martes, 27 de octubre de 2015

Científicos del Laboratorio de Glaciología del CECs identifican 789 kilómetros cuadrados de glaciares no detectados previamente al sur del Estrecho de Magallanes

Figura 1. Variaciones frontales del Glaciar Marinelli desde 1913.

Las nuevas superficies de hielo son parte de los resultados del Primer Inventario de glaciares de la Cordillera de Darwin. El equipo de glaciólogos del CECs además midió con precisión el retroceso de los glaciares en la Cordillera Darwin, Chile Austral.

La publicación de Francisca Bown, Andrés Rivera y Claudio Bravo, investigadores del Laboratorio de Glaciología del CECs, junto a Pablo Zenteno y Fiona Cawkwell, entrega un catastro de glaciares de los centros montañosos principales al sur del Estrecho de Magallanes (54°S). Este incluye la Cordillera Darwin y el Monte Sarmiento (ambos en Isla Grande Tierra del Fuego), Isla Santa Inés e Isla Hoste.
  
Se inventarió un conjunto de 1.681 glaciares con una superficie total de hielo de 3.289.5 km2. Estimaciones previas para esta región indicaban sólo 2.500 km2, lo que implica el hallazgo de 789 kilómetros cuadrado adicionales de glaciares. Lo que podría dar la impresión de un falso crecimiento en el área glaciar se explica porque este estudio, publicado en el Libro “GLIMS: Global Land Ice Measurements from Space”, se basó en imágenes satelitales modernas, de mayor precisión que los datos utilizados con anterioridad. Así también se comprueba la tendencia al retroceso de los glaciares localizados en esta región. Uno de los ejemplos más espectaculares es el Glaciar Marinelli (Figura 1), con una historia interesante de 15 kilómetros de retroceso desde 1913, y los Glaciares Conway y Schiaparelli, los que fueron fotografiados por el joven Charles Darwin durante su viaje a bordo del HMS Adventure y Beagle entre 1826 y 1836.

Chile almacena decenas de miles de glaciares desde el límite Norte con el Perú hasta el extremo austral de Sudamérica. El retroceso de los glaciares está concitando creciente interés público por su importancia en estudios paleoclimáticos, constituir reservas estratégicas de agua dulce para la humanidad y por su contribución a la escorrentía de varias regiones del país y el riesgo potencial asociado a volcanes activos o lagos proglaciares. Además, los glaciares están acaparando una creciente atención social, por los posibles impactos generados por actividades productivas.

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Ref.: First Glacier Inventory and Recent Glacier Variation on Isla Grande de Tierra Del Fuego and Adjacent Islands in Southern Chile. Global Land Ice Measurements from Space Springer Praxis Books 2014, pp 661-674 DOI: 10.1007/978-3-540-79818-7_28

Centro de Estudios Científicos

Aker BioMarine y WWF-Australia se comprometen a reforzar protección del krill


WWF-Australia y la compañía noruega Aker BioMarine, especializada en la pesca de krill, han acordado asociarse para establecer normas más estrictas para la sostenibilidad en el océano Austral y garantizar una mejor protección de los ecosistemas antárticos frágiles.

La alianza fue anunciada al margen de la reunión anual de la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCAMLR), que es el organismo responsable de la conservación de la vida silvestre y de la gestión de la pesca en el océano Austral.

En el área del océano Austral, donde opera Aker BioMarine, la captura de krill representa en la actualidad menos de la mitad del 1 % de la biomasa total de este pequeño crustáceo. Sin embargo, dada la importancia del krill en la red trófica de ese mar, es fundamental que su pesca se lleve a cabo de manera más sostenible.

"El krill es el alma del océano Austral porque sirve de sostén a un gran número de ballenas, focas, pingüinos y otras especies silvestres de la Antártida", explica Bob Zuur, gerente del programa de la Antártica y del Océano Austral de WWF.

"Y si bien el krill es una de las especies más abundantes en el mundo, es vital que la captura de este importante crustáceo se realice de acuerdo con los más altos estándares de sostenibilidad, reconociendo los impactos futuros del cambio climático", agrega.

Aker BioMarine ya ha conseguido varios logros de conservación. A través de una asociación anterior con WWF-Noruega, se convirtió en la primera operación de pesca de krill en recibir la certificación del Marine Stewardship Council.

Este año, la compañía, junto con la Coalición Antártica y del Océano Austral y WWF-Noruega, también estableció un fondo de investigación para el océano Austral, llamado Fondo de Investigación de Vida Silvestre de la Antártida.

