miércoles, 6 de abril de 2022

ANTÁRTICA: La historia de Ingrid Christensen, la primera exploradora que llegó a la Antártica

En la foto: Ingrid Christensen y Mathilde Wegger en un viaje en 1931. / Crédito: Sandefjord Whaling Museum / Wikimedia Commons

A pesar de que la Antártida no estaba pensada como ‘apta para mujeres’, Ingrid Christensen emprendió 4 viajes exitosos hasta el Polo Sur.

Ingrid Christensen tenía una idea clara: quería ser la primera mujer en visitar la Antártida. Era la década de 1930 y, aunque sabía que las misiones de exploración polar habían estado dominadas sólo por hombres, quería caminar sobre el continente más frío del planeta. Con esta convicción en mente, convocó a su marido y a una amiga cercana, Mathilde Wegger, para alcanzar los últimos confines del mundo.

En ese entonces, según lo describe la corresponsal de viajes Laura Kiniry para Smithsonian Magazine, se pensaba que «el clima demasiado hostil para las mujeres«. Y lo que es más: que ellas no tendrían la capacidad de manejar situaciones de crisis en las últimas latitudes del planeta. Ingrid Christensen y su equipo tenían otra información.

Sobre los picos helados del fin del mundo


HAND OUT INTERNATIONAL POLAR FOU / BELGA MAG / Belga via AFP

En 1931, Ingrid Christensen no sabía que vería por primera vez la Antártida. Lo que es más: no tenía idea que de volvería al menos 3 veces más, en expediciones diferentes, con tripulaciones distintas. Sin embargo, abordo del barco Thorshavn, se convirtió en la primera mujer en la historia en alcanzar el continente polar.

La exploradora noruega navegó los mares del sur con su esposo, Lars Christensen. La tripulación también consideró a Mathilde Wegger. Al alcanzar el Polo Sur el 5 febrero de 1931, nombró el pico Bjerkö. Pero quería más: no le fue suficiente con visitar una sola vez la región más fría del planeta.

En ocasiones posteriores, sobrevoló la Antártida con Wegger. Otros exploradores se asombraron en encontrarlas abordo de una expedición de tal envergadura. Sólo tres años más tarde, la exploradora noruega logró circunnavegar el continente polar completo. A pesar de las reservas de sus colegas, fue la primera persona en la historia en conseguir una hazaña de ese nivel.

En honor a la exploradora noruega

Laura Grier / Robert Harding RF / robertharding via AFP

En honor a la exploradora noruega, se asignó su nombre a una región entera de la Antártida. Conocida actualmente como ‘costa de Ingrid Christensen‘, al oriente del continente polar. Por la colaboración que logró con su esposo, el cuerpo de agua salada que colinda con este fragmento se conoce como ‘mar de la Cooperación‘.

Aunque en aquel entonces se pensó lo contrario, Christensen fue un pilar de las expediciones al continente polar:

A pesar de su amplia experiencia como exploradora, sólo se conserva una fotografía suya. Coincidentemente, aparece con Mathilde Wegger, como se muestra en la primera fotografía de esta publicación. Las hazañas de esta tripulación mayoritariamente femenina fueron sólo el comienzo de la carrera de mujeres en la Antártida.

La última vez que Christensen visitó el continente polar fue en 1937, con su única hija. Acompañada de otras tres exploradoras, la nave que las llevó hasta el Sur del planeta se nombró Four Ladies. La herencia de este último viaje acompaña, hasta hoy, a todas aquellas que se aventuran hasta los últimos confines del mundo.
National Geografic

 

ANTÁRTICA: Macca Makeover / CAMBIO DE IMAGEN DE LA ISLA MACQUARIE

 


How do you carry out a home renovation when the nearest hardware store is 1,500 kilometres away? Just pack 350 tonnes of supplies onto a ship.

The hard part? The home is on a remote island in the Southern Ocean famous for bad weather and elephant seals, and the supplies have to be transferred from the ship to shore through surf.
The Australian Antarctic Division (AAD) has completed a massive resupply of Macquarie Island research station following two weeks of intense efforts by RSV Nuyina and station teams.

AAD Strategic Infrastructure Manager Adrian Young said good weather had been the helping hand needed get the job done.

