domingo, 20 de septiembre de 2026

ANTÁRTICA: Groenlandia y la Antártica perdieron 11,3 billones de toneladas de hielo: explican el 25 % de la subida del mar


El desprendimiento de grandes bloques de hielo hacia el océano es una de las formas en que Groenlandia y la Antártica pierden masa y contribuyen al aumento del nivel del mar.


Groenlandia perdió cerca de 6.215 millones de toneladas de hielo desde 1972, equivalentes a unos 17,3 milímetros de aumento del nivel del mar. La Antártica perdió aproximadamente 4.780 millones de toneladas entre 1979 y 2023, aportando otros 13,3 milímetros.

El Ministerio del Medio Ambiente identifica el aumento del nivel del mar y la intensificación de marejadas entre los factores que pueden aumentar el riesgo en asentamientos, puertos, caletas y playas.

Durante décadas, la pérdida de hielo polar se ha asociado principalmente al aumento de las temperaturas y al derretimiento en superficie. Sin embargo, una nueva evaluación muestra que gran parte de la pérdida ocurre porque los glaciares avanzan y descargan hielo directamente al océano.

El análisis reunió datos de 27 misiones satelitales y 42 evaluaciones independientes. Entre 1979 y 2023, Groenlandia y la Antártica perdieron en conjunto 11.309 mil millones de toneladas de hielo, suficientes para elevar el nivel medio global del mar en 31,4 milímetros.

Un cuarto del aumento del nivel del mar ya viene de los polos
El estudio, publicado en Scientific Data por el equipo internacional IMBIE, indica que ambas capas de hielo son responsables actualmente de alrededor del 25 % del aumento global del nivel del mar.
Groenlandia perdió cerca de 6.215 millones de toneladas de hielo desde 1972, equivalentes a unos 17,3 milímetros de aumento del nivel del mar. La Antártica perdió aproximadamente 4.780 millones de toneladas entre 1979 y 2023, aportando otros 13,3 milímetros.
Puede parecer poco cuando se expresa en centímetros, pero a escala planetaria representa un enorme volumen de agua incorporado a los océanos y una base más alta desde la cual actúan mareas, tormentas y marejadas.

No es solo hielo derritiéndose bajo el sol
Uno de los resultados más relevantes está en el mecanismo de pérdida. El estudio estima que el 84 % corresponde a procesos dinámicos de los glaciares, es decir, masas de hielo que se desplazan desde tierra firme y terminan descargando más rápidamente hacia el océano.

El calentamiento del océano puede debilitar glaciares y plataformas de hielo, favoreciendo una descarga más rápida de hielo continental hacia el mar.

Solo el 16 % restante se relaciona con el balance superficial, donde intervienen el derretimiento, las nevadas y la acumulación de hielo. El calentamiento del océano también juega un papel importante, porque puede debilitar plataformas y frentes glaciares, facilitando que grandes volúmenes de hielo continental terminen llegando al mar.

Greolandia aceleró su pérdida de hielo
Groenlandia se encontraba cerca del equilibrio durante la década de 1970. En los años 80 comenzó a perder alrededor de 60 mil millones de toneladas anuales, mientras que durante la década de 2010 la cifra alcanzó cerca de 264 mil millones de toneladas por año.

La pérdida de hielo en Groenlandia se concentra especialmente en los márgenes del casquete, donde los glaciares descargan hacia el océano y han acelerado su retroceso. Fuente: NASA.

Entre 2020 y 2023, la velocidad de pérdida disminuyó temporalmente. En Groenlandia influyeron veranos menos extremos, mientras que en la Antártica Oriental las abundantes nevadas de 2022 y 2023 compensaron parte de las pérdidas. Pero los investigadores advierten que esto no significa que la tendencia se haya revertido.

¿Qué significa para Chile?
Aunque Groenlandia y la Antártica estén lejos de las ciudades chilenas, el aumento del nivel del mar es global. Para Chile, esto importa especialmente en un territorio con extensa costa y comunidades expuestas a marejadas e inundaciones costeras.

El Ministerio del Medio Ambiente identifica el aumento del nivel del mar y la intensificación de marejadas entre los factores que pueden aumentar el riesgo en asentamientos, puertos, caletas y playas.

