miércoles, 4 de enero de 2017

ANTÁRTICA. "Red Terror": el primer coche en la Antártida, un incombustible Volkswagen Beetle rojo



El 14 de diciembre de 2016 se cumplieron 105 años de la llegada de Roald Admundsen al Polo Sur. Lo hicieron con trineos tirados por perros, tras el fallido intento de Scott de alcanzar el punto más septentrional del planeta con medios motorizados. Décadas después comenzó la exploración antártica y la instalación de bases permanentes de investigación científica. Aunque los medios mecánicos eran comunes, aquellos vehículos oruga eran más parecidos a un carro de combate que a un coche. No sería hasta el año 1963 que llegaría el primer coche a la Antártida. Un sencillo Volkswagen Beetle del que hoy les queremos contar su historia.
Hasta entonces, todos los intentos de operar coches en la Antártida no habían tenido éxito.
Realmente, este Volkswagen Beetle rojo no fue el primer coche en llegar a la Antártida. A principios del siglo 20 desembarcaron en la Antártida dos vehículos, el primero en 1907 y el otro en 1927. Ambos fueron máquinas inútiles: no contaban con potencia para moverse, sufrían problemas mecánicos y se averiaban constantemente. 
El día a día estaba compuesto de trineos tirados por perros y trineos motorizados, con orugas como medio de propulsión. En 1962, el señor Roy McMahon fue elegido director de una expedición de un año por la Australian National Antarctic Research Expedition (ANARE). El australiano pasaría un año en la Mawson Station, fundada años atrás por el gobierno australiano. Fue apodado “Red Terror” por un grupo de científicos de la base Dawson, perteneciente al gobierno australiano.


McMahon decidió ahorrar costos para su expedición. Acudió a Volkswagen de Australia y les pidió que le regalasen un Beetle. Volkswagen había establecido pocos años antes una fábrica en Australia, y estaba embarcada en una fortísima campaña de marketing y relaciones públicas para abrirse hueco en el mercado local. Decidieron que un Escarabajo en la Antártida sería una suprema maniobra de marketing, de reputación global. Así que permitieron que McMahon eligiera un Beetle de la cadena de montaje, de color rojo cereza.
El coche fue equipado con las modificaciones instaladas en coches destinados al norte de Europa, se le colocaron neumáticos de clavos y una cubierta especial para la rejilla de aireación trasera. Volkswagen también entregó a la expedición 300 metros de película en la que relatar sus aventuras, así como multitud de repuestos, en caso de que hubiera problemas mecánicos, prácticamente asegurados en un clima tan extremo. Tras apenas unos cientos de millas de rodaje embarcó en el rompehielos Nella Dan, para un viaje de tres meses.


Para lubricar el motor necesitaba un aceite de bajísima viscosidad, comparable a la del kerosene
Al llegar a la Antártida fue identificado con una placa de matrícula, en la que se leía un simple “Antarctica 1”. Como era un coche refrigerado por aire, no tenía radiador, ni fluido en su interior a congelar. Con un aceite de bajísima viscosidad, el Volkswagen Escarabajo funcionaba sin problema en el clima extremo de la Antártida, llegando a arrancar sin problemas a temperaturas de hasta -38 grados Celsius. Además del frío extremo, la Antártida también es famosa por sus tormentas heladas, con vientos de hasta 200 km/h.


Durante poco más de un año, “Red Terror” recorrió la friolera de 24.000 durísimos kilómetros
El trabajo del coche era muy variado. Esta navaja suiza con ruedas en ocasiones recogía a pasajeros del cercano aeródromo Rumdoodle, o incluso llevaba a científicos y personal de la base a zonas lejanas para realizar mediciones en el hielo. También era usado con fines recreativos al fin de la jornada laboral. Su reparto de pesos y su ligereza le hacían imbatible sobre el hielo, en el que apenas quedaba atascado. En su año y medio en la Antártida, el “Red Terror” recorrió 24.000 durísimos kilómetros. Trás año y medio, el Volkswagen debía retornar a Australia, a su propietario, la marca.
Luego de un año en la Antártida, ganó el BP Rally de 1964, 3.200 kilómetros de intenso calor en el Outback australiano

