencias del desprendimiento del nuevo glaciar de la barrera Larsen C, pero si la plataforma empieza a retirarse o colapsa, la historia nos dice que es probable que los glaciares fluyan más deprisa, lo cual hará la subida del nivel de mar todavía más inevitable.
Chen Zhao es estudiante de doctorado de Ciencias Antárticas de la Universidad de Tasmania.
Christopher Watson es profesor de Ciencias Espaciales y Topográficas de la Escuela del Suelo y los Alimentos de la Universidad de Tasmania.
Matt Kings es catedrático de Ciencias Espaciales y Topográficas de la Escuela del Suelo y los Alimentos de la Universidad de Tasmania.
Cláusula de divulgación:
Chen Zhao es estudiante de doctorado de la Escuela del Suelo y los Alimentos de la Universidad de Tasmania. Recibe financiación del Programa de Formación de Investigadores del Gobierno Australiano.
Christopher Watson recibe financiación del Consejo Australiano de Investigación y delDepartamento de Medio Ambiente.
Matt King recibe financiación del Consejo Australiano de Investigación y del Departamento de Medio Ambiente.
Este artículo fue publicado originalmente en inglés en la web The Conversation.


Traducción de News Clips.
EL PAÍS

miércoles, 12 de julio de 2017

ANTÁRTICA: Desgajado el iceberg del tamaño de 10 ciudades como Madrid/Huge Antarctic iceberg finally breaks free - Larsen Ice Shelf, Antarctica


Imagen aérea de la gigantesca grieta en la barrera de hielo Larsen C.  QUALITY


El bloque de hielo antártico se podría fragmentar e ir a la deriva hacia América, según los expertos.

"No somos conscientes de ningún vínculo con el cambio climático inducido por el ser humano", subraya el glaciólogo Martin O’Leary

Uno de los mayores icebergs de la historia, del tamaño de 10 urbes como Madrid o de cuatro como Ciudad de México, se ha desgajado de la Antártida. El bloque de hielo, de 5.800 kilómetros cuadrados y un billón de toneladas, será probablemente bautizado como A68, según los científicos del proyecto Midas, una misión británica que investiga los efectos del calentamiento global en el continente helado.
“Es uno de los mayores icebergs registrados y su futuro es difícil de predecir. Puede mantenerse como una sola pieza, pero es más plausible que se rompa en varios fragmentos. Una parte del hielo puede permanecer en la zona durante décadas, mientras que otras partes podrían ir a la deriva hacia el norte”, explica en un comunicado el glaciólogo Adrian Luckman, líder del proyecto Midas. Hace una semana, la Agencia Espacial Europea (ESA) alertó de que el iceberg podría suponer “un peligro para el tráfico marítimo”.
El iceberg se ha desgajado de la barrera Larsen C, una plataforma de hielo flotante pegada a la Antártida occidental, al sur del continente americano. No se espera que cambie el nivel del mar, al igual que un cubito de hielo ya presente en un vaso de agua no modifica el volumen total al derretirse.
Los científicos del proyecto Midas calculan que el iceberg se separó de la Antártida en algún momento entre el lunes 10 de julio y este miércoles. El desgajamiento final se ha detectado hoy gracias al satélite Aqua de la NASA. Investigadores de la ESA han calculado que los pedazos del iceberg podrían llegar incluso a las islas Malvinas, un territorio británico a unos pocos cientos de kilómetros de las costas argentinas.
“Aunque se trata de un evento natural, y no somos conscientes de ningún vínculo con el cambio climático inducido por el ser humano, el desgajamiento coloca a la plataforma de hielo [Larsen C] en una situación muy vulnerable”, reflexiona Martin O’Leary, otro glaciólogo del proyecto Midas. La pérdida del iceberg reduce un 12% la superficie total de Larsen C.
Como explicaba la semana pasada el geólogo español Jerónimo López, el desprendimiento de A68 debilita el frente de la barrera de hielo, que actúa como un muro de contención frente al empuje de los glaciares que están detrás. “Ese hielo sí que está sobre el continente y puede aumentar el nivel del mar si se derrite. Ahí está la relevancia de este fenómeno”, advirtió López, expresidente del máximo órgano internacional de la investigación antártica, el SCAR.

Huge Antarctic iceberg finally breaks free - Larsen Ice Shelf, Antarctica






Iceberg twice size of Luxembourg breaks off Antarctic ice shelf


A giant iceberg twice the size of Luxembourg has broken off an ice shelf on the Antarctic peninsula and is now adrift in the Weddell Sea.
Reported to be “hanging by a thread” last month, the trillion-tonne iceberg was found to have split off from the Larsen C segment of the Larsen ice shelf on Wednesday morning after scientists examined the latest satellite data from the area.
The Larsen C ice shelf is more than 12% smaller in area than before the iceberg broke off – or “calved” – an event that researchers say has changed the landscape of the Antarctic peninsula and left the Larsen C ice shelf at its lowest extent ever recorded.