“It’s been a really good outcome for us. We plan for the worst and hope for the best. This year has seen a really good break in the weather and we’ve been able to successfully get a lot of cargo off,” Mr Young said.

Boats with wheels

Supplies were delivered using amphibious vehicles known as ‘LARCS’ able to navigate choppy seas, rocks and kelp and drive up the landing beach.

Helicopters also played a significant role carrying sling loads from ship to station.

The mission included 100 tonnes of regular resupply cargo plus another 350 tonnes for the first year of the Macquarie Island Modernisation Program.

“This first year our primary objective is setting the station up to support the construction over the next few years. Our main focus is refurbishing the main accommodation building,” Mr Young said.

Over coming years buildings will be modified, while other ones decommissioned.

Several remote field huts across the 34-kilometre long island will also be fixed up.

Station leaders swap

Macquarie Island research Station Leader Pete Pedersen it would be a busy year ahead for the station’s expeditioners.

“There are 21 people total for our year and a large contingent of those are tradespeople and their job will be to get stuck into those big improvement projects,” Mr Pedersen said.

Outgoing Station Leader for 2021-2022 Derek Stevens said Macquarie Island always left its mark on those lucky to work there.

“Living and working on Macca is an emotional experience. This place gets under your skin if you let it. I think this is why so many people keep coming back,” Mr Stevens said.

“It’s an amazing place and your time here provides an invisible yet enduring thread that binds us to the island.”

AAD Director Kim Ellis thanked both incoming and outgoing station teams, as well as the crew of Nuyina.

“This has already been an extremely busy Antarctic season but to top it off with an ambitious delivery like the Macquarie Island resupply is a major accomplishment,” Mr Ellis said.

Working with wildlife

Macquarie Island is home to more than 3.5 million seabirds, 80,000 seals and is listed as a UNESCO World Heritage site for its unique geological features.

Works this year will involve refurbishing the main accommodation building and establishing worksites.

“This will be done in a way to prevent wildlife from wandering into worksites. This not only protects them but allows tradies to get on with the job,” Mr Ellis said.

“We’re not offering apprenticeships to king penguins and we don’t need seals as supervisors. The Macquarie Island Modernisation Program is undergoing a rigorous environmental assessment to minimise impacts on the ecosystem.”

The overall renovation will include:

Consolidating the station area and reducing the total number of buildings on the island from the existing 48 buildings
Renovating core buildings in the station to ensure ongoing year-round operation of station and field-based research activities
Decommissioning older redundant buildings
Refurbishing three of the six field huts
Assessing ways of protecting the station from ocean inundation
Removing asbestos from all buildings.
More cargo, including new fuel tanks, will need to be delivered in the years ahead.

Macquarie Island Nature Reserve and World Heritage Area is managed by Tasmania Parks and Wildlife Service.

¿Cómo se hace una reforma en casa cuando la ferretería más cercana está a 1.500 kilómetros? Simplemente empaque 350 toneladas de suministros en un barco.

¿La parte difícil? La casa está en una isla remota en el Océano Antártico, famosa por el mal tiempo y los elefantes marinos, y los suministros deben trasladarse del barco a la costa a través del oleaje.
La División Antártica Australiana (AAD) completó un reabastecimiento masivo de la estación de investigación de la isla Macquarie luego de dos semanas de intensos esfuerzos por parte de RSV Nuyina y los equipos de la estación.

El Gerente de Infraestructura Estratégica de AAD, Adrian Young, dijo que el buen tiempo había sido la mano amiga necesaria para hacer el trabajo.

“Ha sido un muy buen resultado para nosotros. Planeamos para lo peor y esperamos lo mejor. Este año ha visto un muy buen descanso en el clima y hemos podido sacar con éxito una gran cantidad de carga”, dijo el Sr. Young.

Barcos con ruedas

Los suministros se entregaron utilizando vehículos anfibios conocidos como 'LARCS' capaces de navegar por mares agitados, rocas y algas marinas y conducir hasta la playa de desembarco.

Los helicópteros también desempeñaron un papel importante en el transporte de cargas de eslingas desde el barco hasta la estación.

