| 19.10.2015 | Las ciudades santacruceñas de El Calafate y El Chaltén permiten adentrarse en el Parque Nacional Los Glaciares, la tercera masa más extensa de hielos continentales en el mundo. |
| Por Mariana Badeni |
| La primera impresión que se tiene al divisar el Glaciar Perito Moreno es de admiración. Esta imponente sábana blanca se encuentra dentro del Parque Nacional Los Glaciares, que conforma parte del Campo de Hielo Patagónico Sur, y es la tercera masa más extensa de hielos continentales en el mundo. Situado a 80 kilómetros de la villa turística de El Calafate, en la provincia de Santa cruz, el Perito Moreno se deja ver por segundos durante alguna curva en el trayecto por la ruta provincial 11 rumbo al Puerto Bajo de Las Sombras. Desde allí, salen las excursiones para visitar la pared sur del glaciar que da al Brazo Rico del Lago Argentino. A la derecha del camino, las aguas turquesas distraen la mirada del visitante que queda maravillado ante los gigantescos témpanos que se han desprendido de la masa principal y que vagan sin rumbo por ellas. La guía informa a los turistas que el color especial que tienen son producto de la unión de los glaciares, llamado leche glaciaria. En la fila para acceder a la excursión del safari naútico frente al glaciar, argentinos y extranjeros se agolpan como niños, expectantes de embarcarse en una increíble travesía a un mundo mágico y de más de 20 mil años de antigüedad. Al llegar al punto máximo de la excursión, algo llama la atención cerca del glaciar. Lo que a lo lejos parece ser una línea de puntos de color en movimiento, con el zoom de la máquina de fotos, se transforma en una hilera de afortunados que han contratado una excursión de minitrekking por los hielos del glaciar. Este tipo de paseos tienen una duración que va de dos horas a una jornada entera y brinda la posibilidad de almorzar en un refugio a metros del glaciar. Con grampones y arneses puestos, esta excursión hace que el mundo de los glaciares tome otra perspectiva para conocer mejor el hielo y su entorno. Los costos de las excursiones por persona en pesos argentinos son: safari naútico, $300; mini trekking sobre el Perito Moreno, $1200 más $300 por el traslado en barco; y el Big Ice, un viaje al centro del Glaciar recorriendo los rincones del glaciar más especial del mundo, 220 más 300 por el traslado. Para más información se puede visitar el sitio web de único concesionario www.hieloyaventura.com. Si no se decide por ningún excursión, entonces en el mismo parque se accede al lado norte del Perito Moreno, famoso por sus constantes desprendimientos. Allí, a través de unas extensas pasarelas se consigue obtener una visión más completa de esta maravilla natural argentina. El área cuenta con un ascensor para quienes tienen alguna imposibilidad física para bajar a los niveles inferiores y más cercanos al manto de hielo. UPSALA Para quienes se queden deseosos de continuar explorando el Parque Los Glaciares existe la posibilidad de contratar otra excursión que visita el Glaciar Upsala con un recorrido embarcado por el Canal de los Témpanos avistando el inmenso manto de hielo y la barrera de témpanos, que se desprenden del mismo. Este Glaciar es el de mayor dimensión del área y el más extenso de Sudamérica con un largo de 50 Kilómetros y un ancho de casi 10 Kilómetros. Su superficie aproximada es de 595 kilómetros cuadrados, algo así como tres veces la Capital Federal Argentina. A este glaciar se ingresa por el brazo Norte del Lago Argentino y su entorno ofrece bosques de lengas y fértiles valles. En su recorrido se pueden observar numerosos témpanos que se han desprendido del frente del glaciar y emergen a la deriva brindando un verdadero espectáculo. El costo de la excursión es de $1550. Y si aún se quiere descubrir más de los glaciares, nada mejor que darse una vuelta por el Museo del Hielo Patagónico Glaciarium. En el interior de este moderno centro dedicado a la divulgación del Hielo Patagónico y sus glaciares se encuentra también el Glaciobar Branca, un bar de hielo para tomar unos cóctails o tragos en un ambiente diferente. La Entrada general al museo tiene un valor para los adultos de $200 y para los menores de 12 años, de $100. ESTANCIAS Además de su cercanía al Parque Nacional Los Glaciares, la ciudad de El Calafate cuenta con un