jueves, 3 de mayo de 2012

Corrientes oceánicas cálidas aceleran el deshielo de la Antártida


NASA/Goddard Space Flight Center Scientific Visualization Studio. Click para ver animación.

Los cambios en los vientos están canalizando agua templada debajo del hielo flotante


Una nueva investigación ha determinado que una de las causas más importantes del deshielo de la Antártida son las corrientes cálidas oceánicas, que descongelan la parte inferior de las extensiones flotantes de las capas de hielo. Los vientos de la Antártida se han modificado debido a los cambios en el clima, afectando a la fuerza y dirección de las corrientes oceánicas. Como resultado, se canaliza agua cálida por debajo del hielo flotante.



Científicos de Países Bajos, Reino Unido y Estados Unidos han descubierto que la Antártida está perdiendo hielo debido principalmente a las corrientes oceánicas cálidas que golpean la parte inferior de los mantos de hielo. Los hallazgos, publicados en la revista Nature, pueden servir para realizar estimaciones más fiables de las subidas del nivel del mar en el futuro. 

Los investigadores utilizaron mediciones y modelos del ICESat («Satélite para la medición del hielo, las nubes y la elevación del suelo») de la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio de los Estados Unidos (NASA) que les permitieron distinguir entre las dos causas conocidas de deshielo de las capas de hielo: las corrientes oceánicas cálidas, que descongelan la parte inferior de las extensiones flotantes de las capas de hielo; y el aire cálido, que las funde desde arriba. 

Los investigadores descubrieron que, de cincuenta y cuatro mantos de hielo, las corrientes oceánicas cálidas son las responsables del deshielo de veinte. La mayoría de estos mantos en proceso de deshielo se localizan en la Antártida occidental. 

Los investigadores observaron que hay cada vez más glaciares interiores que se deslizan hacia la costa y se incorporan a los menguantes mantos de hielo. El resultado es una mayor cantidad de hielo drenada al mar, lo que a su vez eleva el nivel del mar. Según el equipo, el adelgazamiento provocado por el océano está causando las pérdidas de hielo más rápidas y de mayor envergadura en la Antártida occidental, y en toda el área en general. 

«Podría perderse una cantidad enorme de hielo en el mar sin haberse producido nunca veranos lo suficientemente cálidos como para hacer que se deshiele la nieve de la parte superior de los glaciares», declaró el autor principal del estudio, Hamish Pritchard, del British Antarctic Survey («Investigación Antártica Británica») (Reino Unido). «Los océanos pueden realizar todo el trabajo desde abajo», afirmó.

Durante cinco años (2003-2008), los investigadores montaron sobre el satélite ICESat un instrumento láser que produjo una serie temporal de 4,5 millones de mediciones de la altura de la superficie que les sirvieron a su vez para trazar el cambio de grosor de la mayoría de los mantos de hielo flotante que circundan la Antártida.

El equipo calculó cómo cambiaba la capa de hielo en el tiempo y ejecutó modelos informáticos para eliminar los cambios de grosor del hielo causados por la acumulación y compactación de nieve natural. Además, mediante la aplicación de un modelo de mareas, fueron capaces de descartar los cambios de altura provocados por las mareas, que elevan y hacen descender los mantos de hielo.

Importancia de los satélites

«El estudio demuestra el poder que, desde el espacio, tiene la altimetría láser para comprender los procesos en la Tierra», explicó Tom Wagner, científico del programa de criosfera en la sede central de la NASA en Washington. «Incorporando la cartera de otra investigación de la NASA sobre la capa de hielo que utiliza datos de nuestra misión GRACE, radares por satélite y aeronaves, obtenemos una visión integral sobre el cambio de la capa de hielo que mejora los cálculos relativos al aumento del nivel del mar.»

Los datos de radar por satélite sirvieron para medir los cambios en los mantos de hielo y glaciares en el pasado. Las mediciones realizadas por láser permitieron mejorar la precisión para detectar cambios en el grosor del manto de hielo en el tiempo. ICESat, en servicio entre 2003 y 2009, fue el primer satélite que utilizó altimetría de láser para investigar las regiones polares del planeta. El lanzamiento de ICESat-2 se prevé para 2016.