Ni cortos ni perezosos, lo matricularon en el BP Rally del año 1964, resultando vencedor de su categoría, tras 3.200 duros kilómetros por el Outback australiano. En el mismo año 1964, un segundo Volkswagen Beetle de color rojo fue enviado a Dawson por parte de Volkswagen, cumpliendo un servicio aún más largo: permanecería en la Antártida hasta el año 1967, cuando cayó al mar con dos ocupantes en su interior. Una pieza de hielo cedió al borde de un glaciar. Por fortuna, sus dos ocupantes salieron ilesos del incidente.
El destino de “Antarctica 1” es completamente incierto. Tras su victoria en el BP Rally desapareció del radar, y nunca más se supo de él. Una verdadera pena. En 2002 un grupo de entusiastas australianos trató de encontrar su paradero, sin éxito alguno. Sin duda, marcó un antes y un después en el transporte terrestre de la Antártida, un continente donde ha sido uno de los pocos coches de producción en circular.

La Voz

ANTÁRTICA. Carrera Ultra Trail The Last Desert. 250 Km a través de la Antártida

Corredores en la edición 2016 de la Last Desert
Corredores en la edición 2016 de la Last Desert  4 DESERTS

The Last Desert es la única carrera por etapas que tiene lugar sobre el azul hielo de la Antártida. Forma parte de las cuatro pruebas conocidas como la Desert Race Series, que se celebran en los puntos más secos, calurosos, fríos y ventosos del planeta. 1000 Km por los desiertos de Atacama, Gobi, Namibia y el último desierto: La Antártida.

El continente austral es la última frontera, el paraje más límpido del planeta, con apenas el millar de “habitantes” en 14 millones de Km2, casi todos pertenecientes a estaciones científicas internacionales. Y mantiene un “brazo de mar”, el paso Drake, de 1000 kilómetros de separación con el continente más cercano, Suramérica. Uno podría pensar que su aislamiento es la razón de que no hayan florecido poblaciones humanas, a las que le de por correr por su congelada superficie. Pero la verdad es que la razón es el clima de la Antártida un auténtico “infierno”, es lo mas extremo del planeta, más propio de parajes como los de Marte, con registros de temperatura de -89 ºC y vientos de hasta 327 Km/h. Es cierto que estas dos cifras son los récords mundiales, y que la temperatura media es de unos -20ºC, pero no es raro que se formen ventiscas y tormentas con vientos de 200 Km/h. Otra plusmarca que establecida por la Antártida es el alojar al desierto más seco de la tierra, casi sin vida, con muchas menos precipitaciones que el desierto más cálido, debido a su frio clima que congela el agua en altitud. Por si esto no fuese suficiente motivo para no ir, la Antártida también tiene la menor radiación solar del planeta, y la poca que le llega la reflejan los hielos que cubren su territorio, y aun así, si no se usa crema solar y gafas de sol la gran radiación UV puede provocar graves quemaduras ¿De verdad alguien quiere ir a la Antártida?


Pues lo cierto es que mucha gente, algunos incluso para correr. Y es que la Antártida ofrece paisajes fantásticos y sobrecogedores que alberga una fauna única. Cierto que tiene un clima más propio del carácter de Poseidón después de que se le haya llevado el coche la grúa, pero en cierta forma eso también es parte de su encanto. Los participantes de la carrera de The Last Desert, no solo quieren disfrutar de la naturaleza virginal de este territorio, también quiere derrotar a su clima y geografía y probarse a sí mismos completando una carrera por etapas de 250 Km.

