WELLINGTON, Nueva Zelanda, 21 de marzo (AP).- Una expedición científica halló especímenes marinos gigantescos en el Antártico neocelandés durante una misión que concluyó esta semana.
Enormes caracoles marinos, medusas con tentáculos de hasta 4 metros y estrellas marinas del tamaño de platos grandes de comida son algunas de las especies halladas durante el viaje de 50 días del buque de investigación Tangaroa en un trayecto de 3,200 kilómetros (2,000 millas) por el Mar de Ross, dijo el experto en ciencias marinas Don Robertson."Yo diría que habrá cientos'''' de organismos previamente desconocidos "y numerosas especies nuevas'''' entre los 30,000 especímenes recolectados, agregó.
Las bajas temperaturas, el escaso número de depredadores, los elevados niveles de oxígeno en el agua marina y aun la longevidad pueden explicar el tamaño de algunos especímenes, dijo Robertson, del Instituto Nacional de Agua e Investigación Atmosférica (NIWA) de Nueva Zelanda.
El equipo de Robertson dijo que su inspección del Mar de Ross fue la más exhaustiva hasta ahora.La misión fue parte del programa del Año Polar Internacional que incluye 23 países y otros diez viajes de investigación al continente helado. Los viajes deben completarse para julio del 2009.
La revisión de los 30,000 especímenes podría tomar otros dos años, y toda potencial especie nueva debe ser enviada a expertos para su confirmación.Stefano Schiaparelli, especialista en moluscos del Museo Antártico Nacional de Italia en Génova, dijo que los investigadores hallaron muchas especies nuevas y "comunidades marinas'''' nunca vistas antes."Este es un nuevo capítulo en el libro del conocimiento antártico'''', sentenció.
domingo, 23 de marzo de 2008
Cine en la Estepa
En el Mercado de la Estepa, se ha presentado "Querida Mara, cartas de un viaje por la Patagonia" de Carlos Echeverría
Carlos Echeverría eligió Bariloche, su ciudad natal, para estrenar su nuevo trabajo documental. El director de "Juan, como si nada hubiera sucedido" y "Pacto de Silencio", estuvo en Bariloche durante las proyecciones.
El antiguo colectivo urbano sale desde un pueblo pampeano rumbo a la Patagonia. Un grupo de esquiladores conformado mayoritariamente por correntinos viaja con alguien más que, solo aparece en la película a través de su voz omnipresente. Además de convivir con los esquiladores el narrador se dirige a un destinatario ficticio (Mara) y narra todo lo que van viviendo en el largo viaje de seis meses de duración. Escribe también sobre lo que escucha, lo que percibe, lo que aprende.
Carlos Echeverría eligió Bariloche, su ciudad natal, para estrenar su nuevo trabajo documental. El director de "Juan, como si nada hubiera sucedido" y "Pacto de Silencio", estuvo en Bariloche durante las proyecciones.
El antiguo colectivo urbano sale desde un pueblo pampeano rumbo a la Patagonia. Un grupo de esquiladores conformado mayoritariamente por correntinos viaja con alguien más que, solo aparece en la película a través de su voz omnipresente. Además de convivir con los esquiladores el narrador se dirige a un destinatario ficticio (Mara) y narra todo lo que van viviendo en el largo viaje de seis meses de duración. Escribe también sobre lo que escucha, lo que percibe, lo que aprende.
Crónicas desde la Antártida : Mareas de ozono
Hoy el motor arranca con pereza, esta un pelín frío y hay que darle mimitos para que con su potencia gire las aspas de la hélice y podamos marcar sendas náuticas con destino a isla Livingston.
En nuestra agenda tenemos hoy una cita con un trió de investigadores pertenecientes a la Universidad de Granada responsables del proyecto "Estructura profunda, naturaleza de márgenes continentales y evolución de la apertura de pasillos oceánicos en el extremo noreste de la Península Antártica" y que llevan unos días tomando datos en el campamento Byers.
El acceso en zodiac a Byers es engorroso, ya que a una distancia de unos 500 metros de la playa existe una barrera de rocas que es solo es superable a través de un canal estrecho marcada por dos rompientes; una vez superada la trampa del arrecife uno se adentra en una pacifica laguna que normalmente no supone ningún problema a la navegación salvo que disfrutes de una buena bajamar, en la cual la laguna se vacía y la cola del motor corre el riesgo de rozar con el fondo.