Cada centímetro adicional no provoca por sí solo una inundación, pero sí eleva la línea de base sobre la cual actúan las mareas y eventos extremos.
El nuevo registro ofrece así una película de medio siglo: algunos años pueden frenar temporalmente la pérdida, pero la señal de fondo continúa. Groenlandia y la Antártica siguen perdiendo hielo y elevando lentamente el nivel de los océanos.

Pamela Henríquez
Meteored


PATAGONIA: Sedimentos revelan 220 años de cambios ambientales en fiordo de la Patagonia chilena


Fortalecer el intercambio científico internacional y aportar nuevos antecedentes para comprender los cambios que experimentan los ecosistemas costeros fueron parte de los objetivos de la participación de Paola Cárdenas, estudiante del Doctorado en Ciencias con mención en Biodiversidad y Biorecursos de la UCSC, en la conferencia internacional ECSA 61.

El encuentro se desarrolló entre el 24 y 27 de agosto de 2026 en Bruselas, Bélgica, reuniendo a una comunidad multidisciplinaria de investigadores y profesionales en torno al estudio y gestión de estuarios y mares costeros. La conferencia abordó temáticas relacionadas con biodiversidad, procesos físicos y biogeoquímicos, impactos humanos y gobernanza costera, poniendo especial atención en la conexión entre el conocimiento científico y la toma de decisiones.

En este contexto, la estudiante UCSC realizó la presentación oral titulada “Increased terrigenous input in a Patagonian fjord over the past 220 years: A multiproxy record from Golfo Almirante Montt”, investigación centrada en un registro con múltiples indicadores ambientales que permite estudiar el incremento del aporte de material de origen terrestre en un fiordo patagónico durante los últimos 220 años.

Para Paola, uno de los aspectos más relevantes del encuentro fue precisamente la posibilidad de vincular este tipo de investigaciones con problemáticas ambientales contemporáneas.

“Uno de los aspectos que más me interesaron de ECSA 61 fue su enfoque en conectar la investigación científica con los desafíos ambientales actuales y con la toma de decisiones. Esto me permitió reflexionar sobre cómo los registros sedimentarios y paleoambientales pueden aportar información relevante para comprender los cambios que actualmente afectan a los ecosistemas costeros y evaluar sus respuestas a largo plazo”, explicó.

Intercambio científico internacional

ECSA 61 promovió el diálogo entre ciencia y políticas públicas, abordando desafíos relacionados con el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación, junto con sus implicancias para la conservación y el manejo sostenible de ecosistemas costeros.

La conferencia también significó para la estudiante del Doctorado en Ciencias con mención en Biodiversidad y Biorecursos de la UCSC, una oportunidad para compartir su investigación con especialistas provenientes de distintos países y conocer nuevas aproximaciones metodológicas y científicas.

“Además de presentar mi investigación, participar en esta conferencia me permitió ampliar mi red de contactos y conocer el trabajo de investigadores de distintos países. En general, ECSA 61 fue una experiencia muy importante para mí, tanto por la oportunidad de dar visibilidad internacional a mi trabajo doctoral como por el intercambio científico y profesional que pude realizar durante la conferencia”, destacó la investigadora.

Su participación en este encuentro internacional contribuye a la proyección de la investigación desarrollada en el Doctorado en Ciencias con mención en Biodiversidad y Biorecursos de la UCSC, particularmente en temáticas relacionadas con el estudio de los ecosistemas y sus respuestas frente a cambios ambientales a distintas escalas temporales.

Estas experiencias permiten que estudiantes de postgrado fortalezcan sus redes de colaboración y compartan el conocimiento generado desde el sur de Chile en espacios científicos internacionales, aportando nuevas perspectivas para comprender los desafíos ambientales que enfrentan los ecosistemas costeros.

