martes, 3 de marzo de 2009

Greenpeace cuestionó la irrupción de la multinacional Endesa en la Patagonia chilena


Por Coalición Ciudadana por Aysén Reserva de Vida *
Eva Saldaña, del Departamento de Participación de la filial española de Greenpeace.“Se ve muy mal cuando una multinacional Irrumpe en un territorio como lo está haciendo Endesa en la Patagonia”·
Explicó que las principales críticas a este tipo de iniciativas nacen cuando no tienen “evaluaciones de impacto ambiental adecuadas, ni consultas con la comunidad ni planteamientos de desarrollo sostenible”.·
Durante una visita a la Región de Aysén y a los sectores amenazados por las represas de HidroAysén, se reunió con pobladores y dirigentes de organizaciones críticas a las iniciativas.
Durante una semana la coordinadora de la Red de Jóvenes en Acción del Departamento de Participación de Greenpeace España, Eva Saldaña, recorrió el sur de la Región de Aysén reuniéndose con pobladores amenazados por las centrales hidroeléctricas proyectadas por HidroAysén (sociedad controlada por la trasnacional Endesa y la chilena Colbún) y con dirigentes de organizaciones locales que se oponen a las represas en el río Baker y Pascua. En su gira visitó los parajes de los ríos Colonia y Los Ñadis, la zona de confluencia del Baker con el Chacabuco y el valle aledaño, Cochrane y el área donde la empresa construye túneles de cientos de metros, supuestamente para estudios, luego de lo cual dejó un mensaje: “Se ve muy mal cualquier multinacional que irrumpe en un terreno, sobre todo cuando lo hace de la manera en que lo plantean, sin evaluaciones de impacto ambiental adecuadas, sin consultas con la comunidad, sin planteamientos de desarrollo sostenible”.
El objetivo de su viaje, que se concretó durante la tercera semana de febrero, fue “conocer toda la zona del río Baker, a la gente que vive ahí, cómo se desarrollan, cómo es la comunidad. Conocerlo para poder seguir trabajando en la campaña Patagonia sin Represas en España” explicó. Luego de esto, la profesional se mostró sorprendida por el nivel de empoderamiento de las organizaciones locales al constatar “mucha movilización espontánea. Participación ciudadana. A raíz de activadores, que pueden ser las organizaciones que comenzaron a trabajar, han ido saliendo otros grupos y eso se tiene que ir armando todavía más. Es una lucha a muy largo plazo y ahora mismo están en el punto de inflexión en que hay que seguir motivándose para seguir trabajando en ello. Si conseguimos mantener ese equilibrio a largo plazo estoy segura de que la Patagonia no va a tener represas” puntualizó.
Agregó que “Endesa es una de las grandes multinacionales que tiene proyectos gigantescos. En España ha hecho mucho daño y cómo lo está haciendo en Latinoamérica, los españoles lo vemos muy mal. En las campañas que hemos hecho contra Endesa hemos tenido mucho apoyo entre los medios, la TV, y sobre todo a nivel del ciudadano medio. Nos han apoyado en cualquier ciberacción que realizada contra la empresa, en movilizaciones en la calle, e incluso en la recaudación de dinero para la campaña”.
* Comunicaciones
Coalición Ciudadana por Aysén Reserva de Vida

Nota relacionada:
Puerta E

Gran interés generó charla de Kristine McDivitt sobre el proyecto Parque Patagonia

* Kristine McDivitt Tompkins, fundadora y directora de Conservación Patagónica, dialogó con los asistentes acerca del proyecto de creación de esta nueva área protegida.

Cochrane-. El viernes 27 de febrero, se realizó en cuidad de Cochrane una charla de información sobre el Parque Patagonia. El evento que se inició a las cinco de la tarde y se prolongó por casi dos horas, contó con una gran concurrencia, acudiendo cerca de cincuenta personas incluyendo autoridades comunales y representantes de los servicios públicos, actores del sector empresarial, jóvenes estudiantes y numerosos habitantes de la cuidad de Cochrane y sus alrededores.


En la ocasión, Kristine McDivitt Tompkins, presidente y fundadora de Conservación Patagónica hizo una introducción del proyecto de Parque y presentó un video de la iniciativa. Luego Cristian Saucedo, director de Conservación Patagónica y encargado de Vida Silvestre de la institución se refirió a programas específicos que se están llevando a cabo como son los programas de monitoreo de huemul y su interacción con los predadores en el área que incluye el seguimiento y estudio de las poblaciones de pumas y zorros.