No abundan los días óptimos para desembarcar en Byers, ya que la ruta desde el punto de fondeo del barco es larga y solemos tardar una hora y media en ir y volver, y conociendo que la climatología en la Antártida varia en cuestión de minutos, uno debe estar seguro de que las condiciones meteorológicas sean estables para que el viento y el oleaje no conviertan el regreso en una autentica pesadilla marinera.
El mar esta como un plato, sería un día ideal para un desembarco a excepción de que los horarios de las mareas no nos favorecen; la pleamar coincide con la noche y sería temerario aventurarse en Byers sin luz, así que tenemos que jugárnosla e intentar acceder a la playa con la perspectiva de que si no actuamos con rapidez la marea baja nos pude empantanar en la laguna.
De camino el cielo luce esplendido, sin apenas nubes y brilla un cálido sol; esta atmosfera evocadora me traslada a mis años de alumno de la carrera de biología en el que estudiaba desde la distancia la misma, ya que el aumento del agujero de la capa de ozono en el polo sur era un tema candente que ocupaba portadas de prensa y conferencias internacionales, de forma muy parecida a lo que hoy acontece con el fenómeno del calentamiento global.
A mediados de los años 80 los científicos detectaron una brusca reducción en el grosor de la capa de ozono localizada sobre la Antártida, hecho que se asocio principalmente a la proliferación del uso de aerosoles con contenido en clorofluocarbonados CFCs. Esta triple molécula de oxigeno aunque perjudicial si se concentra en las capas bajas de la atmosfera, a niveles estratosféricos cumple una función transcendental para el mantenimiento de la vida en la tierra, ya que reduce la llegada de los dañinos rayos ultravioleta-B.
La Antártida constituyó un laboratorio vivo, donde la ciencia pudo conocer de primera mano las consecuencias que podría sufrir el ser humano si dicho agujero continuaba creciendo. Los datos obtenidos a lo largo de varias campañas y expediciones lograron demostrar que la fauna y flora antártica estaba sufriendo importantes daños en sus tejidos, con un aumento de su estrés ambiental, llegando incluso a detectarse una pérdida de valores próximos 10% en la productividad primaria marina y significativos procesos de deshielo.
La lucha contra la destrucción de la capa de Ozono supuso un hito en la historia del conservacionismo, ya que los científicos y grupos ecologistas lograron por primera vez que las naciones se diesen cuenta de la necesidad de dar una respuesta común para enfrentarse ante una amenaza global que podría poner en jaque el futuro de toda la humanidad.
Todos sus esfuerzos condujeron a la prohibición progresiva del uso de CFCS y otros químicos dañinos, medidas que están contribuyendo a la gradual regeneración de la capa de ozono antártica poniendo punto final a esta damocliana amenaza.
No sin problemas alcanzamos la playa y recogemos al personal que nos espera en Byers. Al regreso tenemos que arrastrar la zodiac cargada de material durante varios metros como consecuencia de la marea baja; el caminar sobre las aguas con un traje de supervivencia y arrastrando una pesada carga es dificultoso por mucho que el peso de la embarcación se note menos cuando permanece flotando, por ello sentimos cierto alivio cuando la profundidad es de nuevo suficiente para que el motor pueda arrancar. Finiquitados los obstáculos retornamos al barco sin más novedad ¡Prueba superada!.
La historia del agujero de la capa de ozono resulta el ejemplo más grafico de la necesidad de que los gobiernos sostengan la investigación antártica, de hecho los territorios polares están sirviendo de plataformas claves para el estudio del calentamiento global, un nuevo desafío que está marcando gran parte de las agendas internacionales.
Las medidas contra el cambio climático están sufriendo el bombardeo continúo de determinados sectores económicos, que emplean argumentos que no difieren en mucho a los utilizados por las industrias químicas cuando se promovía la prohibición de los CFCS.
Si queremos que el calentamiento global no perturbe a nuestra prosperidad futura, es necesario que nuevos estudios científicos permitan conocer mejor cómo está evolucionando y afectándonos el aumento global en las temperaturas, con el fin de que las autoridades tengan argumentos de peso a la hora plantearse nuevas realidades energéticas.
Desde el buque "Las Palmas" aportamos nuestro granito en esta lucha, al apoyar con nuestra logística a proyectos españoles relacionados con el cambio climático tales como Pinguclim y Limnopolar. Nuestra modesta aportación quizás sea clave en un futuro, siendo el tiempo quien dicte sentencia al respecto.