«Este estudio demuestra la necesidad urgente de que ICESat-2 se lance al espacio», declaró Jay Zwally, científico del proyecto ICESat en el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA en Greenbelt (Estados Unidos), quien añadió: «Tenemos información limitada sobre los cambios en las regiones polares causados por el cambio climático y no hay nada que permita analizarlos como las mediciones por satélite».

Según declaró el Dr. Pritchard: «Los estudios demuestran que los vientos de la Antártida se han modificado debido a los cambios en el clima, afectando a la fuerza y dirección de las corrientes oceánicas. Como resultado, se canaliza agua cálida por debajo del hielo flotante. Estos estudios y nuestros últimos resultados sugieren que los glaciares de la Antártida están respondiendo rápidamente al clima cambiante».

Referencia

H. D. Pritchard, S. R. M. Ligtenberg, H. A. Fricker, D. G. Vaughan, M. R. van den Broeke & L. Padman,Antarctic ice-sheet loss driven by basal melting of ice shelves, Nature 484, 502–505 (26 April 2012) doi:10.1038/nature10968

Tendencias Científicas


miércoles, 2 de mayo de 2012

100 años de Río Negro: Diario de un sueño 1912-2012




Cielos del Infinito inaugura ciclo en Santiago


Este jueves 3 de mayo a las 20.00 horas se inaugura el ciclo Festival Cielos del Infinito 2012 en el Centro Cultural Estación Mapocho. La actividad se realizará en la Sala de Exposiciones del Centro Cultural Estación Mapocho, ubicado en Plaza de la Cultura s/n, ex Estación de Trenes.
En la ocasión se abrirá al público la primera exposición visual del ciclo, “Proyecto A”, de Sergio Lay, Andrea Araneda, Mauricio Valencia, Marcela Alcaíno y Cristián Cvitanic. Esta muestra llega a la capital directamente desde la Región de Magallanes y la Antártica Chilena.
Esta exposición muestra el resultado del viaje a la Antártica que efectuaron tres artistas magallánicos seleccionados por el artista visual Sergio Lay, así como sus propias obras, a propósito de su navegación de 48 días a bordo del Rompehielos Viel de la Armada de Chile.
Con esta muestra se busca generar reconocimiento de la identidad relacionada con la antártica, a través de la cultura y las artes, tanto en la Región de Magallanes y Antártica Chilena como en el país. Se trata de un proyecto artístico de investigación, producción y relación entre el mundo del arte contemporáneo y la ciencia antártica. El cual fue articulado al establecer un programa de residencias en el continente Antártico entre científicos y artistas contemporáneos, donde se exploraron las posibilidades pedagógicas y de construcción de significados que de esta colaboración pudieran surgir.


El Pinguino

Exploradores antárticos en Magallanes II



Punta Arenas, 1 de mayo de 2012.- Continumos con la segunda parte del artículo que detalla las historias de insignes exploradores polares en su paso por la Regiòn de Magallanes y Antàrtica Chilena, y que están contenidas en las tres placas colocadas por la Empresa Portuaria Austral y el Instituto Antártico Chileno (Inach) en la entrada peatonal del muelle Prat. (ver primera parte)
Desde la instalación de nuestra sede principal en Punta Arenas, el año 2003, el Inach ha promovido varios proyectos que subrayan la historia polar de la región. El más destacado ha sido el Circuito Histórico Antártico, que hiciéramos junto al destacado embajador e historiador Jorge Berguño, lamentablemente fallecido el año pasado.
Estas placas destacan, en primer lugar, a los principales exploradores polares que pisaron tierras magallánicas entre 1897 y 1947. En segundo lugar, se incluye la visita de la Primera Expedición Científica Antártica, al mando del belga Adrien de Gerlache. Finalmente, una placa recuerda el temprano y notable paso del insigne navegante antártico francés Dumont D’Urville en 1837.