“It is a really major event in terms of the size of the ice tablet that we’ve got now drifting away,” said Anna Hogg, an expert in satellite observations of glaciers from the University of Leeds. 
At 5,800 sq km the new iceberg, expected to be dubbed A68, is half as big as the record-holding iceberg B-15 which split off from the Ross ice shelf in the year 2000, but it is nonetheless believed to be among the 10 largest icebergs ever recorded.
The huge crack that spawned the new iceberg grew over a period of years, but between 25 May and 31 May alone, the rift grew by 17km – the largest increase since January. Between the 24 June and 27 June the movement of the ice sped up, reaching a rate of more than 10 metres per day for the already-severed section. 
But in the end it wasn’t a simple break – data collected just days before the iceberg calved revealed that the rift had branched multiple times. “We see one large [iceberg] for now. It is likely that this will break into smaller pieces as time goes by,” said Adrian Luckman, professor of glaciology at Swansea University and leader of the UK’s Midas project which is focused on the state of the ice shelf.

Unlike thin layers of sea ice, ice shelves are floating masses of ice, hundreds of metres thick, which are attached to huge, grounded ice sheets. These ice shelves act like buttresses, holding back and slowing down the movement into the sea of the glaciers that feed them.



“There is enough ice in Antarctica that if it all melted, or even just flowed into the ocean, sea levels [would] rise by 60 metres,” said Martin Siegert, professor of geosciences at Imperial College London and co-director of the Grantham Institute for Climate Change & Environment. 
But while the birth of the huge iceberg might look dramatic, experts say it will not itself result in sea level rises. “It’s like your ice cube in your gin and tonic – it is already floating and if it melts it doesn’t change the volume of water in the glass by very much at all,” said Hogg.
Following the collapse of the more northerly Larsen A ice shelf in 1995 and Larsen B in 2002, all eyes have turned to Larsen C. 
But Siegert is quick to point out that the calving of the new iceberg is not a sign that the ice shelf is about to disintegrate, stressing that ice shelves naturally break up as they extend further out into the ocean. “I am not unduly concerned about it – it is not the first mega iceberg ever to have formed,” he said. 
Andrew Shepherd, professor of Earth Observation at the University of Leeds, agreed. “Everyone loves a good iceberg, and this one is a corker,” he said. “But despite keeping us waiting for so long, I’m pretty sure that Antarctica won’t be shedding a tear when it’s gone because the continent loses plenty of its ice this way each year, and so it’s really just business as usual!”


Luckman said that while the Larsen C ice shelf might continue to shed icebergs, it might regrow. Nevertheless previous research by the team has suggested that the remaining ice shelf is likely less stable now that the iceberg has calved, although it is unlikely the event would have any short-term effects. “We will have to wait years or decades to know what will happen to the remainder of Larsen C,” he said, pointing out that it took seven years after the release of a large iceberg from Larsen B before the ice shelf became unstable and disintegrated. 





How significant is the release of the Larsen C megaberg?


In terms of size, it’s fairly big. This is a 5,800 sq km iceberg - that’s twice the size of Luxembourg, or roughly the area of Delaware. While that doesn’t make it the largest iceberg on record - that gong goes to an iceberg that broke away from the Ross ice shelf in 2000 - it is one of the biggest. It is also exciting for the technological advances that have allowed scientists to regularly track the development of the rift, monitoring its growth down to 1km resolution. But in terms of its impact, the event is less dramatic: the iceberg itself won’t result in a sea level rise, and scientists say there is no evidence its formation is down to climate change. But, they note, the release of the iceberg might make the rest of the Larsen C ice shelf less stable. Collapse of the Larsen C ice shelf would remove buttressing from glaciers, meaning they could flow faster into the sea, eventually resulting in sea level rises. Only time will tell what the full impact of the birth of the new iceberg will be.

What’s more, Luckman stressed that while large melt ponds were seen on Larsen B prior to its collapse - features which are thought to have affected the structure of the ice shelf - those seen on Larsen C are far smaller and are not even present at this time of year.
And while climate change is accepted to have played a role in the wholesale disintegration of the Larsen A and Larsen B ice shelves, Luckman emphasised that there is no evidence that the calving of the giant iceberg is linked to such processes.
Twila Moon, a glacier expert at the US National Ice and Snow Data Center agrees but, she said, climate change could have made the situation more likely.
“Certainly the changes that we see on ice shelves, such as thinning because of warmer ocean waters, are the sort [of changes] that are going to make it easier for these events to happen,” she said.
Luckman is not convinced. “It is a possibility, but recent data from the Scripps Institute of Oceanography actually show most of the shelf thickening,” he said.
The progress of the rift, and the loss of the iceberg, has been carefully followed by analysis of radar images from the European Space Agency’s Sentinel-1 mission,which provides data from the region every six days.
“Before we would have been lucky if we had got one satellite image a year of an event like this, so we would not have been able to watch it unfold,” said Hogg, pointing out that the radar system allows data to be collected whatever the weather and in the dark, while technological advances mean more data that can be downloaded than for previous satellites.



The news of the giant iceberg comes after US president Donald Trump announced that the US will be withdrawing from the 2015 Paris climate accord – an agreement signed by more than 190 countries to tackle global warming. “Truly I am dismayed,” said Moon of the move.
Now at the mercy of the ocean currents, the newly calved iceberg could last for decades, depending on whether it enters warmer waters or bumps into other icebergs or ice shelves.
The Guardian