atractivo histórico plasmado en las estancias que yacen a pocos kilómetros de distancia. Epicentro de algunos incidentes dentro de la huelga que se denominó la "Patagonia Rebelde", el Lago Argentino cuenta con múltiples establecimientos que han abierto sus puertas para albergar a los viajeros que deseen descansar disfrutando de la tranquilidad del campo. Este magnífico espejo de agua, el más grande del país, es también un elemento importante que integra las increíbles vistas panorámicas que se consiguen durante las excursiones en 4x4 a los cerros cercanos. En la ladera este del Cerro Frías, se llega a admirar la inmensa extensión de tierra que rodea a la ciudad de El Calafate y que alberga a especies como el guanaco, el cóndor, el carancho blanco y el águila escudada, entre otros. Pero es en la cima del cerro donde la vista panorámica del Lago Argentino deja una fuerte impresión en los excursionistas. En el fondo asoman las curvas del río Centinela, el establecimiento hotelero Eolo, el Macizo del Paine y el Cerro Fitz Roy. También se puede realizar cabalgatas trekking, avistaje de avifauna y caminata de interpretación de la flora autóctona. En algunos establecimientos, además, se permite al turista participar de las actividades de campo como arreo de ovinos con perros kelpies y gauchos a caballo, demostración de esquila y destrezas criollas. TREKKING El próximo destino del itinerario para conocer a los glaciares es la ciudad de El Chaltén, ubicada al norte de El Calafate. Para llegar se debe tomar la ruta provincial 11, la famosa ruta nacional 40 y luego la ruta provincial 23. Cada una de estas vías cuentan con miradores que permiten obtener increíbles vistas panorámicas. Fundada en 1985 como ciudad de frontera por su cercanía con Chile, El Chaltén es llamada la capital del trekking. Su merecido calificativo proviene de sus extensos itinerarios que recorren sendas dentro del Parque Nacional Los Glaciares. La recomendación de los lugareños para aprovechar las excursiones tanto a los glaciares como a otras interesantes áreas naturales es quedarse por lo menos dos noches. Y no es para menos debido a la gran cantidad de excursiones que se pueden contratar. El encuentro con los glaciares continúa en otra propuesta para descubrir durante una excursión al Glaciar Viedma. En una embarcación, los pasajeros son llevados hasta a pocos metros de los inmensos témpanos que vagan a la deriva. A lo lejos en las paredes del Glaciar Viedma yacen magníficos referentes de su valor natural. El costo del viaje embarcado es de $650. Aquí también se realizan caminatas sobre la manta de hielo que duran casi todo el día y cuestan $1700. Para más información se puede visitar el sitio www.patagonia-aventura.com. Para quienes prefieren realizar caminatas sobre un glaciar, con un extenso trekking de por medio y disfrutando de magníficos paisajes naturales y el Cerro Fitz Roy dominando la escena, el circuito hacia el glaciar Grande-Torre es una magnífica elección para realizar. La senda a Laguna Torre tiene una duración de 2 horas pero, debido a la gran cantidad de miradores, puede extenderse hasta 8 horas y es de baja dificultad. En todo momento del recorrido el guía irá explicando sobre las distintas especies que caracterizan la flora de esta sección del Parque Nacional Los Glaciares que, a medida que avance la excursión, irá cambiando de colores. El punto final del sendero es la Laguna Torre que suele agrupar en su orilla numerosos témpanos que se desprenden del frente del glaciar Grande. Debe destacarse que la excursión para realizar trekking sobre este manto de hielo cruza el río Fitz Roy a través de una cuerda con tirolesa. Tanto al comienzo como al final de la excursión, la adrenalina inundará todo los sentidos de los turistas que regresarán a sus casas llenos de anécdotas y con el sueño de volver a este mundo mágico de los glaciares. La prensa |
lunes, 19 de octubre de 2015
Los glaciares, el alma de la Patagonia
ANTÁRTICA: Proyecto Anillo "Macroalgas Antárticas y Cambio Climático" presente en Congreso de Ciencia Antártica en Uruguay
El 8 y 9 de octubre se desarrolló en Montevideo, Uruguay, el VIII Congreso Latinoamericano de Ciencia Antártica CLCA 2015, organizado por el Instituto Antártico Uruguayo, el cual reunió a científicos y científicas de varios países.