Mundo Acuícola

PATAGONIA: Se buscan voluntarios para vivir en la Patagonia chilena: 30 horas de trabajo semanales a cambio de alojamiento y tres comidas diarias


Imagen de unos excursionistas en la Patagonia chilena. / Instagram/Geoparque Kütralkura

El programa ofrece alojamiento y servicios básicos, pero también excursiones y clases de idiomas gratis

¿Quién no ha fantaseado alguna vez con quedarse a vivir en la Patagonia chilena después de un viaje? La posibilidad de pasar una temporada entre montañas, lagos y naturaleza ahora está un poco más cerca gracias a una convocatoria de voluntariado que ofrece alojamiento, tres comidas diarias y excursiones gratuitas a cambio de 30 horas de trabajo semanal.
En el geoparque chileno
La iniciativa forma parte de un proyecto de conservación ubicado en la comuna de Lonquimay, en la Patagonia norte de Chile. El territorio forma parte de la Reserva de la Biosfera Araucarias y del Kütralkura, reconocida por la Unesco como el primer geoparque de Chile.
El lugar, que se extiende por unas 500 hectáreas junto a la Reserva Natural Alto Bío Bío, en la frontera con Argentina, recibe su nombre del idioma mapudungun, en el que 'kütral' significa 'fuego' y 'kura', 'piedra'.
El parque acoge distintas actividades relacionadas con la educación ambiental, la geología y el ecoturismo, además de labores de protección y conservación de especies, en las que el equipo ya trabaja desde el año pasado.
Beneficios del programa
Según detalla la oferta publicada en la plataforma Worldpackers, quienes se incorporen al programa tendrán que dedicar 30 horas semanales a las tareas del parque. Entre ellas se incluyen trabajos de jardinería y la construcción, reparación y conservación de senderos, domos, huertas y otras instalaciones.
A cambio, el proyecto garantiza dos días libres a la semana, una habitación compartida, desayuno, almuerzo y cena todos los días (incluso los de descanso), acceso básico a internet, uso libre de una cocina equipada y del servicio de lavandería, además de tours y excursiones gratuitas. Por otro lado, los voluntarios también podrán acceder a clases de idiomas sin coste y utilizar bicicletas libremente.
Requisitos y costes adicionales
La estancia tiene una duración mínima de cuatro semanas y máxima de doce. Al finalizar, el anfitrión entregará a los participantes un certificado de culminación del programa. No obstante, para participar, la convocatoria establece dos requisitos: tener entre 18 y 60 años y contar con un nivel fluido de inglés o un nivel principiante de español.
La plataforma señala que no se admitirán parejas o dúos. Además, cabe recordar que, aunque la propuesta permite vivir temporalmente a la Patagonia con alojamiento y comida incluidos, los participantes tendrán que hacerse cargo del resto de gastos asociados a su estancia.
Esto incluye los vuelos y posibles traslados, así como los trámites y el visado necesarios para entrar y permanecer legalmente en Chile durante toda la estancia pactada.
Goundo Sakho
elPeriódico

Efemérides: En un día como hoy pero del año 1519, Magallanes, comienza la primera circunnavegación exitosa al mundo.




En Sanlúcar terminando de cargar los barcos con todo lo necesario para la mar, mientras Magallanes ultimaba toda la burocracia y los preparativos de la expedición... incluidas las últimas instrucciones a su tripulación. Un 20 de septiembre de 1519, las cinco naves desplegaron las velas de trinquete y, definitivamente... se hicieron a la mar.   
La flotilla estaba integrada por cinco navíos con 265 personas, las que iniciaron desde Sanlúcar un viaje que por primera vez se realizaría la primera circunnavegación del globo                                                                                                                                                                                                                     

 

sábado, 5 de septiembre de 2026

Recordando: Jorge Miethke: Habla de "La historia cuenta"

 


Pablo Miethke Gálvez, destacado realizador cinematográfico magallánico, estuvo en la región para grabar en Magallanes y la Antártica una serie de notas que forman parte del programa "Selva Viva Patagonia" Muchos de ustedes recordarán el programa "Selva Viva" que protagonizan el entomólogo Alfredo Ugarte y el veterinario Felipe Sotomayor, junto con Pablo Miethke. Durante su estadía aproveché de conversar con Pablo y hoy les comparto la primera parte de esta conversación donde cuenta, con su humor particular, como surgió el programa "La historia cuenta"

martes, 1 de septiembre de 2026

Jemmy Button, la Antártica y la batalla por el sur del mundo por Juan Pablo Berlinger


Hay libros que cuentan una historia. Y hay libros que intentan explicar un país. Rara vez ambas cosas ocurren al mismo tiempo.                                                 

