jueves, 2 de junio de 2011

Los pingüinos usan "olas mexicanas" para no morir congelados



¿Cómo logran los pingüinos mantener el calor corporal y no congelarse, aún a temperaturas inferiores a los 40 grados bajo cero?

El misterio ha sido revelado por un equipo internacional de científicos que utilizó técnicas especiales para filmar el comportamiento de una colonia de estas aves en la Antártida.

Los pingüinos Emperador sobreviven el invierno antártico acurrucándose unos junto a otros en grupos compactos, pero los investigadores siempre se habían preguntado cómo era posible que los animales en la parte externa de estas formaciones no murieran congelados.

Un video grabado con la técnica conocida como time lapse muestra que la colonia no está inmóvil, como se pensaba, sino que las aves se mueven periódicamente en verdaderas "olas mexicanas", cambiando la estructura del grupo.


Acurrucados

La filmación fue realizada en la localidad de Dronning Maud Land en en este de la Antártida, donde en invierno las temperaturas pueden ser inferiores a menos 45 grados centígrados y los vientos superiores a 180 kilómetros por hora.


Los Emperador son la única especie de pingüino que se reproduce en el invierno antártico. Los machos se apiñan no sólo para mantener su temperatura, sino para incubar los huevos. (Las hembras retornan al mar para alimentarse luego de poner sus huevos y una vez que nace la cría los padres se turnan para cuidarla).
Los científicos pensaban antes que los grupos eran tan compactos que moverse en ellos era imposible.

"Los pingüinos tienen que acurrucarse para no perder energía", dijo a la BBC Daniel Zitterbart, físico de la Universidad Erlangen-Nuremberg en Alemania y uno de los autores del estudio.

"Si no se aprietan unos con otros se congelan, pero si se apiñan demasiado no pueden moverse".


Movimiento coordinado

Varias cámaras captaron imágenes de la colonia cada 1,3 segundos durante un período de varias horas. La grabación puede ser vista luego en forma acelerada.
"La colonia estaba quieta gran parte del tiempo, pero cada 30 o 60 segundos un pingüino o un grupo de pingüinos comenzaba moverse apenas", explicó Zitterbart.
"Esto hace que las aves a sus alrededor también se muevan y de pronto hay una onda de movimiento a lo largo de toda la colonia".

El movimiento coordinado es tan sutil que es imposible registrarlo a simple vista, pero a medida que pasa el tiempo va permitiendo un reajuste en la posición de los pingüinos.

Algunas de las aves al frente del grupo comienzan a moverse hacia la parte posterior y a lo largo de varias horas logran desplazarse hacia el interior del grupo para mantener su temperatura.

El estudio fue divulgado en la publicación online de estudios científicos PLoS ONE.

BBC

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