En este evento participaron los doctorantes María Rosa Flores y Claudio Rivas de la UACh, quienes realizan sus investigaciones en el marco del Proyecto Anillo ART1101 "Macroalgas Antárticas y Cambio Climático", presentando los resultados obtenidos hasta ahora en la modalidad Póster.
Del evento, María Rosa Flores, mencionó que "este congreso fue una grata experiencia ya que compartimos con científicos de otros países, pudimos conocer las líneas de investigación de estos y al mismo tiempo dar a conocer lo que se está realizando en nuestro país", agregando que "Además, existió la posibilidad de generar redes de contactos para posibles futuras colaboraciones." refiriéndose a otros participantes de Perú y Uruguay.
Los trabajos presentados en el evento fueron:
Efecto de incrementada temperatura sobre la tolerancia a radiación UV del alga parda endémica de la antárticaDesmarestia anceps, de la autora María Rosa Flores y colaboradores. Mientras que el trabajo de Claudio Rivas y colaboradores, fue Caracterización del hábitat, y respuesta a radiación UV de la comunidad autótrofa de nieve roja y verde de la Isla Rey Jorge.
Ambos resúmenes se pueden descargar en el sitio web www.algasantarticas.cl y para más detalle e información de este evento se puede ver en el sitio web del congreso: http://www.rapal-clca2015.org/CLCA/resumenes.php
Mundo Acuicola
ANTÁRTICA. 2 degree Celsius warming locks in sea level rise for thousands of years
A jump in global average temperatures of 1.5°C–2°C will see the collapse of Antarctic ice shelves and lead to hundreds and even thousands of years of sea level rise, according to new research published in Nature.
A jump in global average temperatures of 1.5°C–2°C will see the collapse of Antarctic ice shelves and lead to hundreds and even thousands of years of sea level rise, according to new research published in Nature.
The research highlights the moral significance of decisions made now about mitigating climate change.
An international team led by Dr Nicholas Golledge, a senior research fellow at New Zealand's Victoria University’s Antarctic Research Centre, published the study ‘The multi-millennial Antarctic commitment to future sea-level rise’, which predicts how the Antarctic ice-sheet will respond to future atmospheric warming.
“Without significant reduction in greenhouse gas emissions, we will commit the Antarctic ice sheet to ongoing and widespread melting for the next few thousand years. Is that something for which we really want to be responsible?”
Using state-of-the-art computer modelling, Dr Golledge and his colleagues including researchers from UNSW simulated the ice-sheet’s response to a warming climate under a range of greenhouse gas emission scenarios. They found in all but one scenario (that of significantly reduced emissions beyond 2020) large parts of the Antarctic ice-sheet were lost, resulting in a substantial rise in global sea-level.
“The long reaction time of the Antarctic ice-sheet – which can take thousands of years to fully manifest its response to changes in environmental conditions – coupled with the fact that CO₂ lingers in the atmosphere for a very long time means that the warming we generate now will affect the ice sheet in ways that will be incredibly hard to undo,” Dr Golledge said.
The 2013 Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC) report predicted that the Antarctic ice sheet would contribute only five centimetres to global sea-level rise by the end of this century even for its warmest emissions scenario.
But Professor Tim Naish, who worked with Dr Golledge on the study and was also a lead IPCC author, said that when the report was written there was insufficient scientific knowledge about how the Antarctic ice sheet might respond to future warming. Those sea-level projections could have been too modest.