Uno de los principales elementos de la presentación y posterior conversación entre los asistentes tuvo relación con el desarrollo del turismo basado en la puesta en valor y el disfrute de los atractivos naturales del área. Se entregaron antecedentes sobre otros lugares de la Patagonia chilena y argentina donde este proceso se ha desarrollado con éxito en la última década, como por ejemplo en Puerto Natales a través del Parque Nacional Torres del Paine. Al respecto, Kristine McDivitt puntualizó “esperamos que el Parque Patagonia sea un aporte significativo para Cochrane y las localidades del sur de la región de Aysén y hemos tomado contacto con diversos actores públicos y privados para potenciar el desarrollo turístico del área”.


“Estoy muy contenta del interés que ha suscitado el proyecto y de cómo se llevó a cabo esta actividad. En esta nueva oportunidad de dialogo hubo una conversación muy amena, abierta y franca. Todos los temas planteados por los asistentes fueron tomados en cuenta y contestados a cabalidad” agregó McDivitt.


El futuro Parque Patagonia es una iniciativa de la fundación Conservación Patagónica que apunta a la creación de un nuevo Parque Nacional uniendo las Reserva Nacional Lago Jeinimeni, la Reserva Nacional Tamango y el sitio prioritario de la biodiversidad Valle Chacabuco- Entrada Baker de propiedad de la fundación. Esta iniciativa se inició en el 2004 y en los últimos 5 años se han llevado a cabo distintas líneas de acción en restauración, conservación, educación ambiental, investigación y creación de infraestructura para el parque como centro de información, senderos y áreas de camping.


El proyecto fue además visitado el pasado fin de semana por el senador y presidenciable Alejandro Navarro quien quiso conocer personalmente el proyecto de conservación liderado por Kristine McDivitt Tompkins


El Divisadero

Patagonia de pura cepa

En Río Pico –conocido paraíso de pescadores– aún perdura la Patagonia áspera y salvaje. Este rincón ubicado en el centro-oeste de la provincia de Chubut se encuentra cerca de cinco lagos a los que nadie dio un nombre pero sí un número, del 1 al 5. Excursión a los recónditos parajes de Cajón Grande y Cajón Chico y al imponente lago Vintter.



Por Mariana Lafont

Río Pico se encuentra en la estepa pero también está muy cerca de la delgada línea de bosques de lenga y ñire que alberga la cordillera en esas latitudes. El contraste de paisajes se nota en cuestión de kilómetros, y cuanto más al oeste se va más vegetación hay. Sus cinco lagos se pueden recorrer uno a uno, en orden o no. El Lago 1 está a 12 km del pueblo y es un lugar tranquilo con costas rocosas. El Lago 2 está a 40 km de Río Pico y sólo se puede acceder a caballo o en 4x4. Para llegar al 3, el más pequeño y menos profundo de los cinco lagos, hay que recorrer 9 km desde el 1. Es uno de los mejores espejos de agua de la zona por sus hermosas playas y los ejemplares de marrones y arcoiris. El Lago 4 está en plena cordillera, a 22 km del pueblo, pero hay que pasar tranquera para acceder (aunque hay una bonita cabaña para alquilar). Por último, el Lago 5 es el más alejado (a 33 km) y de más difícil acceso, ya que hay que llegar hasta la comuna rural de Aldea Las Pampas y cruzar el río Pampas (sin puente obviamente).


El Lago 4 está en plena Cordillera. Un rincón agreste, ideal para pescadores




Un pueblo de pelicula

Los orígenes de Río Pico están ligados al desarrollo de la ganadería a comienzos del siglo XIX, aunque el asentamiento espontáneo de chilenos, vascos, españoles y portugueses a fines del mismo siglo fue más efectivo. El pueblo tiene cierto aire de “Far West” y pareciera estar perdido en el tiempo. Suele haber muy poco movimiento, alguno que otro paisano a caballo y cuando se levanta viento la escasa gente que por allí deambula desaparece súbitamente detrás de una cortina de polvo.




En este bar de la vieja Patagonia se filmaron escenas del film El viento se llevó lo que.