Miguel Ángel Otero Soliño La marea baja llena de algas la playa donde se asienta el campamento Byers
Fuente: la vanguardia.es
El lado amable del calentamiento global

Las alzas en las temperaturas favorecerían el desarrollo y expansión de la flora antártica. El estudio "Respuestas ecofisiológicas de la flora antártica bajo un escenario de calentamiento global" busca confirmar estos reportes.
Cuando se habla de calentamiento global, se asocia de inmediato a una serie de efectos negativos y otros tantos devastadores. Sin embargo, existen reportes de un efecto positivo en cuanto al crecimiento de la flora antártica. Esto gatilló el proyecto llamado "Respuestas ecofisiológicas de la flora antártica bajo un escenario de calentamiento global", que busca simular las condiciones de éste para ver las respuestas de la escasa vegetación del lugar.
La iniciativa participó en la versión número 44 de la Expedición Científica Antártica (ECA). Una vez realizada la experiencia en terreno, los científicos María Angélica Casanova y Reinaldo Vargas evalúan la campaña y comentan detalles del su investigación en el Instituto Antártico Chileno.
Cuando se habla de calentamiento global, se asocia de inmediato a una serie de efectos negativos y otros tantos devastadores. Sin embargo, existen reportes de un efecto positivo en cuanto al crecimiento de la flora antártica. Esto gatilló el proyecto llamado "Respuestas ecofisiológicas de la flora antártica bajo un escenario de calentamiento global", que busca simular las condiciones de éste para ver las respuestas de la escasa vegetación del lugar.
La iniciativa participó en la versión número 44 de la Expedición Científica Antártica (ECA). Una vez realizada la experiencia en terreno, los científicos María Angélica Casanova y Reinaldo Vargas evalúan la campaña y comentan detalles del su investigación en el Instituto Antártico Chileno.
¿En qué se centra este proyecto?
María Angélica Casanova (MC): Principalmente en toda la flora antártica, o sea, nosotros abordamos lo que son las comunidades de líquenes, musgos y plantas vasculares. La idea es poder simular en terreno un efecto del calentamiento global. Ya que se supone o se pronostica que puede haber un aumento en las temperaturas de dos a tres grados o se está produciendo un calentamiento de ese orden en el planeta. En realidad, es un pronóstico global y nosotros tenemos que atender qué pasa con las características regionales y locales de los distintos ecosistemas, por eso, el proyecto se enfoca en trabajar en terreno, a simular el efecto del calentamiento global. Lo que nosotros hicimos en esta ECA, fue colocar estructuras de calentamiento pasivo, que son pequeñas cámaras de acrílico, con una estructura particular -son hexagonales y tienen un cierto ángulo- y eso provoca calentamiento pasivo por convección, o sea, retiene un poco de calor, haciendo que suba una cierta cantidad de grados.
Ver noticia completa, aquí
sábado, 22 de marzo de 2008
Aquí los pingüinos tienen la preferencia
20 de marzo.- Islas Shetland del Sur.- Contaba ayer la manera en que debemos realizar el desembarco en el continente antártico. Espero ser capaz de hacerlo sin caerme al agua y sin que se me caigan ninguna de las dos cámaras de fotos, ni sus objetivos, ni la cámara de vídeo, ni la grabadora, ni los objetivos con los que iré allí.
Aunque nuestra vida en tierra firme dista mucho de cualquier paseo campestre que nos demos por nuestra naturaleza ibérica. Aquí todo se rige por un riguroso protocolo que nadie se debe saltar, bajo ninguna circunstancia.
Se trata de normas estrictas, pero de sentido común: no tirar basura, no hacer pintadas en ninguna parte, no arrancar ninguna planta, no coger nada: ni piedras, ni plumas, ni huesos. Tampoco, ni el menor residuo o desecho humano; más aún, está prohibido cambiar de sitio la más despreciable de las basuras, pues, según me explican, todo lo que hay aquí pertenece al patrimonio histórico antártico.
Tampoco se puede fumar, la Antártida es un territorio libre de humo. Con respecto a nuestras necesidades fisiológicas, sólo las podremos realizar en los lugares destinados a ello. Hacerlo en cualquier otro lado, por muchos apretones que den, está absolutamente prohibido.