La misión incluyó 100 toneladas de carga de reabastecimiento regular más otras 350 toneladas para el primer año del Programa de Modernización de la Isla Macquarie.

“Este primer año, nuestro objetivo principal es configurar la estación para respaldar la construcción durante los próximos años. Nuestro enfoque principal es la renovación del edificio principal de alojamiento”, dijo el Sr. Young.

En los próximos años se modificarán edificios, mientras que otros se desmantelarán.

También se repararán varias cabañas de campo remotas a lo largo de la isla de 34 kilómetros de largo.

Intercambio de líderes de estación

El líder de la estación de investigación de la isla Macquarie, Pete Pedersen, sería un año muy ocupado para los expedicionarios de la estación.

“Hay 21 personas en total para nuestro año y un gran contingente de ellos son comerciantes y su trabajo será involucrarse en esos grandes proyectos de mejora”, dijo Pedersen.

El líder saliente de la estación para 2021-2022, Derek Stevens, dijo que Macquarie Island siempre dejó su huella en los afortunados de trabajar allí.

“Vivir y trabajar en Macca es una experiencia emocional. Este lugar se pone bajo tu piel si lo dejas. Creo que es por eso que tanta gente sigue regresando”, dijo Stevens.

“Es un lugar increíble y su tiempo aquí proporciona un hilo invisible pero duradero que nos une a la isla”.

El director de AAD, Kim Ellis, agradeció a los equipos de la estación entrantes y salientes, así como a la tripulación de Nuyina.

“Esta ya ha sido una temporada antártica extremadamente ocupada, pero rematar con una entrega ambiciosa como el reabastecimiento de la isla Macquarie es un gran logro”, dijo Ellis.

Trabajando con la vida silvestre

La isla Macquarie es el hogar de más de 3,5 millones de aves marinas, 80 000 focas y está catalogada como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO por sus características geológicas únicas.

Las obras de este año consistirán en la remodelación del edificio principal de alojamiento y el establecimiento de lugares de trabajo.

“Esto se hará de manera de evitar que la vida silvestre deambule por los lugares de trabajo. Esto no solo los protege, sino que permite que los trabajadores continúen con su trabajo”, dijo Ellis.

“No estamos ofreciendo aprendizajes a los pingüinos rey y no necesitamos focas como supervisores. El Programa de Modernización de la Isla Macquarie está pasando por una evaluación ambiental rigurosa para minimizar los impactos en el ecosistema”.

La renovación general incluirá:

Consolidar el área de la estación y reducir el número total de edificios en la isla de los 48 edificios existentes
Renovación de los edificios centrales de la estación para garantizar el funcionamiento continuo de la estación durante todo el año y las actividades de investigación de campo.
Desmantelamiento de edificios antiguos redundantes
Rehabilitación de tres de las seis casetas de campaña
Evaluación de formas de proteger la estación de inundaciones oceánicas
Retirada de amianto de todos los edificios.
En los próximos años será necesario entregar más carga, incluidos nuevos tanques de combustible.

La Reserva Natural y Área del Patrimonio Mundial de la Isla Macquarie es administrada por el Servicio de Parques y Vida Silvestre de Tasmania.

Australian Antartic Program

miércoles, 23 de marzo de 2022

Cabo de Hornos: Cultura y naturaleza, cestería Yagán

 


Por más de 6.000 años el pueblo Yagán ha habitado la parte sur de Tierra del Fuego, en el Archipiélago del Cabo de Hornos. La cestería en junco es una de las tradiciones que la comunidad ha mantenido viva hasta hoy, y que te invitamos a conocer a través de este video del Museo Antropológico Martin Gusinde.

Museo Antropológico Martín Gusinde

jueves, 10 de marzo de 2022

ANTÁRTICA: Endurance: hallan en la Antártida tras 107 años el barco del explorador Shackleton, uno de los mayores naufragios de la historia

 


Los científicos han encontrado y filmado uno de los mayores naufragios jamás descubiertos, 107 años después de su hundimiento. El Endurance, el barco perdido del explorador antártico Ernest Shackleton, fue hallado el fin de semana en el fondo del mar de Weddell, una amplia porción del océano Atlántico Sur en la Antártida. El video de los restos del barco muestra que el Endurance está en excelentes condiciones. A pesar de que ha estado hundido a más de 3.000 metros de profundidad durante más de un siglo, se ve prácticamente igual que el día en que se hundió en noviembre de 1915.
BBC


Estas son las primeras imágenes del Endurance. En ellas puede apreciarse el nombre del barco tallado sobre la popa.