De Gerlache y la tripulación dorada

Adrien de Gerlache de Gomery (1866-1934), oficial de la Marina belga, tiene el honor de haber comandado la primera expedición antártica de carácter científico, anticipando así una nueva era de la exploración polar bajo el sello de la cooperación internacional y de la ciencia. En agosto de 1897, De Gerlache deja el puerto de Amberes a bordo de la Belgica, de 34 metros de eslora, con una tripulación que incluía una verdadera constelación de notables exploradores y científicos:
• Georges Lecointe (Bélgica). Observador geofísico. Primer oficial.
• Roald Amundsen (Noruega). Segundo oficial y futuro conquistador del Polo Sur el 14 de diciembre de 1911.
• Frederick A. Cook (EE. UU.). Médico e improbable conquistador del Polo Norte en 1908, hazaña que más bien se reconoce a Robert Peary (EE. UU.) en 1909.
• Henryk Arctowski (Polonia). Geólogo, oceanógrafo y meteorólogo.
• Emil Racoviţă (Rumania). Zoólogo y botánico.
• Emile Danco (Bélgica). Observador geofísico.

El 1 de diciembre de 1897 llegan al puerto de Punta Arenas, donde permanecen durante dos semanas, se resuelven ciertos problemas internos (cuatro hombres son desembarcados por indisciplina) y se cargan provisiones incluyendo 100 toneladas de carbón. Amundsen escribió en su Diario: “Punta Arenas es una ciudad de aproximadamente 3000 habitantes de todas las nacionalidades. Hay muchos negocios no muy atractivos, pero no hay nada que no se pueda obtener aquí. No se pagan impuestos. Todos van a caballo, incluso mujeres de 60 pasan galopando suavemente. La policía no detiene a nadie por cabalgar desordenadamente. La gente es realmente libre aquí. Nos despidieron con una comida al aire libre donde 19 nacionalidades estaban representadas”. Antes de zarpar hacia las aguas polares, se ofreció a De Gerlache una recepción oficial en el lugar que hoy ocupa la Primera Compañía de Bomberos, el mismo lugar donde Shackleton, el Piloto Luis Pardo y la tripulación del Endurance ya rescatada disfrutarían de una gran velada de gala, diecinueve años más tarde.
La Belgica es atrapada por el hielo marino, pero resiste. Durante quince meses De Gerlache y sus hombres realizarán importantes colecciones y observaciones científicas. Redibujaron la costa oeste de la península Antártica, descubrieron una cuenca en el lado sur de los Andes antárticos y cartografiaron el ahora conocido como Estrecho de Gerlache y la costa de Danco, además de obtener abundante información sobre glaciares y formaciones geológicas. Fueron los primeros en pasar el invierno más allá del Círculo Polar Antártico y así realizar mediciones meteorológicas durante un año completo. El 28 de marzo de 1899 la Belgica y su tripulación dorada (cuyos nombres hoy designan bases, lugares y especies polares) volvían a Punta Arenas, cerrando un capítulo glorioso de la historia antártica. En el intertanto, nuestra ciudad ya daba pasos visibles de progreso; el mismo Amundsen anotaba el 29 de marzo de 1899: “Llegamos a Punta Arenas a las 6 de la mañana para descubrir que la ciudad creció muchísimo. Hay luz eléctrica y teléfonos, empedrado y elegantes almacenes. Grandes buques, de carga y pasajeros, van y vienen cada día”.
Dumont d’Urville
El 6 de agosto del año pasado se presentó en el INACH el diario del explorador francés Dumont d’Urville (1790-1842) “L’Astrolabe y La Zélée en el Estrecho de Magallanes”. La traducción de Claudia Bahamonde es la primera que se hace desde el original francés al castellano e incluye las páginas dedicadas por D’Urville a su paso por el Estrecho, donde hizo recalada en Puerto del Hambre y la tripulación tomó contacto con los aonikenk o tehuelches.
Jules Sébastien César Dumont d’Urville fue, sin duda, una personalidad inquieta, con espíritu de aventura en la sangre. En una exploración del mar Egeo, D’Urville convenció al gobierno francés de adquirir una estatua de Afrodita recientemente descubierta en el archipiélago de las Cícladas. Así, la Venus de Milo pasó a formar parte de los tesoros del Museo Real de Luis XVIII (actual Museo del Louvre).
Años más tarde, D’Urville exploró Sudamérica, la Antártica, Australia y Nueva Zelandia. Comandó la expedición que tenía por objetivo alcanzar el Polo Sur Magnético y reclamarlo para Francia. Dispuso de dos naves: la Astrolabe y la Zélée, que zarparon de Toulon el 7 de septiembre de 1837. Estas permanecieron en el Estrecho de Magallanes entre diciembre de 1837 y enero de 1838, donde D’Urville y sus hombres realizaron muy importantes estudios hidrográficos, cartográficos, geológicos, botánicos, entre otros.
Luego de su primer contacto con los hielos antárticos, Dumont d’Urville recorrió las islas Shetlands, Orcadas, el estrecho de Bransfield y el norte de la península Antártica, el mismo sector elegido hoy por varios países para desarrollar la ciencia antártica. Después de retornar a Sudamérica y navegar por Oceanía, vuelve a tocar el Continente Blanco en la Terre Adélie (1840), nombrada así en honor a su esposa.
La primera base antártica francesa lleva su nombre (66° 40’ S – 140° 01’ E), al igual que varios accidentes geográficos, como mares, islas, montes y cabos, y algunas plantas (entre éstas, el conocido cochayuyo: Durvillaea antarctica).
D’Urville y su familia murieron atrapados en las llamas que destruyeron el tren que los llevaba desde Versalles a París en la primavera de 1842.
Con estas placas, instaladas en un sitio tan importante de esta ciudad-puerto como es el muelle Prat, hemos querido relevar para magallánicos y turistas los valores asociados a la historia antártica: Coraje, Perseverancia, Solidaridad, Fortaleza, Espíritu Científico. Los instamos a visitar este valioso rincón de nuestra ciudad que nos hace una doble invitación: a mirar de nuevo a las aguas del Estrecho y a conocer el rico legado histórico que nos pertenece.
- Este artículo fue publicado en la edición del domingo 15 de abril del Diario La Prensa Austral.