La nueva asociación se centrará en:
  •     Apoyar al Fondo de Investigación de la Vida Silvestre de la Antártica para comprender mejor cualquier competencia entre los barcos pesqueros y los pingüinos, focas y ballenas, por el krill que comen;
  •     Apoyar al Fondo para investigar los impactos del cambio climático en las poblaciones de krill y la vida silvestre que depende de ellas;
  •     Reducir más las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de los buques de pesca de Aker BioMarine;
  •     Buscar apoyo de los miembros de la CCRVMA para llevar a cabo un estudio exhaustivo del krill en el océano Austral;
  •     Alentar a otros operadores que pescan krill a utilizar métodos sostenibles y a obtener la certificación del MSC.

"En Aker BioMarine tomamos muy en serio nuestra responsabilidad con la sostenibilidad. Estamos seguros de que siguiendo el consejo de las principales ONG del mundo y de los científicos, así como todas las normas establecidas por las autoridades nacionales e internacionales, podemos continuar operando de una manera altamente sostenible", afirma Matts Johansen, CEO de Aker BioMarine.

"Aker BioMarine ha tenido una colaboración muy fructífera con WWF-Noruega. Ahora damos un paso más para acercarnos a la Antártida a través de esta asociación con WWF-Australia y la Iniciativa de la Antártida y el Océano Austral de WWF."

FIS

Iniciando el día con una IMAGEN, un PENSAMIENTO y...el RESTO ES TUYO



TODOS ESTAMOS DISTRAÍDOS EN ALGUNOS MOMENTOS.

PERO NO PODEMOS PASAR LA VIDA DISTRAÍDOS

E. Cueto
La llave en la cerradura

lunes, 19 de octubre de 2015

MIS FOTOS. IMÁGENES DEL VIAJE HACIA PUNTA ARENAS. Vistas aéreas (Tercera parte)






































PATAGONIA. Bruce Chatwin: de la Patagonia a los trazos de la canción


Un inexistente Dios omnipresente: éste era el Dios de Bruce Chatwin (1940-1989). Un Dios al que descubría en sus viajes a través del entusiasmo provocado por las recónditas realidades del mundo. En el fondo, la personalidad de Chatwin estaba impregnada de una cierta ingenuidad culpable que le resultó bastante ventajosa, en convergencia con su narcisismo, a la hora del salto al estrellato. Sus libros se convirtieron en documentos de rigor para turistas adinerados y esnobs con ínfulas intelectuales que visitaban la Patagonia y Australia derramando lágrimas por la muerte del héroe, persiguiendo desesperadamente su sombra o soñando sueños imposibles de una vida consagrada a la aventura. ¿Qué es lo que nos queda hoy de Chatwin? ¿Qué es lo que quedará para el futuro, si es que este concepto todavía significa algo? Indiscutiblemente, su escritura; incluidas las innumerables trampas de las que ésta se nutre.
  Chatwin puso de moda los cuadernos Moleskine, en los que iba recogiendo sus vivencias, impresiones y proyectos. Son esos cuadernos de notas cuyas cubiertas están elaboradas con un tipo de tela que en inglés se denomina, justamente, moleskin, es decir, piel de topo (en francés: peau de taupe). Una banda elástica permite mantenerlo cerrado y además está provisto del correspondiente marcador de páginas. Desde 1998 es la casa italiana Modo & Modo la que fabrica este apreciado producto, cuyo enunciado publicitario es el siguiente: Moleskine is the legendary notebook, used by european artists and thinkers for the past two centuries. En la web comercial de la empresa se muestra una imagen de la libreta, del mismo tipo que estamos describiendo, que Vincent Van Gogh utilizaba para sus apuntes y bocetos, pieza conservada en el museo dedicado al pintor holandés en la ciudad de Ámsterdam. Un detalle conmovedor.
Chatwin afirmó en una entrevista que para escribir En la Patagonia(1977) tuvo muy presentes dos libros de Osip Mandelstam: El ruido del tiempo (1925) y Viaje a Armenia (1931), los cuales llevó siempre en sus correrías por Sudamérica como si fueran textos bíblicos. Chatwin supo maniobrar poéticamente en la confección de sus obras, leyendo a los poetas en verso y en prosa, interviniendo entre la pura casualidad y la búsqueda deliberada, desde ese “impulso mismo de echarse a andar” que es el principio de su alternativa nómada. Invocaba en uno de sus borradores al Maestro Eckhart: “El Camino sin Camino, donde los Hijos de Dios se pierden a sí mismos y, a la vez, se encuentran”. En otra ocasión la cita es del Aitareya Brahmana: “No existe felicidad para el hombre que no viaja. Viviendo en sociedad con los hombres, aun el mejor hombre se convierte en pecador. Pues Indra es amigo del viajero. Por lo tanto, ¡viaja!”. Y así sucesivamente.
En Los trazos de la canción (1987) Chatwin intenta descifrar las razones de la inquietud humana en relación al movimiento sobre el espacio terrestre, al instinto migratorio, a los recorridos presuntamente salvajes por voluntad y representación. Su mayor logro estriba, sin embargo, en el plano expresivo, en la libertad de su forma de escribir, como ocurre en el conjunto completo de su producción: su destreza para dotar de volumen a la materia narrativa y componer con eficaz soltura el entramado de la fábula. Chatwin fue un creador, no un antropólogo ni un etnólogo. Para nosotros, a pesar de todo, su mejor novela sigue siendo Utz(1989), a la que calificamos en su día como “una obra maestra entre paréntesis”.
Carlos López Ramos