Los científicos han encontrado y filmado uno de los mayores naufragios jamás descubiertos, 107 años después de su hundimiento.

El Endurance, el barco perdido del explorador antártico Ernest Shackleton, fue hallado el fin de semana en el fondo del mar de Weddell, una amplia porción del océano Atlántico Sur en la Antártida.

El barco fue aplastado por el hielo marino y se hundió en 1915, lo que obligó a Shackleton y a sus hombres a realizar una asombrosa huida a pie y en pequeñas embarcaciones.

El video de los restos del barco muestra que el Endurance está en excelentes condiciones.

A pesar de que ha estado hundido a más de 3.000 metros de profundidad durante más de un siglo, se ve prácticamente igual que el día en que se hundió en noviembre de 1915.

Sus maderas, aunque quebradas, todavía están muy unidas, y el nombre, Endurance, es claramente visible en la popa.

"Sin ninguna exageración, este es el naufragio de madera de mayor calidad que he visto en mi vida, con diferencia", dijo el arqueólogo marino Mensun Bound, quien forma parte de la expedición responsable del descubrimiento y ahora ha cumplido una ambición soñada en su carrera de casi 50 años.

"Está bien erguido sobre el lecho marino, intacto y en un estado de conservación brillante", le dijo a la BBC.


El Endurance quedó atrapado en el hielo marino durante meses antes de hundirse en las profundidades del mar en 1915.

El proyecto para encontrar el barco perdido fue realizado por el Fideicomiso del Patrimonio Marítimo de las Malvinas/Falklands (FMHT, por sus siglas en inglés), utilizando un rompehielos sudafricano, Agulhas II, equipado con sumergibles operados a distancia.

El líder de la misión, el veterano geógrafo polar John Shears, describió el momento en que las cámaras se posaron sobre el nombre del barco como "asombroso".

"El descubrimiento de los restos del naufragio es un logro increíble", agregó.

"Hemos completado con éxito la búsqueda del naufragio más difícil del mundo, luchando contra el hielo marino en constante cambio, ventiscas y temperaturas que descienden a -18 ° C. Logramos lo que mucha gente dijo que era imposible".


El rompehielos sudafricano Agulhas II tuvo condiciones de hielo favorables en un entorno hostil.

¿Dónde se encontró el barco?

El Endurance fue avistado en el mar de Weddell a una profundidad de 3.008 metros.

Durante más de dos semanas, los submarinos peinaron un área de búsqueda predefinida, investigando varios objetivos interesantes, antes de finalmente descubrir el lugar del naufragio el sábado, el centenario del funeral de Shackleton.

Los días transcurridos desde el descubrimiento se han dedicado a hacer un registro fotográfico detallado de las maderas y los escombros circundantes.

El naufragio en sí es un monumento designado bajo el Tratado Antártico internacional y no debe ser trastocado de ninguna manera. Por lo tanto, no se han traído artefactos físicos a la superficie.

¿Qué pudieron ver los submarinos?

El barco se ve muy similar a cuando fue fotografiado por última vez por el camarógrafo de Shackleton, Frank Hurley, en 1915.

Los mástiles están en la parte de abajo, el aparejo está enredado, pero el casco es bastante coherente. Algunos daños son evidentes en la proa, presumiblemente donde el barco que descendía golpeó el fondo del mar. Los anclajes están presentes. Los submarinos incluso vieron algunas botas y vajilla.

"Incluso se puede ver el nombre del barco - E N D U R A N C E - [resistencia, en español] arqueado en la popa, bajo el coronamiento (un pasamanos cerca de la popa). Y debajo, bien audaz, está Polaris, la estrella de cinco puntas, a la que el barco debe su nombre original", dijo Mensun Bound.

"Hay que ser de piedra para no sentirse conmovido al ver esa estrella y el nombre sobre ella", señaló.