“Our new models include processes that take place when ice sheets come into contact with the ocean, he said.
“Around 93% of the heat from anthropogenic global warming has gone into the ocean, and these warming ocean waters are now coming into contact with the floating margins of the Antarctic ice sheet, known as ice shelves. If we lose these ice shelves, the Antarctic contribution to sea-level rise by 2100 will be nearer 40 centimetres.”
To avoid the loss of the Antarctic ice shelves, and a long-term commitment to many metres of sea-level rise, atmospheric warming needs to be kept below 2°C above present levels.
“Missing the 2°C target will result in an Antarctic contribution to sea-level rise that could be up to 10 metres higher than today,” Dr Golledge said.
“The stakes are obviously very high—10 percent of the world’s population lives within 10 metres of present sea level.”
What makes the report particularly compelling is the way the results were reached.
“The striking thing about these findings is that we have taken the most conservative estimates possible.”
“The striking thing about these findings is that we have taken the most conservative estimates possible,” said co-author of the paper, Dr Chris Fogwill from UNSW Australia's Climate Change Research Centre.
“In all IPCC global warming scenarios, only one (RCP2.6) saw Antarctic ice shelves avoid ongoing collapse. In every other case we saw significant collapse and rising sea levels continue for hundreds to thousands of years.
“The results suggest Antarctic ice shelf stability has a tipping point dependent on a critical temperature threshold that can lead to substantial sea level rise even if we reduce emissions after that threshold has been reached.”
The findings raise an ethical decision for us all, according to Dr Golledge.
“Without significant reduction in greenhouse gas emissions over the next couple of decades, we will commit the Antarctic ice sheet to ongoing and widespread melting for the next few thousand years. Is that something for which we really want to be responsible?”
Dr Golledge said the time has come for some serious questions to be answered.
“It becomes an issue of whether we choose to mitigate now for the benefit of future generations or adapt to a world in which shorelines are significantly re-drawn.
“In all likelihood we’re going to have to do both, because we are already committed to 25 centimetres by 2050, and at least 50 centimetres of sea-level rise by 2100.”
According to Dr Golledge the last time CO₂ concentrations in the atmosphere were similar to present levels was about three million years ago.
“At that time average global temperatures were two or three degrees warmer, large parts of the Antarctic ice-sheet had melted, and sea-levels were a staggering 20 metres higher than they are now.”
“We’re currently on track for a global temperature rise of a couple of degrees which will take us into that ballpark, so there may well be a few scary surprises in store for us, possibly within just a few hundred years.”
UNSW Australia
viernes, 16 de octubre de 2015
PATAGONIA. LAS PLANTACIONES DE PINOS Y LA BIODIVERSIDAD. Cuando los árboles matan a las hormigas
Ambiente vs hombre.Las plantaciones de especies exóticas tienen impactos que van más allá de lo visual. En la Patagonia, por ejemplo, los pinos están eliminando insectos, según lo advierte la premiada investigadora Amy Austin.
Un estudio llevado a cabo por Amy Austin, profesora de la cátedra de Ecología de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) y ganadora del Premio Nacional de L’Oréal-UNESCO 2015 “Por las Mujeres en la Ciencia” (ver recuadro), reveló un sorprendente efecto colateral de las plantaciones de pino ponderosa en la Patagonia. Después de casi 35 años, las áreas forestadas carecen de hormigas. En medio del actual debate acerca de cuán conveniente es seguir forestando esa región, la investigadora advierte sobre los impactos ambientales impensados al tomar decisiones sin una base científica sólida.
“Mucha gente esta proponiendo plantaciones de árboles para secuestrar carbono y mitigar el impacto humano sobre la concentración de CO2 en la atmósfera, pero no tenemos mucha idea de cómo estamos afectando los ecosistemas. Por ejemplo, vimos que al forestar con pinos, las hormigas desaparecen de esos terrenos. Ahora estamos tratando de entender es cuáles son las consecuencias de estos cambios tan radicales sobre la biodiversidad del suelo”, comentó Austin.