-Descargar aquí placas informativas 1 y 2 (formato jpg).


INACH

INACH participa en encuentro nacional de divulgadores científicos



Punta Arenas, 30 de abril de 2012. Con el fin de exponer las experiencias de valoración y difusión de la ciencia antártica, dos periodistas del Instituto Antártico Chileno (INACH) participaron en el 2° Encuentro Nacional de Divulgadores de Ciencia y Tecnología, realizado en el Centro Interactivo de Ciencias, Artes y Tecnologías, CiCAT, en Coronel. Este encuentro fue organizado entre los días 26, 27 y 28 de abril por la Coordinación del Programa EXPLORA de CONICYT Región del Biobío, el CiCAT y el Museo Interactivo Mirador, MIM, y tuvo como objetivo crear espacios de complicidad entre comunicadores y científicos, y compartir el trabajo realizado por las instituciones asistentes.
El INACH presentó dos pósters: “Expedición Antártica Escolar. Hablemos sobre la construcción de identidad antártica, el rol de la ciencia y la ciudadanía” y “Boletín Antártico Chileno: encrucijadas para una mejor divulgación del conocimiento polar”, a cargo de Elías Barticevic y Reiner Canales, respectivamente.

Barticevic, Jefe del Departamento de Comunicaciones y Educación del INACH, expresó que “ha sido una experiencia gratificante no sólo para conocer lo que se hace en el país en cuanto a divulgación científica, sino principalmente para hacer sinergia con otras instituciones y profesionales. Es concreto estamos muy esperanzados en dos acciones. Primero, conformar una red de periodistas científicos desde el Biobío a la Antártica, y segundo, organizar el tercer encuentro nacional de divulgacion en Punta Arenas, el 2014”.
El encuentro se inició con las conferencias del Dr. Diego Golombek, investigador de la Universidad Nacional de Quilmes, y del Dr. David Bueno i Torrens, de la Universidad de Barcelona, ambos destacados científicos con un excepcional talento para la divulgación. Luego, se realizaron varias mesas redondas y talleres, uno de ellos realizado por Modesto Támez, del Exploratorium (Estados Unidos).
Según Barticevic, “para nadie es un misterio que vivimos en un periodo de crisis en cuanto al ejercicio del periodismo científico en Chile, que tiene entre otros efectos, el desinterés social por el ciencia y este encuentro ha servido para unir esfuerzos, asociarnos, crear lazos y conocernos, con el fin de trabajar en conjunto en la solución de este problema”.
El INACH y el programa Explora de la Universidad de Magallanes propusieron a los asistentes organizar este evento en dos años más en Punta Arenas.