"Puedes ver un ojo de buey, que es el camarote de Shackleton. Y en ese momento, sientes en la nuca el aliento de aquel gran hombre".


Organismos filtradores han colonizado los restos del naufragio, pero no hay gusanos comedores de madera.

¿Qué vida marina hay en la nave?

Curiosamente, los restos del naufragio han sido colonizados por una gran cantidad de organismos, pero no del tipo que los consumiría.

"Parecería que hay poco deterioro de la madera, lo que infiere que los animales masticadores de madera que se encuentran en otras áreas de nuestro océano no están, tal vez sorprendentemente, en la región antártica libre de bosques", comentó la bióloga polar de aguas profundas Michelle Taylor, de Universidad de Essex (Reino Unido).

"El Endurance, que parece un barco fantasma, está salpicado de una impresionante diversidad de vida marina de aguas profundas: ascidias, anémonas, esponjas de diversas formas, estrellas de mar y crinoideos (relacionados con erizos y estrellas de mar), todos se alimentan en las frescas aguas profundas del mar de Weddell".

Shackleton (dcha.) observa los restos de su barco justo antes de que se hundiera en las profundidades.

¿Por qué este barco era tan preciado?

Hay dos razones.

La primera es la historia de la Expedición Transantártica Imperial de Shackleton. Se dispuso a hacer el primer cruce terrestre de la Antártida, pero tuvo que abandonar la búsqueda cuando el barco de la expedición, el Endurance, quedó atrapado y luego agujereado por el hielo marino.

A partir de entonces, todo fue cuestión de supervivencia. Shackleton, de alguna manera, logró poner a sus hombres a salvo; en su escape, el explorador angloirlandés tomó un pequeño bote salvavidas a través de mares feroces para buscar ayuda.

La otra razón fue el desafío mismo de encontrar el barco.

El mar de Weddell está prácticamente cubierto de forma permanente por un espeso hielo marino, el mismo que rompió el casco del Endurance.

Acercarse a la supuesta ubicación del hundimiento es bastante difícil, sin importar si se puede realizar una búsqueda. Pero aquí también radica parte del éxito del proyecto FMHT.

El mes pasado se registró la extensión más baja de hielo marino antártico jamás registrada durante la era de los satélites, que se remonta a la década de 1970. Las condiciones fueron inesperadamente favorables.

Uno de los sumergibles regresando a la superficie después de una inmersión en el fondo del mar de Weddell.

El Agulhas concluyó el estudio de los restos del naufragio y partió del sitio de búsqueda el martes. El rompehielos se dirige a su puerto base de Ciudad del Cabo.

Pero la intención es llamar al Territorio Británico de Ultramar de Georgia del Sur, donde está enterrado Shackleton.

"Presentaremos nuestros respetos al 'Boss' (el jefe)", dijo Shears, usando el apodo que la tripulación de Endurance tenía para su líder.

Shackleton está enterrado en la estación ballenera Grytviken, en Georgia del Sur.

Todas las imágenes de los naufragios son cortesía del FMHT y National Geographic.

BBC

viernes, 25 de febrero de 2022

ANTÁRTICA: Juan Höfer: “Si la temperatura del planeta no aumenta dos grados, los cambios en la Antártica no serán irreversibles”


El oceanógrafo y académico de la PUCV integra un equipo de 200 investigadores de 19 países que estudian los impactos de la crisis climática en los ecosistemas del Océano Antártico desde diferentes aristas. Uno de los hallazgos más relevantes de este panel internacional de científicos tiene que ver con que el continente antártico está sufriendo menos los efectos del cambio climático que el Ártico. “Por debajo de los dos grados, la Antártica tiene una capacidad de resiliencia más alta que el Ártico”, dice Höfer. Pero hay que actuar aquí y ahora.

Yo siempre digo que la Antártica es el corazón del planeta. En el invierno el hielo marino se duplica o triplica, y en verano se reduce mucho. Es como el corazón, el bombeo del corazón. Ese hielo marino es importante porque refleja gran parte de la radiación que llega y evita que nos calentemos mucho. Lo mismo pasa con los glaciares. Todos son nuestro aire acondicionado”.