A metros de la plaza principal, en un edificio abandonado, se pueden ver viejas publicidades de chapa, tan comunes en algunas paredes de la Patagonia. Al lado de esa construcción, hay otra aún más llamativa porque está –literalmente– inclinada. La pared del frente fue hecha con barro y cañas y luego fue revestida en madera, mientras que el techo exhibe unas pintorescas tejuelas artesanales. En lo alto hay un gran cartel que dice: “Hotel Restorán La Madrileña”. Lo primero que uno piensa es que el viejo hotel no funciona más. Sin embargo, al hablar con un lugareño uno se entera de que no es un hotel sino un bar y que no sólo funciona sino que el verdadero nombre del bodegón es Los Muchachos. Este cambio de identidad se debe a que Alejandro Agresti filmó su película El viento se llevó lo que en este bar y su dueño, Aldo, decidió conservar la escenografía como recuerdo. Su padre, don Marcelino González, construyó la cantina cuando vino de España a fines de los años ‘30. Este histórico boliche patagónico fue sede, durante mucho tiempo, de todos los eventos sociales y culturales riopiquenses. Hoy en día abre sus puertas cada noche (si el dueño así lo desea) y es el punto de reunión de la juventud. Vale la pena destacar que no son muchos los boliches de campo que aún se conservan en la región. Lugares como éste antiguamente eran muy frecuentados por los pasajeros que, debido a las grandes distancias de la Patagonia, tenían que hacer los viajes en etapas y seguir al día siguiente.


Pioneros y bandoleros

Los alemanes Juan y Eduardo Hahn llegaron a la cuenca de Río Pico en 1904, al enterarse de que había tierras en concesión para formar “Friedland” (Tierra de Paz). Si bien la colonia germana nunca se conformó, los hermanos se instalaron igual y tuvieron un aserradero, cultivaron trigo y además atendieron hasta 1935 un almacén de ramos generales. La casa principal, rodeada de tilos, arces y varios frutales, está intacta y muy bien conservada, ya que el último descendiente de los Hahn que la habitó murió en 1988. El proyecto actual es convertirla en museo. A metros de la casa hay una cascada de 8 metros de alto y un poco más lejos se encuentra, protegido por un cerco de pinos, el cementerio familiar, desde donde hay una excelente vista de la amplia estepa y el pequeño pueblo.


Un lugar con historia. La antigua casa de los hermanos Hahn, en las afueras del pueblo.


Un cuidador accedió a mostrar el lugar mientras contaba anécdotas de otras épocas. Lo más sorprendente fue visitar el sótano de la casa. Luego de abrir un gran candado y empujar la pesada puerta de madera surgió una antigua y polvorienta bodega. Según explicaba el hombre, los alemanes fabricaban chicha con las manzanas de su jardín y también funcionaba el boliche, donde los hombres de paso descansaban y bebían antes de seguir viaje. Dos bandoleros norteamericanos, llamados Wilson y Evans, eran habitués de este bar, ya que eran amigos de los Hahn y su guarida estaba muy cerca. Estos bandidos también eran amigos de los conocidos Butch Cassidy y Sundance Kid, que vivían en Cholila. En ese tiempo la región estaba desprotegida y por ese motivo se creó un grupo de vigilancia cordillerana llamado La Fronteriza. En realidad, la motivación principal de esos “vigilantes” era capturar a Cassidy y Kid para cobrar una jugosa recompensa internacional. Cuando La Fronteriza llegó a Río Pico, encontró a Wilson y Evans, y los confundieron con los forajidos de Cholila. Los decapitaron para cobrar el premio, pero grande fue su decepción al enterarse de que se habían equivocado de ladrones. Hahn se horrorizó ante el macabro espectáculo e impidió que se llevaran los cuerpos de sus compañeros. El mismo los sepultó en su propiedad, a metros de la casa, y colocó una improvisada cruz de madera que años más tarde fue robada por “algún fanático coleccionista”. En la actualidad hay una sencilla cruz de hierro.


Cajon Grande

El plato fuerte de la zona es, sin dudas, la visita al Cajón Grande y Chico del río Pico (sólo con vehículo 4x4). Primero hay que ir hasta Aldea Las Pampas (lo mejor es pedir indicaciones allí), a 22 kilómetros de Río Pico, cruzar el río Pampas y seguir la huella hasta donde se pueda. El paseo sólo se puede hacer en verano. En época de deshielo hay que saber si el río está muy agitado antes de largarse a cruzarlo. Una vez en la otra orilla, se debe transitar un camino de enormes piedras que atraviesa un frondoso bosque de lenga y ñire. Llegado el punto en que no se puede continuar con el vehículo, hay que empezar a caminar.