En esta carrera puede participar cualquier persona entre los 21 y los 70 años, siempre que tengan una forma física apropiada y estén familiarizados con la equipación y la vida en espacios abiertos. Pero no se deje engañar porque pueda participar una persona de 70 años, las condiciones de la Antártida hacen que cada paso en la carrera sea un reto. Los corredores deben atravesar planicies con nieve que llega a la altura de la cintura, a veces con cellisca castigando los costados, fuertes vientos, ascensos escarpados y descensos de vértigo, y todo eso durante 13 horas que suele tardarse en recorrer una etapa.
Todas las etapas tienen lugar en la península antártica, el extremo más cercano a Argentina, cuestión que personalmente me desilusiona, porque una autentica carrera de aventuras debería salir desde esta península hasta el polo sur y volver, al estilo Admunsen – Scott, sin comerse a los perros claros. El primero en llegar gana. Pero por lo visto esto debe ser demasiado riesgo para los “runners” actuales.
Aunque lo cierto es que en la península antártica tampoco se está libre de riesgos. El ya comentado clima y las condiciones ambientales requieren obligatoriamente del uso de una larga lista de más de 50 artículos de equipación más unos treinta recomendados. Desde zapatillas de Trail con microspikes, que son los crampones para las zapatillas, pasando por un saco de supervivencia Bivvy, espejo de señales, balaclava, gafas de ventisca, manoplas, botiquín personal…o repelente de insectos, sin olvidar toda la ropa de abrigo y técnica para correr. Y todo eso hay que llevarlo en una mochila de 60 L como mínimo. Y ahora a ponerse a correr.
La carrera, como otras ultratrail, sigue un curso marcado por señales que distan unos cien metros y es obligado no salirse de la ruta. Aquí no hay libertad para navegar como en la Titan Desert, perderse es una opción demasiado arriesgada y por eso se exige dotarse de una brújula a cada corredor, por si ocurriese la comprometida circunstancia, aunque no se le permita salirse de la ruta marcada. Cada ruta tiene además unos puntos de control obligatorios donde hidratarse y reponerse de las pequeñas heridas que se hayan podido sufrir en los avatares sobre el hielo austral, las auténticas medallas de la carrera. Para cubrir una etapa hay un tiempo límite, después de esa franja de tiempo el corredor que no haya llegado a la meta queda descalificado para la contienda final, aunque puede seguir corriendo las siguientes etapas.
Al final de cada día todos los corredores duermen en el barco de la organización, un antiguo buque holandés oceanográfico polar de 89 metros de eslora y remodelado para albergar a 114 pasajeros. El Barco lleva a los contendientes a cada punto de la competición que varía entre 3 y 5. La última edición tuvo lugar en parajes como Isla Decepción, una isla muy singular de origen volcánico con forma de herradura, donde se pueden encontrar aguas termales ya que el volcán sigue activo. También se corrió en la Bahía Esperanza, la Isla del Rey Jorge o la Bahía Paraíso. En todos estos lugares se pueden avistar colonias de cientos de pingüinos barbijo y tener encuentros con orcas, focas leopardo, ballenas azules o elefantes marinos. De todos ellos, la foca leopardo es la que mas respeto merece, el segundo gran depredador de la Antártida después de la orca, que puede alcanzar los 3,5 m de longitud, los 600 kg de peso y que tiene una boca armada con sables de 3 cm.
Corredores en la penísula antártica
Si algún corredor se encuentra con una debe evitar a este animal. Pero un participante de la ultra Trail The Last Desert no debe temer a una foca leopardo, es más, debería considerarla un incentivo para correr más deprisa y a caso ganar la carrera. La Antártida es la última frontera, el rincón más puro y bello de la tierra, y hay que respetar tanto su fragilidad como su extrema dureza, sin temer a nada, ni siquiera al reto ultratrail The Last Desert. La próxima edición será en el verano austral del 2018 ¿Se apunta?
El País

ANTÁRTICA. Uvas y pingüinos adoptados en la Antártida

Participante en la San Silvestre antártica

Los trece militares, entre ellos, ocho aragoneses, que se encuentran 
en la Antártida ayudando a científicos tomaron las uvas tres veces 
y celebraron la San Silvestre. Además, siguen adoptando pingüinos