“No vamos a perder la Antártica con la que soñamos, conocemos, no va a desaparecer del imaginario colectivo. Pero a partir de los dos grados los modelos, que tienen su grado de error, empieza a perder su hielo marino, la fauna clásica empieza a pasarlo mucho peor”.

Refugiado en la soledad del Campus Curauma de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), producto del receso universitario para los estudiantes, al oceanógrafo y académico de la Escuela de Ciencias del Mar de esa casa de estudios, Juan Höfer, aún le cuesta volver a los avatares propios del trabajo. Acaba de estar tres meses en la Antártica, en conexión con la naturaleza más salvaje, en lo que representó su quinto viaje al continente blanco, donde ha labrado su trayectoria como investigador antártico. “Sumando todo, he estado un año acumulado en la Antártica”, comenta el profesor español, avecindado en Chile hace seis años.

Actualmente Höfer cumple un papel muy importante en pesquisar evidencia científica sobre el comportamiento del Océano Austral o Antártico y el mismo continente blanco, acaso uno de los puntos del globo menos explorados y más incógnitos. El académico de la PUCV es uno de los cerca de 200 investigadores de 19 países que conforman un equipo llamado Marine Ecosystem Assessment for the Southern Ocean (MEASO, por sus siglas en inglés), cuyo objetivo justamente es analizar los efectos del cambio climático en los ecosistemas y en los servicios ecosistémicos del Océano Antártico y del continente homónimo a través de diferentes áreas de estudio.

La génesis de este panel internacional, que intenta combatir el precario conocimiento que hay sobre estos ecosistemas australes, se remonta a 2018, año en que se realizó un congreso científico de investigación antártica marina en Hobart, capital de Tasmania, Australia, al que Höfer fue invitado. “Hobart es el equivalente australiano a Punta Arenas como puerta de entrada a la Antártica”, aclara el académico, quien en enero de 2019 volvió a ser invitado por dos colegas australianos para participar del ya citado MEASO.

Y aunque la coordinación con todos los miembros no ha sido sencilla, debido a los husos horarios diferentes por cada país, el grupo internacional se ha anotado importantes hallazgos respecto de los cambios experimentados por los ecosistemas del Océano Antártico producto de la crisis climática. Los estudios, publicados en formato de papers científicos y algunos ya presentados en la última COP26 de Glasgow, abarcan desde el aumento de las microalgas hasta la pérdida de hielo marino en la zona. Uno de los más significativos toca con que los efectos de la crisis en la Antártica son menos acelerados que en el Ártico, y que si la temperatura del planeta no aumenta dos grados es posible que la Antártica no sufra cambios irreversibles. Pero se necesita actuar con la máxima celeridad, dice el profesor Höfer, de la Escuela de Ciencias del Mar de la PUCV.

-¿Cuál era el estatus de la Antártica antes de la conformación del MEASO y cómo se distribuye el trabajo entre quienes están más “cerca” de la Antártica y los demás?

-Bueno, para muchos de esos informes internacionales, el Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) y el Panel Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES), la Antártica no existe. En el último reporte del IPCC recién hubo un especial de polos y criósfera, pero los primeros informes no había nada. Desde hace algunos años de incluye la parte física de la Antártica, pero parte de los ecosistemas se deja un poco de lado. Ahora, más que hacer un reporte macro, nuestra idea como MEASO es reunirnos virtualmente cada dos semanas aproximadamente y hacer pequeños trabajos individuales tipo artículo científico y sacarlos en una revista de este corte. Cuando estén todos terminados, la idea es poder condensarnos en un libro, y luego pasarnos por una revisión científica donde se abren rondas al público, como pasa con el IPCC y el IPBES. Pero hay científicos que participan en uno o varios estudios al mismo tiempo. Yo he participado en seis y estamos a la espera de que salga el séptimo.

El escenario climático de la Antártica, dicen los integrantes del MEASO, es menos desalentador que el del Ártico.

-¿Pero hay un hilo conductor que guíe el trabajo del panel?