En esos recónditos parajes viven algunos pobladores aislados. A sólo 1000 metros de allí se encuentra el Cajón Chico. Aquí el cauce del río aún es amplio y la vista no puede ser mejor, con los cordones montañosos nevados al fondo. Para llegar al Cajón Grande es necesario caminar media hora más en pleno cañaveral y sobre un denso colchón de cañas secas. Justo detrás de las barbas de viejo que cuelgan de los ñires, el paisaje cambia abruptamente. En ese punto, el río Pico corre a lo largo de 5 kilómetros, encerrado por paredes que alcanzan 30 metros de altura. El espectáculo impresiona y se lo contempla en silencio. Por ese curso de agua suben los salmones del Pacífico rumbo al desove y en época de deshielo el caudal del río sube tanto que, incluso, puede sobrepasar las paredes de roca.



Cajón Grande. En ese punto, el río Pico corre entre paredes que alcanzan 30 metros de altura.


Hacia el Vintter

Para ir de Río Pico a lago Vintter hay que recorrer 34 kilómetros (desde el cruce a Aldea Las Pampas) rumbo al norte por un camino de ripio en buen estado. Este gigante llamado Vintter es un espejo de agua que causa gran impresión cuando se lo ve por primera vez. Es un lago abierto y alargado, y esconde en sus aguas grandes trofeos para pescadores. Una parte se encuentra en territorio argentino y la otra en Chile (llamado lago Palena). Debido a esta característica y dada su ubicación, el clima es muy variable y susceptible al viento. A la mañana puede estar planchado y puede ser fácil navegarlo, pero en pocas horas puede picarse y la navegación se hace muy difícil. De todos modos, con o sin viento su inmensidad es notable y el cordón nevado que lo custodia lo hace aún más imponente. Es un lago con escasa vegetación y ello dificulta encontrar un buen refugio para acampar. La mejor opción es parar en las cabañas y el camping (con lugar solamente para dos carpas) de Nikita, un ruso que llegó a Argentina hace ya mucho tiempo. El y su mujer, Gretel, llevan adelante este lugar único, especial para pescadores. Nikita es conocido en la zona por elaborar vodka con agua del propio lago. La receta es un secreto familiar guardado bajo siete llaves que ha sido transmitido de generación en generación. Si bien la preparación alcohólica se realiza en Bariloche, aquí se le da el toque final con algunos “yuyos” que sólo crecen cerca de la cabaña y que le dan un sabor único.


La rústica cabaña de madera gastada fue construida en 1944, a golpe de hacha, y fue bautizada como “Palais Vintter”. Los vecinos más cercanos están en el puesto de gendarmería, a unos cuantos metros, y se visitan mutuamente. Cuesta imaginar este lugar con una población de 400 personas, que es la que llegó a tener en el esplendor de la actividad maderera. Hoy sólo quedan los restos de un aserradero, un cementerio y una vieja escuela de los años ‘50. En el interior de la cabaña hay una pequeña mesa de madera, un viejo arcón y muchos objetos y fotografías familiares. Gretel cocina en una impecable cocina económica mientras Nikita visita a sus huéspedes para hacer la habitual ronda de vodka.

Página 12

Marambio es un enorme portaaviones de arcilla y hielo

Familiares arriban a la base en el Hércules que vuela desde Río Gallegos.


BASE MARAMBIO-ANTÁRTIDA ARGENTINA (Enviado especial).- Marambio es un gigantesco portaaviones de arcilla cubierto de nieve y hielo. La única base argentina donde pueden aterrizar aviones de gran porte durante todo el año está emplazada en la isla Seymour, al noreste de la península antártica y es operada logísticamente por la Fuerza Aérea.




El vicecomodoro Enrique Videla, jefe de la base, saluda cordialmente, explica que no tiene “nada que ver con el otro”, y hace de guía a lo largo de los 354 metros de pasarela elevada sobre el terreno nevado que separan el helipuerto del edificio principal.




Aclara que antes trabajaba en Ezeiza y que es la primera vez que un no piloto es jefe de la base porque en los últimos años a los pilotos se los llevan las aerolíneas privadas que ofrecen sueldos más elevados que el Estado. Hace sólo tres meses que está aquí, es su primera campaña antártica y se nota que lo vive como un desafío.




Explica que el terreno aquí es de “permafrost”, una mezcla de una arcilla gris-verdosa, bastante fina, mezclada con hielo. El resultado es que cuando la temperatura ambiente no es muy baja –menos 5 o más-, las personas se hunden y se embarran permanentemente, de ahí que las pasarelas conecten todos los edificios de la base. Lo peor es que en esos casos el avión Hércules C 130 que vincula la base con el continente no puede aterrizar.