INACH

El imaginario antártico llega a Santiago



Consejo de la Cultura y las Artes de Magallanes exhibe obras de artistas inspiradas en el Continente Blanco y que apuntan a vincular al país con ese territorio.
Témpanos retratados en fotografías; paisajes cuyo principal elemento es el hielo; rostros de personajes con vivencias en un alejado territorio y piezas cofeccionadas en plata, que representan la fauna y entorno; forman parte del la exposición “Proyecto A”.
La muestra, que estará abierta desde el próximo 3 de mayo en el Centro Cultural Estación Mapocho, es la propuesta con la que el Consejo de la Cultura y las Artes Región de Magallanes busca generar identidad antártica en la zona austral y el resto del país.
El montaje, inserto en el programa Sello Regional “Antártico Subantártico”, es la resultante creativa derivada de la residencia artística desarrollada en “tierras heladas” por tres pintores, una orfebre y un fotógrafo.
Los exponentes regionales Andrea Araneda, Marcela Alcaíno, Mauricio Valencia y Cristian Cvitanic, cumplieron jornadas de inspiración entre el 26 de febrero y 1 de marzo pasado. Mientras que Sergio Lay, pintor nacional, navegó por aguas del continente blanco, durante 45 días en noviembre del 2011. Todos bajo la misión de potenciar los rasgos locales, poniendo en valor el patrimonio natural, científico e histórico de la Antártica.
La exposición “Proyector A”, se inaugurará el 3 de mayo a las 19.30 horas. Permanecerá abierta hasta el 3 de junio próximo y con posterioridad tendrá una versión en la capital de la región de Magallanes y Antártica Chilena.
Proyecto “A” es una iniciativa con participación pública y privada. Al Consejo de Cultura se han sumado el Instituto Antártico Chileno (INACH), la Armada, Fuerza Aérea, Centro Cultural Estación Mapocho, Cielos del Infinito y las empresas Aerovías Dap y Antártica XXI.

INACH

martes, 1 de mayo de 2012

Nadando con los pingüinos de la isla Paulet en la Antártida


Entre las rocas anida un cuarto millón de pingüinos, en un mar inquieto, blanco y negro, en el que un coro de ladridos se mezcla con un abrumador olor a pescado



Sentada en una roca al pie de un gran acantilado en la isla Paulet, una isla rodeada por un picado océano gris, podía observar piedras a mi alrededor, cráteres volcánicos salpicados con nieve y crecientes olas del mar de la Antártica.
Entre las rocas anida un cuarto millón de pingüinos, en un mar inquieto, blanco y negro, en el que un coro de ladridos, chillidos y graznidos se acompañan de un abrumador olor de pescado. 
La isla Paulet es una gran colonia de pingüinos Adelia. Una de las cinco especies de pingüinos que viven en la isla permanentemente.
La Antártida, con sus imponentes acantilados, volcanes activos, bahías estancadas en forma cartográfica por los icebergs, y con sus insondables extensiones es a la vez uno de los lugares más desolados y espectaculares de la tierra. Por siglos, este continente blanco envuelto en nieve fue un destino para los marinos, balleneros, y exploradores que están dispuestos a ir a extremos extraordinarios para descubrir sus secretos.
Ciertamente, es el lugar más distante del planeta; así lo vi en la expedición del Crucero Hurtigruten. Tomó 3 días de viaje por aire y 2 días navegando para alcanzar la punta de la frontera de la Antártida. 
El continente antártico es 1 ½ veces del tamaño de EE.UU. Si uno visualizara la Antártida como el perfil de la cabeza de un elefante con la trompa hacia arriba – sólo se alcanza la punta de la trompa.

