viernes, 5 de diciembre de 2008

Ciudadanos de Granada: El latido de la Antártida



Científicos granadinos pasarán las Navidades controlando la actividad sísmica de un volcán. Para Rosa Martín es el primer viaje a la Isla Decepción: “Estoy muy tranquila”.

E. FUENTES. La base antártica Gabriel de Castilla, situada en la Isla Decepción, uno de los volcanes más activos de la región –las últimas erupciones tuvieron lugar en los años setenta–, se convertirá en el hogar navideño de varios científicos del Instituto Andaluz de Geofísica de la Universidad de Granada. La responsabilidad que aguarda a José Benito Martín y José Juan Redondo en los próximos días no es, ni mucho menos, menor.
Serán la avanzadilla de la treintena de investigadores procedentes de distintas universidades y centros de la geografía española que en las sucesivas semanas arribarán al lugar. Partieron el 23 de noviembre y está previsto que desembarquen en la zona antes del fin de semana. Su primera intervención en aquel suelo helado puede determinar el posterior desarrollo de los acontecimientos.
Registrarán la actividad sísmica durante seis horas para valorar el posible riesgo del escenario en el que vivirán los científicos hasta comienzos del próximo mes de marzo e informarán al jefe de la base de los resultados. Él, en última instancia, debe tomar la decisión de abrirla al resto de personas, que irán llegando escalonadamente.
Benito y Redondo están encargados del estudio ‘Seguimiento de la actividad volcánica de la Isla Decepción’, cuyo objetivo es la recopilación de datos para controlar la dinámica sísmica local. Para ello, estos dos especialistas de la Universidad de Granada instalarán hasta seis estaciones de distinta complejidad y características en varios puntos del territorio isleño. Con ellas registrarán cualquier movimiento en el terreno.
La profesora Inmaculada Serrano es la responsable del proyecto. Aunque ahora coordina las tareas desde el Observatorio de Cartuja –sede del Instituto– ha formado parte de la expedición en campañas anteriores (2004-05/2005-06). Conoce perfectamente el esfuerzo extra que imponen las obligaciones en aquellas condiciones: “Las temperaturas caen varios grados bajo cero, pero el viento hace que la sensación térmica sea aún menor.
Además, en estas primeras semanas no llega a caer la noche, por lo que se pierde un poco la noción del tiempo y es frecuente que te veas trabajando a las diez o las once”. La prioridad de José Benito y José Juan Redondo será la de instalar los sismómetros que alertarán de cualquier situación que se salga de la normalidad sísmica en Decepción.
Los datos son transferidos a las computadoras de la base, donde serán analizados y procesados en todo momento. Además, en esta ocasión, también podrá hacerse un seguimiento desde la propia sede del Instituto Andaluz de Geofísica. Rosa Martín y Antonio Villaseñor reemplazarán antes de mediados de enero a Benito y Redondo en estos cometidos. Ellos llevarán el control de los movimientos de la tierra hasta el final de la campaña, a principios de marzo.
Martín es otra de las investigadoras del Instituto. Será su primera campaña en Decepción. Aguarda con expectación la partida, prevista para el próximo 29 de diciembre. Asegura que espera mucho de la experiencia, que será de gran interés en el desarrollo de su tesis. “Estoy tranquila. Me han hablado de cómo es la vida allí. Creo que es una labor muy interesante. No todos los días tienes la oportunidad de llevar a cabo una tarea en un ambiente como éste”, comentaba ayer, en el campus de Cartuja. Otro de los que se prepara para el viaje es José Luis Aznarte.
El proyecto en el que trabaja y que dirige el profesor Javier Almendros, que se desarrolla a lo largo de tres años – ‘Estructura cortical del área de las Shetland del Sur mediante análisis de funciones receptoras en estaciones sísmicas permanentes de banda ancha’–, ya le llevó a la Antártida el pasado año.
La iniciativa comenzó con la instalación de tres sismómetros para registrar datos en la zona sobre terremotos lejanos de cierta magnitud. Con esta información se avanza en el conocimiento del espesor y la estructura de la corteza terrestre bajo las estaciones. Los aparatos que instaló la pasada temporada han estado recogiendo datos durante todo el año.
La dificultad técnica residía en garantizar fuentes de energía que permitieran su funcionamiento durante este tiempo, algo que, según Aznarte, espera haber conseguido con los mecanismos de energía solar y eólica que dispuso, aunque pronto saldrá de la duda. Su labor ahora le llevará a estos puntos, donde recogerá las mediciones contenidas en los discos duros asociados a los sismómetros y verificará el estado en el que se hallan: “Veremos lo que nos encontramos, pues el invierno antártico es muy duro y se dan vientos huracanados. Mantenerlo en marcha durante este tiempo era todo un reto”.
Al contrario que sus compañeros, José Luis vivirá la mayor parte del tiempo en un barco de la Armada Española –Las Palmas–, desde el que se desplazará a los emplazamientos en los que se encuentran las tres estaciones –Isla Decepción, Isla Livingston y Caleta Cierva–. Emprenderá la marcha el próximo diez de enero. El corazón de la Tierra también late en el continente helado. Tomarle el pulso es una tarea que vuelve a estar en manos de estos especialistas de la Universidad de Granada.
laopiniondegranada

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