Otro punto de gran interés es el que se refiere a la fauna. Todos los animales que viven en la Antártida están protegidos. Así es que no hay que causarles la menor molestia. Está rigurosamente prohibido dar de comer a ninguna especie. En las zonas de cría está prohibido caminar, igual que en ciertas áreas, clasificadas como protegidas. Aunque toda la Antártida lo está, estas áreas son el must de la naturaleza helada. Y así debe quedar, sin ninguna influencia del paso del ser humano.
En la base a donde vamos se realiza una importante labor científica, tenemos que evitar molestar o interferir en tales investigaciones. La visita a ciertas cabañas y partes de la base sólo puede realizarse con una autorización especial y acompañados de algún responsable.
Especial atención tiene la relación con los animales salvajes que viven aquí: focas y pingüinos. A la hora de acercarse a cualquiera de ellos, hay que respetar una distancia mínima de cinco metros. La aproximación ha de ser lo más tranquila y lenta posible. Agachados y en silencio absoluto.
Con las focas debemos tener cuidado. Sobre todo durante la travesía en zodiak. Estos animales aquí son muy curiosos y confiados, por lo que es fácil que se acerquen a ver quién viene. Y ese es el problema, cualquiera puede caer en la tentación de acariciar su cabezota. Entonces este animal, implacable carnívoro puede darnos un bocado y arrancarnos una mano. Así que, en la zodiac, las manitas en las ingles.
Con respecto a los pingüinos, no debemos interferir en su vida para nada. Respetar sus lugares de cría, no acercarnos demasiado a ellos, no hacer ruido, ni movimientos bruscos y, si cuando caminamos, nos cruzamos con alguno, debemos parar inmediatamente y dejarles pasar. Aquí en la Antártida, los pingüinos siempre tienen la preferencia.
Alfredo Merino
Del Blog "Viaje al continente helado"
El mundo.es
jueves, 20 de marzo de 2008
Crónicas desde la Antártida: Caleta Potter

Miguel Ángel Otero Soliño Un refugio para investigadores adorna el paisaje de Caleta Potter
La mezcla de aislamiento geográfico, gélidas temperaturas y enérgicos vientos han convertido al territorio antártico en un espacio realmente simple a nivel de hábitats. La diversidad faunística es una de las más bajas de todo el conjunto del medio natural, así no existen mamíferos terrestres, reptiles o anfibios e incluso la clasificación taxonómica de los invertebrados resulta sorprendentemente simple. Tampoco pintan las cosas muy bien dentro del reino vegetal, no existen arboles y las pocas especies que son competentes para enfrentarse al inhóspito clima, no crecen más allá de unos milímetros al año. Pese a todo, las especies que habitan estos territorios constituyen uno de los grupos más interesantes a nivel científico, debido a su extraordinaria capacidad de adaptación al entorno y por haberse desarrollado durante milenios en absoluta incomunicación con el ser humano.
Para un naturalista no resulta complejo descubrir y fotografiar la mayoría de los vertebrados antárticos; esto es debido a que al ser animales especializados en la vida acuática tienden a concentrarse en la costa, generalmente son especies gregarias y no es raro que formen visibles y profusas colonias, son confiados con el ser humano. En tierra suelen adoptar aptitudes ciertamente pasivas llegando permanecer inmóviles durante horas o días, de hecho siempre recordare a una pachorrenta foca de Weddel que permaneció inmóvil durante 3 días sobre una banquisa de hielo en isla Decepción.
Pero con todo, si uno quiere hacer un safari rápido por la diversidad antártica, existen puntos calientes donde las playas pueden llegan a estar igual de concurridas que las de Benidorm en verano. Al igual que los humanos, la fauna antártica establece sus prioridades a la hora de seleccionar su "casa"; la presencia de un abundante y accesible almacén marino de alimento es sin duda el factor más requerido aunque no el único, así muchas especies prefieren ubicaciones donde sus crías puedan crecer protegidas del extremo frío o de los depredadores.
Estos espacios donde se concentra la pluralidad animal, suelen estar protegidos por el Tratado Antártico a través de diferentes figuras y deben contar con su propio plan de gestión. El acceso está restringido a los turistas, sólo pudiendo acceder a la zona los científicos que hayan obtenido previamente un permiso del comité polar internacional, debiendo justificar adecuadamente la necesidad de centrar en esta ubicación el estudio.