Se comieron las uvas tres veces, corrieron la San Silvestre
por los inhóspitos parajes alrededor de la base y continúan apoyando
a los científico que, en la isla Decepción de la Antártida,
intentan desentrañar los misterios del continente helado. Así podría
resumirse el final e inicio de año de los trece militares del Ejército
de Tierra –entre ellos, cinco aragoneses–
 que, desde principios
 de diciembre, participan en la conocida Campaña Antártica.
“Llegué a la base un minuto antes de que sonaran las campanadas
en la Puerta del Sol
, y nos comimos las uvas de Madrid, las de
Canarias y luego las de la Antártida”, ha contado entre risas el
comandante zaragozano Daniel Vélez en La Ventana de Aragón
.
A las siete y veinte de la tarde en España, eran las tres y veinte de la
tarde en la Antártida y se disponía a comer un plato de lentejas y
salmón a la plancha
.

De ocho de la mañana a ocho de la tarde

“También celebramos la San Silvestre”, ha indicado el comandante, “participamos el 96% de las personas que estamos en la base, solo 
faltó el fotógrafo”. Trabajan de las ocho de la mañana a las ocho de 
la tarde, y su función principal, hasta ahora, ha sido construir las infraestructuras de la base y prestar apoyo a los científicos 
becados que están trabajando sobre el terreno, entre ellos, varios pingüinólogos.
Precisamente, esos animales, los pingüinos, están protagonizando
una de las actividades más curiosas relacionadas con la misión antártica: Apadrina un pingüino. A través de la página web de la
campaña, todo aquel que quiera puede rellenar un formulario y
adoptar a uno de estos simpáticos animales
. La Ventana de
Aragón ya tienen a uno: se llama Ventanico.
La campaña, que se viene realizando desde hace 30 años, durará
100 días, los mismos que el verano austral (opuesto a nuestro
invierno)
, y permitirá situar de nuevo a España como uno de los países punteros en la investigación del continente helado.
Radio Zaragoza

PATAGONIA. Desde la Patagonia, China busca conquistar el espacio

Desde la Patagonia, China busca conquistar el espacio

Base china en la Patagonia argentina.CONAE

China no quiere quedarse atrás en la carrera espacial. El 27 de diciembre de 2016 Wu Yanhua, vicepresidente de la Corporación de Ciencia y Tecnología Aeroespacial de China, anunciaba los ambiciosos planes espaciales de China para los próximos cinco años. Entre ellos, llegar al planeta Marte en 2020 y en 2018 enviar la sonda Chang'e-4 a la cara oculta de la Luna, una parte imposible a observar desde la Tierra y por eso desconocida.