Esfuerzos de preservación y los síntomas de los cambios globales del clima 
Muchas naciones reclaman pedazos de este vasto potencial de recursos naturales. Desde 1961 el continente ha estado bajo el Tratado Antártico, en donde 49 naciones son las signatarias. El tratado fue un hito que congelaron los reclamos de propiedad y se declaró que sólo la investigación científica pacífica era permisible.
Todas las naciones del tratado mantienen centros de investigación durante el año. Los operadores de tours que mandan de 20 a 42 cruceros al año a esas aguas, se regulan a ellos mismos de manera tal para no molestar a los nativos:pingüinos, ballenas, focas, y otras variedades de pájaros marinos para que no se sientan amenazados por un número no regulado de visitantes humanos. Nada se trae que se deje atrás, y nada más que las huellas en el hielo son dejadas en el hielo.
A pesar de las precauciones de conservación, los síntomas del cambio climático global se han vuelto visibles y están afectando a las poblaciones de pingüinos Adelia. Los científicos han descubierto que las especies están abandonando las colonias del norte y están moviéndose al sur, hacia el clima más frío. Las poblaciones de pingüinos Gentoo, los más adaptables de las especies de la Antártida, están apoderándose de las áreas de reproducción de los pingüinos Adelia.
Enfrente de mi pequeña roca, había dos pingüinos demostrando afección mutua, mientras que otro alimentaba con un guiso de pescado a sus dos polluelos grises. Era difícil para un humano con dos piernas caminar en la isla Paulet, con una población de un cuarto millón de pingüinos que son difíciles de ignorar. Esa tarde, nuestro barco se escurrió a través de un pasaje de 100 metros llamado el Fuelle de Neptuno [cerca de la Isla Decepción] hacia la caldera sumergida del activo volcán de 18 millas cuadradas.
La Isla Decepción es un círculo arrugado de roca volcánica salpicada con nieve y un gorgoteo con fumarolas y gases. A lo lejos, los dispersos edificios de las estaciones españolas se veían empequeñecidos en contraste del paisaje supervisado por las tres focas comiendo cangrejos que habían salido del agua para descansar en la playa. En otro siglo anterior, los balleneros traían los cadáveres de sus presas a una pequeña entrada de la caldera, que se conoce como la Bahía de los Balleneros. Se dice que uno podía caminar sobre los huesos de las espaldas de las ballenas que estaban apretadas a través de toda la bahía.
El antiguo volcán que creó la Isla Decepción todavía está activo.  La última vez que entró en erupción fue entre 1968 y 1970, cuando demolió dos estaciones de investigación chilenas.  Los científicos españoles clavaron barras de metal de varios metros en las rocas, arriba en el borde y abajo al fondo de la caldera para medir el área de movimiento sísmico. La presión volcánica está aumentando y se predice otra erupción en un futuro cercano.

Una aventura como ninguna otra
Desde el Fram anclado en alta mar, seis de nosotros subimos a un pequeño bote Polarcirkel cerca de la playa y saltamos al agua fría. La arena era en realidad grava negra, deslizándose como lava congelada debajo de las tormentosas olas grises.  Mientras caminábamos, la grava se movía y cedía bajo nuestros pies. Dentro de las botas de goma, obligatorias por los tratados internacionales, era difícil trepar al borde del volcán.
Afuera del cráter, el mar choca contra los acantilados escarpados y el viento trae un leve, pero inequívoco olor de pingüinos. Adentro del cráter había una serie de pequeñas depresiones y dos lagos, uno amarillo y el otro verde jade.
La neblina comenzó a cerrar como una cortina que cierra el paisaje y trepar más allá se convirtió en algo muy peligroso. Me resbalé adentro del cono de regreso a nuestro punto de partida, donde una de nuestra alegre banda ya estaba quitándose la ropa ¡para nadar la Antártida! Por un desafío de un amigo que creció en las extensiones de Noruega, yo la seguí.
El fondo era rocoso e irregular. El agua era tan fría que era difícil respirar. Debajo de mí, un viejo volcán todavía murmuraba en su sueño y un poco más allá del borde de la caldera las ballenas, focas y pingüinos cabalgaban en las corrientes heladas.
No parecía importar que agua caliente se filtrara a través de las grietas nuevas y antiguas. Estas corrientes no dejaron huella en el hielo líquido a mí alrededor. Escapé sin aliento a la playa, y dejé el mar para los que comen cangrejos y a los pingüinos.
Susan James es una escritora independiente con sede en Los Ángeles. Ella vivió en la India, Inglaterra y Hawái, y escribe acerca de viajes, arte y cultura. 
La Gran Época