-Claro, hay un eje vertebrador. El último trabajo en el que participé yo trata sobre lo que se llaman los “drivers”, los que gatillan los cambios, analizando todas las evidencias de los últimos 30 años del punto de vista físico en la Antártica: los cambios en las corrientes, la entrada de agua dulce y la pérdida de hielo marino. Hay otro que desarrolla una colega del Reino Unido sobre los forzantes locales, ya que hay poca presencia humana, pero igual hay pesqueras, los mismos investigadores también contaminan y los muchos turistas que van a la Antártica. Pero casi todos los problemas más peligrosos para la Antártica son globales.

-¿Cuál ha sido su propia contribución dentro del MEASO?

-Bueno, yo participo de varios estudios, pero diría que mi pequeña contribución, entre otras, ha sido compilar la información que hay en la literatura científica sobre la entrada de agua dulce a la Antártica, tema que yo he tratado personalmente. Sabemos que cuando los glaciares se derriten aportan ciertos metales al medio marino, lo que puede ser bueno porque los necesitan para crecer. Pero ese aporte no es como creíamos. Y por el contrario el derretimiento de los glaciares libera sedimento que viene de la roca y que puede matar al krill, muy abundante en la Antártica. El krill confunde la roca con las microalgas y termina varados en la costa. Hay otros colegas que trabajan con el tema de las temperaturas. Está a punto de salir otro artículo sobre zooplancton y ya participé del fitoplancton, donde hicimos análisis de todas las imágenes satelitales en un período de 24 años. Lo que es importante es que se empiezan a detectar cambios en un lugar en que el cambio estacional es muy fuerte a lo largo del año: en el verano casi solo hay luz y en el invierno no hay. Ahí lo que tratamos de ver es si existe, a pesar de esos cambios, una tendencia de largo término.

-¿Y a qué conclusión llegó esa investigación?

-Los resultados no son lo que esperábamos, eso es parte de la ciencia. Lo que podemos ver en los últimos “veintitantos” años, es que, en general, la concentración de microalgas ha aumentado en el Océano Antártico en su conjunto global. Hay zonas muy específicas donde disminuye; son algunos mares donde hay hielo marino. Pero es primera vez que se miraba durante tantos años a una escala circumpolar, es decir, cubriendo toda la Antártica. El trabajo sobre el zooplancton fue un trabajo más bibliográfico.

-¿Y eso qué efecto positivo acarrea?

-Cuando las microalgas crecen y se reproducen, hacen fotosíntesis capturan el CO2 de la atmósfera hacia el agua. Como ha habido un ligero aumento en el global, incluso más de lo que creíamos, es algo positivo hasta hoy. Sin embargo, muchos de los ecosistemas que estudiamos tienen “puntos de inflexión”, cosas difíciles de predecir; puede pasar que las microalgas crezcan, pero dentro de unos años quizás se haya perdido más hielo marino, y cuando el deshielo es muy fuerte en algunas zonas, trae roca pulverizada y materia en suspensión, y pone una sombrilla y la luz no pasa, por lo que a las microalgas les cuesta más crecer. Pero, al parecer, las microalgas nos están ayudando. Pensábamos que hallaríamos más zonas de la Antártica con tendencia negativa. Son zonas donde hay pesquerías, krill, las más negativas. Sin embargo, cuando uno mira el zooplancton, parece que en ciertas zonas está habiendo una escasez, por ejemplo, del krill, sobre todo cuando hay una pesca intensa. Aunque la pesca está controlada, cerca de una isla podría tener algún efecto. Respecto de los pingüinos, hay algunas especies que han aumentado, pero hay otras que están disminuyendo dramáticamente, sobre todo en la zona de la península antártica.

-Entiendo que también han hecho algunas proyecciones sobre el estado de la Antártica y su comparación con el Ártico.

-Sí, una de las cosas que ya sabemos hoy es que -en el entendido que no vamos a bajar de los 1,5 grados de temperatura del planeta, porque tendríamos que dejar de emitir carbono desde mañana- la Antártica aguanta mucho más que el Ártico. Si mantenemos la temperatura hasta dos grados, los cambios no van a ser tan malos. Los cambios son mucho más acelerados en el Ártico. La Antártica está cambiando, pero esos cambios no van a ser irreversibles, no vamos a perder la Antártica con la que soñamos, conocemos, no va a desaparecer del imaginario colectivo. Por debajo de los dos grados, la Antártica tiene una capacidad de resiliencia más alta que el Ártico. Pero a partir de los dos grados los modelos, que tienen su grado de error, empieza a perder su hielo marino, la fauna clásica empieza a pasarlo mucho peor, como por ejemplo los huevos y los ejemplares juveniles del krill, que tienen menos capacidad de adaptación que los individuos adultos. El mensaje que transmitimos desde el MEASO es que hay que actuar ya, que no basta con trabajar con escenarios del año 2100. En la Antártica no está todo perdido, pero hay que actuar ya.