Pero para poder comunicarse sin interrupción con sus sondas espaciales, y asegurar el éxito de sus misiones, a los científicos chinos les faltaba algo. Y lo encontraron al otro lado del mundo en medio de la Patagonia argentina.
En la pequeña localidad de Bajada del Agrio, de 800 habitantes, el gobierno chino construyó una base en un predio de 200 hectáreas. Ahí, bajo un cielo casi siempre sin nubes, erigieron una inmensa antena de 35 metros de diámetro.
“Si uno pone tres antenas a 120 grados de longitud separadas en la Tierra, uno podría tener siempre a cualquier nave sobre el horizonte para alguna de esas tres antenas”, explica el astrónomo Marcelo Colazzo. Es decir que sin una antena en el sur de América Latina, China no podría tener una comunicación continua con sus sondas cuando la Tierra rota. Es la primera que instalan fuera de China.
Es una pieza vital en su plan para poder llegar a la Luna y a Marte y explorar lo que se llama espacio lejano, que es todo lo que está más allá de la Luna.
China invirtió unos 50 millones de dólares en la estación. Los científicos locales podrán utilizar hasta un 10% del tiempo disponible de la antena.
Si bien América Latina no cuenta con los enormes recursos para desarrollar ambiciosos proyectos interplanetarios, en el Cono Sur ya hay varias bases de investigación espacial que benefician indirectamente a la región.
Los espacios abiertos de Chile y Argentina son propicios porque los científicos buscan un territorio con características especiales, “donde no hubiese interferencia radioeléctrica, que sea un sitio aislado, adecuado geológicamente, con baja precipitación, con poca actividad sísmica, con un perfil topográfico en forma de palangana”, según cuenta Félix Menicocci, secretario general de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales en Argentina.
A pesar que a sólo 460 km la Agencia Espacial Europea tiene una base y una antena similar, el acuerdo con el gobierno chino, firmado en 2014 por el gobierno de la expresidenta Cristina Kirchner, fue visto de reojo por algunos políticos argentinos. Consideran que era "una pérdida de soberanía" la cesión de la tierra y la exención de impuestos durante medio siglo, como lo estipula el acuerdo.
Otros se preocupan por el posible uso militar, ya que el consorcio chino que administra la estación depende de las fuerzas armadas chinas o, como lo explica Menicocci, del "centro de desarrollo para cuestiones de defensa".
A pesar de las sospechas, el nuevo gobierno del presidente Mauricio Macri ratificó el acuerdo. La base, que tomó casi dos años en construir, empezará a funcionar en marzo de 2017. Justo a tiempo para que China intente la proeza de llegar al lado oculto de la Luna.
Entrevistados: Marcelo Colazzo, astrónomo, y Félix Menicocci, secretario general de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales en Argentina.
RFI

Comenzó la Expedición Científica Antártica: 23 investigadores del Centro IDEAL viajarán al continente blanco


La primera delegación, compuesta por investigadores, asistentes de investigación, estudiantes y buzos ya se encuentra en Isla Rey Jorge

En el marco de la 53° Expedición Científica Antártica (ECA), 23 científicos del Centro de Investigación Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes (IDEAL) viajarán al continente blanco durante el verano de 2017.
La primera delegación, compuesta por 14 personas (investigadores, asistentes de investigación, estudiantes y buzos comerciales) partió esta mañana desde Punta Arenas a Isla Rey Jorge. Tras dos horas de viaje en avión, arribaron a Bahía Fildes.
“Nuestro principal desafío en la Antártica es hacer ciencia de excelencia y establecer cooperación científica con los socios estratégicos nacionales e internacionales”, aseguró el director del Centro IDEAL, Dr. Humberto González.
“Vamos a replicar algunos experimentos para estimar parámetros ecológicos en la Antártica, que posteriormente compararemos con datos que ya tenemos de la zona sub-antártica”, comentó el Dr. Luis Pardo.
“Trabajaremos en las áreas intermareal y submareal. Marcaremos los bosques de algas y realizaremos succiones de fondo para analizar cómo es la biodiversidad en la zona”, afirmó la asistente de investigación Dayane Osman.
ECA 53°
Un total de 179 investigadores del Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN) participará en la ECA 53°, un 28% más que en la expedición pasada. Los científicos trabajarán durante cinco meses, hasta abril de 2017, en proyectos de ciencia atmosférica, glaciología, microbiología, biotecnología y biología evolutiva.
Los investigadores, que a principios de diciembre fueron despedidos en Santiago por el ministro de Relaciones Exteriores, Heraldo Muñoz, trabajarán en las estaciones científicas desde la Profesor Escudero hasta la Estación Polar Científica Conjunta “Glaciar Unión”, en la que participan el Instituto Antártico Chileno (INACH), el Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea de Chile.
IDEAL