Un futuro con signo de pregunta
“Otro aspecto que estamos estudiando es la efectividad de las forestaciones —le contó Austin a Sobre La Tierra—. Si el objetivo principal de implantar un bosque es secuestrar carbono, a mi criterio no es una buena opción. Es cierto que la cantidad de C en el ecosistema aumenta, pero pienso que no está bien almacenado ya que se encuentra en los troncos y en el material muerto sobre el suelo. Ese C es vulnerable a los disturbios. Un incendio, por ejemplo, haría que las forestaciones de dejaran de secuestrar carbono, devolviendo a la atmósfera grandes cantidades de CO2, un gas con efecto invernadero.”
Las forestaciones en Patagonia comenzaron en la década del setenta gracias a incentivos impositivos del Estado Nacional, que buscaba aumentar la producción de celulosa y papel. Hoy en día, la superficie forestada en Patagonia es de casi 70000 hectáreas. En su mayoría se implantaron especies exóticas, para lo cual se removió el bosque nativo y, en particular, el bosque mixto de coihue y ciprés.
Actualmente, estas plantaciones estarían acercándose al momento de ser taladas. Al respecto, Amy nos comentó sus preocupaciones: “¿Qué va a pasar cuando corten estos árboles? ¿Será posible devolver estos ecosistemas tan modificados a su estado original? Por ahora no tenemos respuestas, pero estamos trabajando en ello. En general, se piensa que plantar árboles es algo positivo porque ayuda a reducir la concentración de CO2 en la atmósfera. Sin embargo, hay que tener en cuenta que al hacerlo se modifican muchos aspectos del ecosistema y aparecen efectos colaterales que por distintas razones suelen ser ignorados.”
Cambios invisibles, pero de alto impacto
Amy, quien también es investigadora principal del CONICET, trabaja en la Patagonia desde hace 15 años. Además de bellos paisajes, allí encontró oportunidades científicas únicas, y así se lo contó a SLT: “La cordillera genera una amplia variedad de climas en distancias relativamente cortas, desde bosques húmedos hasta estepas áridas. Es como un laboratorio natural en el que muchos ecosistemas no han sufrido el impacto humano, pero otros sí. Desde hace un tiempo, mi interés está centrado en estos últimos, en estudiar los cambios que la actividad humana les está causando a lo largo de ese abanico de climas. En particular, me interesan los efectos de las forestaciones con pino ponderosa, una especie exótica”.
Sobre la base de sus conocimientos de ecología, Amy aporta su visión del problema: “En general, se piensa que desmontar un bosque nativo es perjudicial para los ecosistemas, y esa idea es correcta. Se podría cuestionar cuán importante es que falten las hormigas en esas tierras, pero, como científica, sé que cambios como ese podrían tener consecuencias sobre el ambiente. Al modificar los ecosistemas naturales se producen alteraciones a niveles imperceptibles (y no necesariamente en el sentido de los objetivos que llevan a implantar un bosque para producir madera). A menudo, lo que más se afecta son las relaciones entre distintos organismos. Tal vez sepamos cómo funciona cada uno en particular (un microorganismo del suelo, una hormiga, una liebre, un ave), pero desconocemos bastante sobre cómo se relacionan todos entre sí, o cómo impactan las acciones humanas sobre estas relaciones”.
Por último, Austin se refirió a la importancia de contar con datos robustos a la hora de tomar decisiones ambientales: “No hago las políticas forestales, pero soy científica y desde mi lugar siento que debo aportar información útil para tomar conciencia antes de actuar. Cuando se piensa en cambiar el uso de la tierra y convertir ecosistemas naturales en bosques implantados, es necesario considerar todos los efectos y se debe contemplar su restauración en el futuro. Está claro que no podemos conservar todos los ecosistemas en su estado natural. Queremos los servicios que brindan, pero es fundamental avanzar con cuidado, con información, con discreción y con criterio. Desde mi punto de vista, esto es lo que me gustaría dejar como mensaje.”