Cuando los enviados de “Río Negro” descendieron del helicóptero que los trasladó desde el buque Golovnin, contratado por el gobierno para la campaña antártica de este año, la temperatura era de 6 grados bajo cero y había una térmica de 16 grados bajo cero a causa del fuerte viento.
Las pasarelas están hechas con pallets de duraluminio que se congelan con una fina capa de hielo lo que las vuelve resbaladizas como el jabón.




Los pisos de las casas también se congelan si no se los calefacciona por debajo y aunque todavía es verano los techos se van cubriendo de una capa de nieve helada que se sigue engrosando durante todo el invierno.




En los últimos días llovió, algo muy inusual en la Antártida que los científicos atribuyen al calentamiento global y los techos tuvieron filtraciones que provocaron algunos cortocircuitos. El tema es visto con aprensión porque el accidente más temido en la Antártida es el incendio. El clima es rigurosísimo y no hay como remediar los daños durante todo el invierno.




Los helicópteros rusos que vuelan desde del Golovnin abastecen a la base de combustible en tambores y en unas bolsas enormes de goma negra llamadas rollings. Dejan su carga cerca del helipuerto y un enjambre de operarios vestidos con un mono azul térmico las llevan rodando hasta la batería de tanques de color naranja, donde se almacenan durante todo el invierno.




“Tenemos 760.000 litros de fueloil antártico y junto con otros combustibles acumulamos casi un millón de litros, un volumen suficiente para esta campaña antártica y un 30 por ciento de la campaña posterior”, explica Videla.




Generalmente en invierno el consumo es de 1.900 a 2.000 litros de fueloil por día. El combustible está mezclado con un porcentaje de parafina para que no se congele.




A unos cien metros hacia el norte del edificio principal –aquí todas las construcciones son de color naranja rojizo muy vivo- hay dos lagunas de donde se saca el agua para toda la base.




Las lagunas están totalmente congeladas pero sólo en la superficie, tienen unos cinco metros de profundidad y abajo hay agua. Están rodeadas de unos caños llamados “termo-pilas” que contribuyen a que el líquido no se congele por debajo de la superficie.




Aquí el agua es muy cara y valiosa. Los miércoles y domingos nadie se baña, hay restricción en el uso y en una bomba que lleva el agua a la base el plomero acciona los mecanismos que permiten pasar el líquido, mientras coordinadamente en cada uno de los alojamientos una persona abre la llave correspondiente, de lo contrario la diferencia de presión rompería la cañería.




En la base hay un laboratorio de “Alta Atmósfera” que mediante un convenio entre la Dirección Nacional del Antártico (ADN) y los gobiernos de España y Finlandia realiza investigaciones en torno al adelgazamiento de la capa de ozono y el calentamiento global.




Pero una de las actividades más delicadas que se desarrollan en Marambio es el complejo mantenimiento de la pista donde aterriza el Hércules que vincula este confín del mundo con Río Gallegos.




Desde las cuatro de la mañana, las máquinas retroexcavadoras -hay cinco- rellenan y emparejan el terreno compactando la arcilla y extrayendo las piedras para que el avión pueda aterrizar sin problemas.La pista no sólo debe estar lisa, para usarla debe estar semicongelada porque eso le da mayor resistencia al peso del avión. Sin embargo tampoco se puede dejar que se forme hielo en la superficie porque sería muy peligroso.




El otro problema es que cuando el Hércules fuerza los motores para aterrizar o despegar la arcilla se vuela, entonces afloran las piedras y otra vez vuelta a empezar: las máquinas deben levantar la arcilla, zarandearla y de nuevo rellenar.




No por nada Videla dice que las máquinas que desarrollan el vital trabajo de la pista son “el corazón de la base”.





Rio Negro on line

domingo, 1 de marzo de 2009

El krill de la vida en la Antártida


Carlos M. Duarte
Lunes, 02-03-09


El krill forma manchas de hasta tres kilómetros de extensión en las aguas del continente antártico


26 de Febrero de 2009. La rutina de la campaña se reanudó y continuamos con nuestras maniobras de toma de muestras mientras navegábamos desde el mar de Belinghausen, a través del impresionante paso de Neumayer -un angosto canal entre las islas coronadas por altas montañas-, para abrirnos al Gerlache y desde allá poner rumbo a la isla Decepción, desde donde navegamos, al reencuentro de los magníficos icebergs del mar de Weddell.