Estudian las consecuencias del cambio climático en la plantas antárticas

plantas-antarticas

Punta Arenas, 29 de diciembre 2016.- Para monitorear cómo el calentamiento modifica la tolerancia a las bajas temperaturas de las plantas vasculares de la Antártica, el clavelito antártico (Colobanthus quitensis) y el pasto antártico (Deschampsia antarctica), viajó hasta la base polaca Arctowski (isla Rey Jorge), el investigador León Bravo, profesor de la Universidad de la Frontera (Ufro), junto a José Joaquín Inostroza, estudiante de Biotecnología de la misma casa de estudios. El proyecto denominado “Ecofisiología en Plantas Antárticas: Esclareciendo las consecuencias biológicas del cambio climático en poblaciones vegetales de la Antártica Marítima”, forma parte de la Expedición Científica Antártica (ECA 53), que cada año lleva a cabo el Instituto Antártico Chileno (INACH).
León Bravo es fisiólogo bioquímico vegetal y comenta que existe mucha información sobre lo que es el cambio climático y el aumento de la temperatura, pero desde el punto de vista de las plantas y cómo la temperatura provoca un efecto, eso no se sabe. “La temperatura puede ser un efecto directo sobre el metabolismo de las plantas o un efecto indirecto. Algo que estamos investigando son las temperaturas y su posible participación en las comunidades microbianas del suelo y el aumento del reciclaje de nutrientes junto a su disponibilidad”.
“Siempre solicitamos dos viajes al Continente Blanco: una al inicio de la temporada de crecimiento de las plantas y una segunda exploración a fines de febrero. Nuestro experimento principal es el calentamiento in situ. Instalamos unas cámaras de calentamiento pasivo (OTC, Open Top Chamber), que son pequeños invernaderos que tienen la parte superior truncada y que permiten aumentar la temperatura en ese lugar entre tres y cinco grados”, apunta Bravo.
El investigador subraya que están viendo cuál es la reacción de las plantas dentro de las cámaras y las que están en el exterior. Aquí podrán ver si crecen más, si se modifican las comunidades microbianas del suelo, si aumentan los nutrientes, etc.
leonbravo23

“Estos sistemas están instalados desde el año 2012, porque es un experimento de largo aliento, que se monitorea temporada tras temporada. Dejamos sistemas de registros instalados (datalogers), estaciones meteorológicas y un sistema de monitoreo de la actividad fisiológica de las plantas. Todos estos implementos los chequeamos al inicio de la temporada para asegurarnos que las baterías estén funcionando, ya que la nieve y el viento pudiesen dañar de alguna manera los instrumentos”.
También han trabajado en la isla Lagotellerie, en el sector de bahía Margarita, donde también han estudiado algunas poblaciones de plantas, pero, según dice el fisiólogo vegetal, el estudio ha sido menor, pues la logística para poder acceder a ese punto es mucho más compleja.
“Si tu calientas las plantas y ellas se ‘acostumbran’ a vivir así, estas se pueden volver más susceptibles a las bajas temperaturas. Estamos en ese proceso de respuestas de saber por qué son más susceptibles y por qué les sucede eso”. Este es un proyecto financiado por Fondecyt y el INACH.

INACH

lunes, 2 de enero de 2017

POEMA de ASTRID FUGELLIE, POETA MAGALLÁNICA

ASTRID FUGELLIE. El Carrusel from Roberto Bravo Vidal on Vimeo.

La destacada poeta magallánica nos comparte uno de sus poemas
El carrusel

"Ha muerto un ruiseñor.
Pero no llores,/ gira, caballo de calesita."
Juan Gelman

   parque de lo breve, lo leve, un tiempo de
lluvias, un carrusel
   así, tablones giratorios huelen a pinos
y alucinantes revolotean, cantan, esos violines del
arroyo.
   nuestras sombras se dirigen hacia el otro
lado del mundo, y cautivos rodamos, viramos,
en la intemperie, somos un reloj di-vagando en
las clausuras...
   más tarde, echo de menos al carrusel,
recreo tan cerca el secreto de los nombres
como del misterio de los ritos, solaz, mas
junto a los campanarios quebradizos, a la
llovizna bajo el cielo encarnado. Carrusel, ¡ay!,
pasatiempo de las llaves inabordables: -¡en un abrir
y cerrar los ojos murió
la vida!