Clarín
PATAGONIA. La geometría de un dinosaurio argentino
El Carnotaurus sastrei era un dinosaurio con cuernos y carnívoro.
- Investigadores de la UNL colaboraron en el análisis de la estructura tridimensional del cráneo del Carnotaurus, que vivió hace millones de años en la Patagonia. ¿Cómo se estudian las características de un animal extinto?
Prensa UNL - El Litoral
Investigadores de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) aportaron sus conocimientos sobre cálculo para conocer de qué manera comía y peleaba el Carnotaurus sastrei, un dinosaurio con cuernos y carnívoro que vivió en la Patagonia hace millones de años.
Se trata de un aporte que el Centro de Investigación de Métodos Computacionales (Cimec), que funciona en la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas (FICH) de la UNL, realizó en coparticipación con el Instituto de Investigaciones en Ciencia y Tecnología de Materiales (Intema), de Mar del Plata convocados por el Centro Nacional Patagónico (Cenpat). En Cimec se realizaron desarrollos geométricos y en Intema los cálculos correspondientes.
Néstor Calvo, que encabezó el trabajo de geometría, explicó que “en nuestro grupo realizamos cálculos por elementos finitos, que consiste en tomar estructuras, sin importar lo complicadas que puedan ser, dividirlas en pequeños elementos y realizar el cálculo mediante herramientas informáticas. Fue por ello, que desde el Cenpat nos llamaron para estudiar la estructura mandibular y craneana del Carnotaurus sastrei. Querían conocer el comportamiento del animal a partir de su estructura ósea. De esa manera, podían deducir de qué se alimentaba o cómo peleaba”, manifestó.
Toro carnívoro
El Carnotaurus sastrei pesaba unos 1500 kilos y vivió hace unos 65 millones de años en lo que hoy es la Patagonia. Era un dinosaurio carnívoro del período Cretácico, cuyo nombre (Carnotauro o toro carnívoro) hace referencia a sus robustos cuernos, una característica única, y a su dieta carnívora, mientras que “sastrei” se refiere a Ángel Sastre, el dueño del campo donde la especie fue encontrada, en el Departamento de Telsen, provincia de Chubut.
De acuerdo con el trabajo del Cenpat, el esqueleto del Carnotaurus es, hasta el momento, el material más completo y mejor conservado de un dinosaurio carnívoro del antiguo supercontinente Gondwana, una cualidad que ha permitido restaurar su morfología con un alto nivel de precisión.
Poliedros bonitos
Calvo apuntó que utilizaron algunos programas usados por médicos para hacer recortes de tomografías tomadas al cráneo del animal. “Luego transformamos esos elementos en la geometría necesaria para realizar los cálculos y de esa manera tener una resolución más fina”. El investigador explicó que se trata de un trabajo basado en la geometría de elementos finitos, a diferencia de elementos infinitesimales, ya que se calcula con “pedacitos” del objeto analizado. Esos fragmentos deben ser “poliedros bonitos”, con la cualidad de no ser muy deformados ni aplastados y del tamaño adecuado.
Las imágenes logradas con el tomógrafo se convirtieron a un mapa de bitsformateado y editado manualmente para reconstruir las partes faltantes de la estructura y corregir pequeñas distorsiones que había en la geometría como consecuencia de las cargas altamente comprimidas involucradas durante el proceso de fosilización.
Resultados
Pero lo importante del trabajo del Cimec son los resultados que se pudieron conseguir. Según publicó la revista Expressions IACM, la tarea sirvió para demostrar que la musculatura de la mandíbula del Carnotauro desempeñó una función clave para moderar el estrés en el cráneo al morder. Además, la fuerza de su mordedura sin complicaciones sugiere que, tal como sucede en los cocodrilos modernos, el dinosaurio poseía una gran velocidad de cierre de mandíbula para capturar sus presas.
A la vez, los estudios sugirieron que el cráneo del Carnotaurus podría haber resistido impactos de alta velocidad en sus dientes resultantes de una hipotética mordida en tipo “hacha”, pero no podría haber soportado choques frontales severos y rápidos durante enfrentamientos mortales.