Uno de los protagonistas de la campaña es el krill, Euphasia superba, parecido en aspecto, aunque taxonómicamente alejado, a camarones de 3 a 5 centímetros de longitud, y que es la especie animal más abundante, por su masa total, de la biosfera. El krill es el nodo central de la cadena trófica de la Antártida, alimento de las ballenas, pingüinos y peces, que a su vez se alimenta del plancton del océano Sur, dominando por diatomeas -algas con bellos esqueletos de sílice- tan grandes en estas aguas que estas algas, normalmente visibles solamente con microscopios de cientos de aumentos, son visibles a simple vista (como las cadenas de Thalassosira antarctica).


Nuevas investigaciones

Mientras que se sabe que el krill es un importante consumidor de algas y que a su vez sirve de base a toda la cadena trófica antártica, el papel que el krill juega en el reciclado de materiales que mantienen la producción del Océano Sur está poco investigado.

Hace unos años descubrimos que el krill, que se alimenta de forma continua ingiriendo mucho más alimento del que necesita, libera enormes cantidades de amonio, hierro y otros nutrientes, que fertilizan las aguas donde estos animales han estado alimentándose. Durante la campaña ATOS estamos realizando nuevas investigaciones para continuar explorando el papel del krill en la regulación de los flujos de materiales, incluidos gases activos en la regulación climática como el CO2 o el DMS, y contaminantes, y en el estímulo de la producción biológica en el Océano Sur. Para ello, evaluamos la abundancia de krill en las aguas que recorremos, usando sondas biológicas cuya señal es analizada con pericia por Marcos Pastor, técnico de la Unidad de Tecnologías Marinas, y tomamos muestras de krill usando una red IKMT, parecida a un arte de pesca, con el que capturamos individuos de krill para investigar, a bordo, su actividad metabólica.


El krill forma grandes manchas, de hasta 3 kilómetros de extensión y gran densidad, que vemos en nuestras sondas como manchas de color verde y rojizo, de las que se alimentan las ballenas. Una y otra vez encontramos muchas ballenas alimentándose en aquellas zonas donde encontramos krill en abundancia. Sin embargo, la abundancia de krill está en declive, a pesar de que la pesca de ballenas diezmó a sus predadores, lo que parece tener que ver con la reducción de la extensión de hielo, que es la zona de cría del krill, en las últimas décadas. El krill es un animal longevo, vive 7 años, para su tamaño, y su ciclo de vida es relativamente complejo. En el mar de Weddell, entre grandes bloques de hielo, hemos encontrado agregaciones de larvas de krill, cuya estructura genética investigamos para saber cómo están interconectadas las poblaciones de la Península Antártica.


Museo de arte moderno

Navegar entre hielos en el mar de Weddell es un espectáculo siempre impresionante, aunque ya es la tercera vez que lo experimento. El mar de Weddell es un inmenso museo de arte moderno, plagado de esculturas en hielo de todos los tamaños y colores de hielo que van de una consistencia cristalina, transparente, a blanco, azul oscuro e incluso negro, cuando están cargados de cenizas dispersadas por toda esta zona por las violentas explosiones volcánicas de la isla Decepción. En el puente de mando del Hespérides disfrutan del espectáculo, pero también lo sufren. Los bellos hielos del mar de Weddell se convierten en las noches cerradas, con niebla y nieve y visibilidad de pocos metros, en sombras amenazantes que llenan de tensión las guardias de noche, que se hacen interminables, en el puente del Hespérides.

ABC

Retiran de la Antártida más de 400 toneladas de basura


Será llevada en un barco ruso hasta el continente. Se había juntado en tres años por el incendio del Irízar. Ver especial multimedia "Río Negro en la Antártida".



ANTÁRTIDA ARGENTINA (Enviado especial).- Como un enorme insecto alado en medio de un cielo azul plomo cruzado por las ráfagas heladas, el helicóptero va y viene entre el Golovnin y la base Marambio. Antes de que el tiempo empeore, el poderoso helicóptero habrá transportado al buque ruso 120 toneladas de basura acumuladas durante los últimos tres años. En la Antártida no se puede dejar ni una colilla de cigarrillo. Todo, absolutamente todo, desde los restos orgánicos hasta los residuos peligrosos, como las pilas y los aceites usados, debe ser removido para que este lugar privilegiado de la naturaleza siga siendo el "continente limpio".

Los enviados especiales de "Río Negro" fueron testigos del operativo realizado en las bases Esperanza y Marambio para retirar más de 400 toneladas de basura que serán devueltas antes de que termine el verano a la Argentina continental.