Una de las ventajas de trabajar en un barco de apoyo a la investigación, es que una de tus funciones consiste en apoyar a los científicos en sus tareas, lo cual supone en muchas ocasiones adentrarse en alguna de estas zonas protegidas vetadas al resto de la humanidad. No puedo negar que somos unos privilegiados por lo que podemos vivir y sentir. Hoy en el BIO Las Palmas tenemos una de esas citas únicas, por ello el barco pone rumbo con premura a la península Potter en isla Rey Jorge. Allí se encuentra ubicada la Zona Antártica Especialmente Protegida (ZAEP) Nº132, conocida por sus espectaculares colonias de elefantes y lobos marinos, pero que cuenta también entre sus valores con una pingüinera que está siendo muestreada desde hace unos años por las científicas de la Estación Experimental de Zonas Áridas del CSIC con sede en Almería. El acceso por mar a la llamada Caleta Potter es de los "divertidos", ya que la mar suele romper con fuerza y tenemos que andarnos con cuidado sino queremos que la zodiac vuelque. Pese a las precauciones tomadas, la incursión ha resultado más peliaguda de lo previsto y aunque hemos logrado desembarcar con éxito a la gente, les avisamos de que es probable que cuando finalicen sus trabajos tengan que regresar andando hasta la cercana base Jubany, donde la playa, al estar al resguardo de los vientos, resulta más fácil de abordar.
La base "Teniente Jubany" fue construida en 1953 y está gestionada por el ejército de tierra argentino. Esta base, que permanece abierta durante todo el año, toma su nombre del aviador naval de origen mallorquín Jose Jubany, que falleció en un accidente aéreo en 1948 en una operación militar en la desembocadura del río Santa Cruz. La voz de la estación resulta babélica por momentos, entremezclándose conversaciones en castellano, alemán, inglés y neerlandés.
Esta peculiar característica nació de la firma que hace 15 años plasmaron los gobiernos de Alemania, Argentina y Holanda, por la cual se acordó la apertura del que sería el primer laboratorio antártico gestionado de forma multinacional.
La cooperación internacional y la ayuda mutua es uno de los bienes más estimados dentro de los círculos antárticos, siendo sin lugar a dudas la aportación más valiosa que este gélido continente ha ofrecido al desarrollo de la humanidad.
Se reciben invitaciones del personal argentino para les hagamos una visita, como no he estado aun esta base y tengo horas libres me incorporo a la ruta guiada que nos ofrecen. Nos enseñan la iglesia, el comedor, el esqueleto completo de una ballena etc. Lo que más me sorprende es que cuenten con una enorme cámara hiperbarica para el tratamiento de buceadores accidentados; explican que gracias a dios no la han utilizado nunca, pero que puede resultar muy útil en caso de una emergencia ya que las investigaciones que se acometen en la base demandan de continuo el realizar inmersiones submarinas. Se cumple la premisa y las condiciones de la mar en Caleta Potter no han mejorado, obligando a las científicas regresar andando a la base. Las investigadoras ya han trabajado en otras ocasiones en la zona y conocen el camino de regreso, de todos modos se han encontrado con un militar argentino que les va a acompañar ayudándoles a transportar el material.
A su regreso al barco las pingüinólogas muestran en su cara el agotamiento. Les ofrecemos cena, cama y ducha, sin duda el mejor regalo que se le puede ofrecer a un trabajador antártico.
Miguel Ángel Otero Soliño
La Vanguardia de España
Finalizó la campaña antártica (BIO Las Palmas)
El buque de Investigación Oceanográfico de la Armada de España (BIO) “Las Palmas” zarpó el viernes pasado del muelle militar Augusto Lasserre dando por finalizada la campaña Antártica de verano 2007/2008, en la cual desarrolló su misión científica.
Ushuaia.- Mientras permaneció en la capital fueguina su tripulación fue asistida por sus pares del Área Naval Austral. Los mandos del buque antes de su partida tomaron contacto con el Comandante del Área Naval Austral, Contraalmirante Daniel Alberto Enrique Martín para retribuir las atenciones recibidas.
El buque español es un remolcador de altura modificado y preparado para realizar misiones de apoyo logístico en aguas antárticas, para lo cual fue reforzado su casco y se mejoraron sus sistemas de navegación y comunicaciones. “Las Palmas” fue el primer buque español, en participar en actividades antárticas científicas desde 1988 y cada año recala en Ushuaia antes de poner proa al continente blanco.
Una de sus misiones se halla ligada a la colaboración de investigaciones que vienen llevando a cabo en la Antártida diversos organismos científicos españoles.