ANTÁRTICA: Beber en horas de trabajo; la Antartida, donde el tiempo sobra
Desde que el hombre piso el Polo Sur, el aislamiento ha sido uno de los problemas a
combatir. Foto: Wikimedia Commons
Fuera de los meses “cálidos”, el resto del año es bastante tedioso para los pobladores del Polo Sur. Un trago ayuda, pero ¿podría convertirse en un problema?
Ciudad de México, 12 de octubre (SinEmbargo).- El aburrimiento es un “mal” típico de las oficinas. Sintetiza, en cierta manera, el hastío que produce el ambiente en los espacios cerrados. sin embargo, no es exclusivo de un entorno laboral plagado de cubículos y sillas giratorias. También en la Antártida las personas se aburren, y mucho.
El Polo Sur es, sin lugar a dudas, uno de los puntos más aislados de la Tierra. Es básicamente el hogar de científicos y nada más, a excepción de otros seres vivos como focas y elefantes y lobos marinos, por lo que la actividad se reduce a investigaciones, cuando las condiciones son las apropiadas. Fuera de esto, hay bastante tiempo libre.
Sin embargo, no por estar prácticamente varados en el clima antártico no quiere decir que los investigadores tengan que privarse de algunos placeres que el resto del mundo disfruta como tomar un trago. Sin embargo, en el caso del Programa Antártico de los Estados Unidos, la presencia de alcohol se ha salido un poco de control.
Todo parece indicar que el “excesivo uso de alcohol” se ha convertido en un problema para los científicos, personal militar y civiles que viven en las diversas instalaciones dentro y alrededor del Polo Sur. Una auditoría reciente llevada a cabo por la Fundación Nacional de la Ciencia en EU (NSF, por sus siglas en inglés) encontró una gran cantidad de violaciones relacionadas con el alcohol, entre las que se incluye una persona que quería fabricar su propia cerveza.
Las tres estaciones que fueron sometidos a inspecciones fueron McMurdo, Palmer y Amundsen-Scott Polo Sur. Los auditores encontraron casos variados, desde personas que se presentaban a trabajar en estado de embriaguez, una caja de cerveza debajo de un escritorio en un laboratorio de ciencias, informes de peleas entre borrachos e incluso un poco de exhibicionismo. Cuando entrevistaron a personal de recursos humanos, sin embargo, los auditores encontraron sólo una reporte de un alcoholímetro que se utilizó en alguien para determinar qué tan borracho estaba.
La vida en la Antártica puede ser bastante parecida a la de una isla desierta y los pobladores deben estar listos para ello.
Las bases en el Polo Sur están bien equipadas, pero alejadas del resto del mundo. Foto: Wikimedia Commons
Para mantener a los trabajadores más tiempo de que un humano en condiciones normales podría soportar, las empresa que gestionan la estaciones polares se encargan de surtirlas de la mayor cantidad de provisiones posibles incluyendo un montón de alcohol. Después de todo, ¿quién no querría una reserva de su trago favorito antes de embarcarse en una estadía de meses con días semejantes a una noche sin fin, sin otra compañía que la de sus compañeros de trabajo?
Por supuesto, una “hora feliz” que dure todo un día no es precisamente la mejor noticia que la burocracia pueda recibir, por lo que esperan reducir las horas de beber poniendo más alcoholímetros en las bases. Un plan sencillo que se antoja hasta inocente, por parte de la dependencia estadounidense.
A la par de esto, continuarán alentando al personal para que haga cumplir el código de conducta de la ya establecido para favorecer la creación de un ambiente de trabajo mejor y más seguro en general.
¿Qué más se puede hacer cuando se está estacionado de manera indefinida en la parte inferior de la Tierra? Tomar un par (o más) de cervezas o esperar a los próximos nueve meses, hasta que salga el sol? La respuesta parece lógica, aunque también es cierto que los excesos no son recomendables.
Sinembargo
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