Son unos 500 metros cúbicos de residuos peligrosos y entre 700 y 800 de restos en general producidos en todas las bases, la mayor parte en Marambio, Orcadas y Esperanza. Solamente en esta última los Kamov 32, que pueden transportar hasta cinco toneladas, realizaron unos 25 vuelos hasta las bodegas del Golovnin, el buque ruso contratado por el gobierno nacional para concretar la campaña Antártica 2008-2009.

Luego fue el turno de Esperanza, el tiempo era magnífico y los extraños helicópteros rusos, de dos aspas y sin rotor, hicieron 28 viajes. Pero cuando tocó el turno a Marambio había un fuerte viento y estaba neviscando. No obstante, los Kamov hicieron su trabajo transportando hacia la base combustible en tambores y en unas bolsas gigantes de goma negra llamadas rollings. Las levantan del buque con una red que cuelga de una linga de 30 metros de largo y las dejan cerca del helipuerto de Marambio. Luego van hasta el extremo sudeste de la base y cargan la basura.

Desparramados entre la nieve hay tambores de combustible compactados, chatarra, restos de una de las casas que se incendió hace un par de años y también residuos peligrosos, clasificados como "tres" en la jerga antártica. Son pilas, aceites usados, lubricantes, estopas embebidas en aceite, membranas y químicos.

Los "tres" se ponen en tambores que luego son sellados y soldados. Sólo pueden salir de la base por buque, el resto de la basura puede ser enviada, de a poco, en los Hércules.
Para que la evacuación sea posible, todo en la base es prolijamente separado de antemano. En la cocina, por ejemplo, hay tres tambores: uno para restos orgánicos, otro para papel y madera, y otro para vidrios y hojalata. Y a nadie se le ocurriría tirar algo en cualquier lado.

En la zona donde están cargando el movimiento es infernal, hay dos topadoras y una retroexcavadora entre un enjambre de hombres con monos azules ayudando a poner las cosas en la red.

El panorama de la basura acumulada es desolador: fierros oxidados, calefones, viejas calderas y tambores aplastados, también kilómetros de cables del sistema de iluminación de la pista que acaba de ser reemplazado por uno nuevo.

A primera hora de la tarde, buena parte de la basura ya ha sido trasladada al barco ruso y la gente de Aeronáutica no oculta su satisfacción. "Ya no es más la Chacarita -dice el vicecomodoro Enrique Videla, jefe de la base- ahora es la Recoleta, todo está mucho más limpio".

Es que cómo hace dos años se incendió el rompehielos Almirante Irízar, se había acumulado muchos restos, entre ellos 130 tambores de aproximadamente 23 kilos cada uno con residuos de esos que llaman tipo tres.

Además de ser trabajoso, cumplir con el precepto del Tratado Antártico que exige retirar la basura del continente blanco es muy caro. Desde el buque ruso los deshechos deberán ser trasladados al barco de la Armada Canal Beagle -la ley impide que un buque extranjero descargue residuos en territorio argentino- y éste la llevará hasta el puerto de Buenos Aires, donde una empresa contratada por la Dirección Nacional del Antártico dependiente de la Cancillería y controlada por la secretaría de Medio Ambiente se ocupará de la disposición final.
Por el Protocolo firmado en el ´92 en Madrid, las bases deben estar libres de residuos peligrosos con miras a obtener la certificación pertinente. Flora, fauna, agua y residuos peligrosos están bien acotados y cada base debe elevar informes mensuales sobre el tema.

Además, frecuentemente hay inspecciones sorpresivas de otros miembros del Tratado y de la propia secretaría de Medio Ambiente.

El comandante conjunto antártico, capitán de navío Eduardo Poleman, se lamenta por el accidente que sacó de servicio al Irízar pero explica que "como siempre, toda crisis es una oportunidad. Disponer del buque de carga polar Vasiliy Golovnin, que tiene una bodega más grande que nuestro rompehielos nos dio la capacidad suficiente para transportar residuos que no se habían podido retirar en años anteriores".