Cuenta con una eslora máxima de 41,2 metros, manga máxima de 11,6 metros y posee una dotación de 36 personas la cual está conformada por 1 comandante, 8 oficiales, 6 suboficiales, 21 suboficiales y su apostadero habitual está situada en Cartagena (Murcia).
BIO Las Palmas
El buque B.I.O. Las Palmas A-52 es un buque de investigación oceanográfica perteneciente a la Armada Española, cuyas misiones se desarrollan en la Antártida.
El buque fue construido en Santander en 1978 por los Astilleros del Atlántico. En 1982 fue adquirido por la Armada, que lo dedicó a misiones de salvamento, remolque, vigilancia marítima, ejercicios, auxilio en zonas catastróficas, lucha contra la contaminación del mar, apoyo a la flota pesquera española, etc.
El Buque de Investigación Oceanográfica (BIO) “Las Palmas” fue el primer buque español que participó en misiones científicas en la Antártida, concretamente durante los años 1988 y 1991, antes de que entrara en servicio el BIO “Hespérides”. En la actualidad participa anualmente, en colaboración con el Ministerio de Educación y Ciencia (MEC), en la Campaña Antártica Española que desarrolla el Comité Polar Español.
En el año 1999, el buque fue sometido a importantes obras de modificación para cumplir escrupulosamente con la protección del medio ambiente, de acuerdo a lo estipulado en el Tratado Antártico.
El buque “Las Palmas” depende directamente del Almirante Jefe de la Fuerza de Acción Marítima, con sede en Cartagena, y representa otra muestra más de la contribución de la Armada a la Acción del Estado en la mar. Cuenta con una dotación de 36 personas, y desde abril de 2004 tiene su base en Cartagena (Murcia).
Fuente: NuestroMar
Ushuaia.- Mientras permaneció en la capital fueguina su tripulación fue asistida por sus pares del Área Naval Austral. Los mandos del buque antes de su partida tomaron contacto con el Comandante del Área Naval Austral, Contraalmirante Daniel Alberto Enrique Martín para retribuir las atenciones recibidas.
El buque español es un remolcador de altura modificado y preparado para realizar misiones de apoyo logístico en aguas antárticas, para lo cual fue reforzado su casco y se mejoraron sus sistemas de navegación y comunicaciones. “Las Palmas” fue el primer buque español, en participar en actividades antárticas científicas desde 1988 y cada año recala en Ushuaia antes de poner proa al continente blanco.
Una de sus misiones se halla ligada a la colaboración de investigaciones que vienen llevando a cabo en la Antártida diversos organismos científicos españoles.
Cuenta con una eslora máxima de 41,2 metros, manga máxima de 11,6 metros y posee una dotación de 36 personas la cual está conformada por 1 comandante, 8 oficiales, 6 suboficiales, 21 suboficiales y su apostadero habitual está situada en Cartagena (Murcia).
BIO Las Palmas
El buque B.I.O. Las Palmas A-52 es un buque de investigación oceanográfica perteneciente a la Armada Española, cuyas misiones se desarrollan en la Antártida.
El buque fue construido en Santander en 1978 por los Astilleros del Atlántico. En 1982 fue adquirido por la Armada, que lo dedicó a misiones de salvamento, remolque, vigilancia marítima, ejercicios, auxilio en zonas catastróficas, lucha contra la contaminación del mar, apoyo a la flota pesquera española, etc.
El Buque de Investigación Oceanográfica (BIO) “Las Palmas” fue el primer buque español que participó en misiones científicas en la Antártida, concretamente durante los años 1988 y 1991, antes de que entrara en servicio el BIO “Hespérides”. En la actualidad participa anualmente, en colaboración con el Ministerio de Educación y Ciencia (MEC), en la Campaña Antártica Española que desarrolla el Comité Polar Español.
En el año 1999, el buque fue sometido a importantes obras de modificación para cumplir escrupulosamente con la protección del medio ambiente, de acuerdo a lo estipulado en el Tratado Antártico.
El buque “Las Palmas” depende directamente del Almirante Jefe de la Fuerza de Acción Marítima, con sede en Cartagena, y representa otra muestra más de la contribución de la Armada a la Acción del Estado en la mar. Cuenta con una dotación de 36 personas, y desde abril de 2004 tiene su base en Cartagena (Murcia).
Fuente: NuestroMar
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