ANTÁRTICA: Instan crear enorme reserva marina en la Antártida


El Gobierno Australia y una plataforma ecologista instaron hoy, en Hobart, sur australiano, a la comunidad internacional a que establezca un enorme reserva marina en la Antártida, una propuesta que fracasó en anteriores ocasiones.
El llamamiento se produjo durante la apertura de la reunión anual de la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCAMLR, según sus siglas en inglés), que se celebra en Hobart y donde participarán durante dos semanas 240 delegados de 24 países y la Unión Europea.

La plataforma ecologista Alianza del Océano Antártico (AOA) recordó que los estados miembros de la CCAMLR han fracasado, durante cuatro veces consecutivas, en acordar la creación de dos importantes áreas marinas protegidas por falta de consenso.

"Las organizaciones no gubernamentales internacionales que conforman AOA instan a que se designen inmediatamente ambas áreas antes de que las mismas sufran una mayor erosión", señaló la plataforma en un comunicado.

La AOA se refiere a la propuesta de Estados Unidos y Nueva Zelanda para proteger unos 1,3 millones de kilómetros cuadrados en el Mar de Ross y otra iniciativa de la Unión Europea (UE) y Australia que comprende un área de un millón de kilómetros cuadrados en las aguas orientales de la Antártida.

"Australia seguirá buscando un acuerdo para crear un sistema de áreas protegidas marinas que totalicen un millón de kilómetros cuadrados", señaló Nick Gales, director de la División Australiana Antártica y jefe de delegación en la reunión.

El funcionario australiano indicó que su país, además, propondrá junto a Noruega la creación de un grupo consultor sobre el impacto del cambio climático en la región antártica.

Rusia, sobre quien recae la presidencia este año del CCAMLR, bloqueó junto a China en 2014 la creación de estas reservas marinas por considerar que éstas áreas de protección no deben "envolver por completo" los caladeros de pesca.

Andrea Kavanagh, miembro de la organización Pew Charitable Trusts, reclamó a Rusia que supere "los obstáculos geopolíticos que han detenido las negociaciones en el pasado" para crear un gran área de protección en las aguas antárticas.

El océano Austral alberga más de 10.000 especies únicas, incluyendo la mayoría de los pingüinos del mundo, ballenas, aves marinas, el calamar gigante y el bacalao austral, especie que representa el objetivo principal de las compañías pesqueras que operan en la región.
 EFE

ANTÁRTICA. La extensión del hielo marino antártico en 2015


El hielo marino encima del Océano Austral alrededor de la Antártida alcanzó su punto máximo anual el 6 de octubre de 2015. La extensión fue menor que los tres años anteriores, que tuvieron años consecutivos de nuevos récord en los máximos.
"Después de tres años de extensión récord, este año marca un retorno hacia la normalidad para el hielo marino antártico", dijo Walt Meier, científico del hielo marino de la NASA en Goddard Space Flight Center.
Los datos de los mapas anteriores fueron adquiridas por el sensor Advanced Microwave Scanning Radiometer 2 (AMSR2) en el satélite japonés GCOM-W1. La línea de color amarillo muestra la mediana de la extensión del hielo marino en septiembre desde 1981 a 2010. La extensión se calcula teniendo en cuenta la zona abarcada solamente por píxeles con, al menos, el 15 por ciento cubiertos de hielo.


El mapa de arriba muestra el hielo del mar en su punto máximo anual el 6 de octubre de 2015. La medida fue la décimo sexta más alta en la historia de 35 años, midiendo 18.83 millones de kilómetros cuadrados (7.27 millones de millas cuadradas). La segunda imagen muestra el máximo anual el 20 de septiembre de 2014, una medida récord de 20.14 millones de kilómetros cuadrados (7.78 millones de millas cuadradas).
En 2015, la cobertura de hielo marino  fue superior a la media alrededor de la Península Antártica, el mar de Weddell, y la costa de Tierra de Wilkes, de acuerdo con el análisis del National Snow & Ice Data Center. El Mar de Ross y la costa del Océano Índico tenían  valores por debajo de la media.


Los científicos creen que el fuerte El Niño de este año podría haber tenido un efecto sobre el hielo marino antártico en 2015. El Niño provoca mayor presión del nivel del mar, la temperatura del aire más caliente, y la temperatura superficial del mar más cálida en los mares de la Antártida Occidental, todo lo cual afecta la distribución del hielo marino.
Fuente: NASA
El Tiempo