HÉCTOR MAURIÑO
vasco@rionegro.com.ar

Salesianos y mapuches en la zona


En su libro sobre los seguidores de Don Bosco en estas tierras a poco de concluida la campaña de Julio A. Roca, María Andrea Nicoletti analiza las difíciles relaciones entre la Iglesia Católica, el Estado y los aborígenes
Durante el fragor de la persecución a los mapuches y apenas acallados los Remington del ejército de Julio A. Roca, se profundizó la inserción de la congregación salesiana inspirada por Juan Bosco en la Patagonia. Con una modalidad que pudo esquivar la falta de concordato entre el Vaticano y el incipiente Estado argentino y la voracidad del poderoso arzobispado porteño, los salesianos inventaron la figura de vicariato apostólico que permitió poner un paraguas a las misiones en estas tierras.
La investigadora María Andrea Nicoletti indagó sobre la relación entre esos tres protagonistas en el escenario patagónico: los mapuches sobrevivientes de la matanza, el ejército residual y los primeros funcionarios de los territorios expoliados y los sacerdotes y las monjas que fungieron como virtuales intermediarios y reales autores del final de la obra civilizadora.
El libro, titulado “Indígenas y misioneros en la Patagonia: Huellas de los salesianos en la cultura y religiosidad de los pueblos originarios”, es producto de una larga tarea de investigación y constituye “una relectura del tema misionero” en la región.
En efecto, hasta la fecha la bibliografía existente tenía una voz predominante: la de la congregación salesiana, heredera del sueño de Don Bosco. Sus autores, historiadores provenientes de la filosofía, de la teología o de la literatura –Cayetano Bruno y Pedro Entraigas entre ellos– “que se dedicaron a recopilar datos y formularon una posición” ante los hechos. Lo último, en esta serie, es la obra de Bruno sobre la historia salesiana y los misioneros en la Argentina.
Nicoletti, que fue docente en la Universidad Nacional del Comahue y actualmente se desempeña en la unidad académica de la Universidad de Río Negro en San Carlos de Bariloche, admitió que se trata de un tema polémico, puesto que si bien los salesianos, en su proyecto pastoral, reconocían en el mapuche a un “otro, a un prójimo”, la acción evangelizadora, en los hechos, significó “la culminación de la obra civilizadora”.
Se trata, en todo sentido, “de una imposición cultural puesto que hay un modelo que se pretende imponer”. En el momento de elegir el modo de inserción –los conocidos entonces eran la reducción o la misión– optaron, al menos en el norte de la Patagonia, por este último. Para hacerlo inscribieron su accionar en el denominado “vicariato apostólico”, una figura del derecho canónico independiente tanto del Estado como de los obispados dependientes en forma directa de Roma.
Además, añadió la investigadora, es necesario “situarse en esa época y ver con qué mentalidad se pensó el plan de misión en la Patagonia, que de todas maneras fue etno y eurocéntrico”. Hay matices, indicó, que distinguen la forma de concebir al indígena por parte de las instituciones del Estado y por la congregación salesiana: en este último caso “existe un respeto por el ser humano, aunque se le imponen una cultura y una religión diferentes”.
El libro analiza el mandato de los constitucionalistas de 1853: la obligación de “conservar el trato pacífico con los indios, promover la conversión de ellos al catolicismo” (artículo 64). En realidad, se trata de “ordenar” la desbordante realidad patagónica.
Entonces, el accionar salesiano se fundamentó en dos conceptos clave: la elaboración de un proyecto y la puesta en marcha de una empresa. Existe un proyecto integrador, misionero, educativo y social que surge de una idea enriquecida a partir de la inspiración salesiana, esa imagen previa de Don Bosco, que “soñó” la atribución del territorio de misión a sus sacerdotes. Eso resultó “determinante”.
La acción salesiana se realizó con el telón de fondo de dos binomios: el de civilización y educación y luego, el de civilización y evangelización.
Con ese contexto, los misioneros italianos salieron rumbo a la Patagonia con “un plan determinado pero sin mucha idea de con qué se iban a encontrar”, dijo Nicoletti. Al llegar, “adaptaron esa idea a la Patagonia, que ya era un territorio marcado por la conquista y el genocidio”.
Ese proceso de adaptación, agregó, “fue complicado. Realizaron un adoctrinamiento muy básico, ya que muchos sólo hablaban italiano, aunque en algunos casos –por ejemplo, Domingo Milanesio– manejaban el mapudungún.
En la investigación colaboró la lingüista Marisa Malvestitti, en especial en lo relativo a la traducción de los textos para los catecismos en mapuche. Esos catecismos, dijo Nicoletti, eran “copias de unos chilenos que ya estaban en la lengua del pueblo originario”, como por ejemplo el “Manual de Piedad”, editado en la ciudad de Concepción. La autora del libro explica el desarrollo de la investigación
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