En su quinta visita a la Antártica, el profesor Höfer pudo experimentar la abundancia de ballenas jorobadas.

-¿Y qué podría suceder si la Antártica sufre tal nivel de afectación?

-Tiene dos problemas muy graves. Yo siempre digo que la Antártica es el corazón del planeta. En el invierno el hielo marino se duplica o triplica, y en verano se reduce mucho. Es como el corazón, el bombeo del corazón. Ese hielo marino es importante porque refleja gran parte de la radiación que llega y evita que nos calentemos mucho. Lo mismo pasa con los glaciares. Todos son nuestro aire acondicionado. La roca capta más energía que el glaciar, nos devuelve entre el 10 y el 15 por ciento, y el agua entre un 2 o 4 por ciento. El hielo conserva mucho más tiempo el calor y eso regula el clima en el planeta. Y el otro problema es que se pueden alterar las corrientes marinas que tienen un efecto muy grande en las costas de los países de Sudamérica. La Antártica genera corrientes de agua muy densas, frías y profundas, y transmiten ese frío a los otros océanos. El problema es que esas aguas profundas se están generando a menor tasa que hace 25 años. La diferencia de un grado no la notamos a simple vista, pero marca una gran diferencia.

-¿Por qué los cambios son más acelerados en el Ártico que en la Antártica?

-A ver, aunque los veamos iguales, un polo y otro polo de la Tierra son opuestos. La Antártica es una masa de tierra gigante, con un montón de hielo acumulado sobre tierra. Alrededor de eso hay agua y es un continente. En cambio, el Ártico es un océano, es pura agua, con un montón de hielo flotante marino, que popularmente se les llama casquetes. Alrededor de él hay mucha masa terrestre, para acceder por Canadá, Groenlandia y Noruega. Las condiciones de una y otra son muy diferentes. El Ártico mantiene la temperatura fría en la zona por una corriente, pero a medida que el aire empieza a subir y bajar de latitud, es como la de un río. Y eso produce las olas de frío que hemos visto en Estados Unidos y Europa, mientras en Groenlandia, en febrero, que es el mes más frío, por primera vez la temperatura estaba por encima de los cero grados. Es porque el aire cálido sube más hacia el polo y el aire frío, en cambio, baja. En cambio, en el hemisferio sur es casi todo agua y eso ayuda a la Antártica. Recordemos que hay una corriente circumpolar antártica que transporta la mayor cantidad de agua por segundo de toda la Tierra y que es muy fría; da vuelta todo el continente y por eso a las aguas cálidas del norte les cuesta más entrar.

-Por último, ¿qué se ha podido descubrir en sus investigaciones respecto del rol que cumple el krill en el secuestro de carbono desde la atmósfera hacia el mar?

-Efectivamente, el krill nos ayuda mucho a que el calentamiento global no sea tan rápido. Consume mucha energía el krill cuando se come las microalgas, y lo que no se come, lo defeca, lo prensa en pequeños paquetes fecales que se hunden muy rápido y no vuelven a la atmósfera. Eso nos ayuda. Esta función la cumplen otros organismos, pero el krill es muy abundante en la Antártica, es mucha biomasa. Y nosotros no habíamos pensado mucho en la proyección que tiene el Océano Austral en tanto conecta al sistema global de océanos. Hay miles de millones de toneladas de especies que cruzan desde el hemisferio norte al sur para alimentarse a la Antártica, y luego, por ejemplo, las ballenas transportan todo el krill por toda la costa de Chile y Perú, y se reproducen en la costa de Ecuador o Colombia. Reparten el krill por todo el océano y éstos a través de sus desechos fecales aportan hierro al océano. Y eso solo existe a nivel terrestre; en general hay poco hierro en los océanos.


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