Sin embargo, en JEMMY BUTTON: Después del regreso y CHILE: Geopolítica Austral y la Proyección Antártica en el siglo XXI, el extremo austral deja de ser un simple escenario geográfico para convertirse en el protagonista de una misma pregunta estratégica: ¿ha comprendido Chile realmente el valor del territorio austral?                                                                                                           

A primera vista, ambas obras parecen pertenecer a géneros distintos. Una es una novela histórica centrada en la vida de Orundellico, más conocido como Jemmy Button, el yagán llevado a Inglaterra por FitzRoy y devuelto posteriormente a Tierra del Fuego.

La otra es un ensayo geopolítico sobre la proyección austral y antártica de Chile en el siglo XXI. Pero bajo la superficie comparten una misma obsesión: el poder. 


En JEMMY BUTTON: Después del regreso, Jemmy aparece como una “frontera viva” entre dos mundos incompatibles. No es simplemente un indígena arrancado de su cultura ni un experimento exitoso del imperialismo británico. Es el espacio donde chocan dos formas de entender la realidad: una civilización marítima e indígena, y un imperio que pretende clasificar, educar, traducir y finalmente administrar aquello que no comprende. 

La novela muestra algo que muchas veces la historiografía tradicional oculta: que el colonialismo no comienza necesariamente con cañones o banderas.

A veces empieza con escuelas, traducciones, misiones religiosas, tribunales y relatos. El Imperio británico no necesitó ocupar completamente Tierra del Fuego para influir sobre ella. Bastó con definir quién era civilizado, quién debía ser evangelizado y quién tenía autoridad para narrar los acontecimientos del territorio.                                                                                                         

Esa misma idea reaparece, ampliada, en CHILE: Geopolítica Austral y la Proyección Antártica en el siglo XXI. Allí el argumento es igualmente incómodo: la geografía por sí sola no produce poder.                                          

Lo que produce poder es la capacidad política de convertir una ventaja territorial en una estrategia nacional coherente. Chile posee una ubicación privilegiada frente a la Antártica, pero esa ventaja carece de valor si no está acompañada por infraestructura, ciencia, logística, narrativa estratégica y voluntad política.            

En ese sentido, los dos libros funcionan como un espejo temporal. Jemmy Button muestra cómo el sur ingresó a las redes globales de poder en el siglo XIX. La geopolítica austral muestra cómo ese mismo sur vuelve a ocupar una posición central en el siglo XXI.                                                                   

Cambian los actores, cambian las herramientas y cambian los discursos, pero la estructura permanece sorprendentemente similar.                                              

El lector atento descubrirá que Jemmy no es solamente un personaje histórico. Es una metáfora nacional. Representa a un territorio cuya historia fue interpretada desde fuera antes de ser comprendida desde dentro. Representa también la permanente tensión chilena entre poseer espacios estratégicos y carecer de una narrativa capaz de proyectarlos. 

Quizás por eso ambas obras convergen en Puerto Williams, Punta Arenas, Tierra del Fuego y la Antártica. No porque sean lugares remotos, sino porque constituyen el centro de gravedad de una discusión que Chile ha postergado durante demasiado tiempo. Mientras gran parte de la política nacional sigue mirando hacia Santiago, el Pacífico sur y el espacio antártico se están transformando en escenarios crecientemente relevantes para la ciencia, la logística, el turismo polar y la competencia estratégica internacional.                    

La lección final de estos dos libros es profundamente chilena. Jemmy Button enseña que quien controla el relato termina condicionando el territorio. La geopolítica austral sostiene que quien controla las puertas de acceso termina condicionando el futuro. Son dos formas distintas de describir el mismo fenómeno: el poder pertenece a quienes son capaces de interpretar, proyectar y organizar el espacio. 

Por ello, Jemmy Button y Chile: Geopolítica Austral no deben leerse por separado. La novela explica cómo comenzó la historia.

El ensayo explica por qué esa historia sigue vigente.                                           

Uno rescata la memoria humana del extremo austral; el otro propone una estrategia para su futuro. Juntos constituyen una invitación a pensar Chile desde donde realmente empieza: no desde el centro político del país, sino desde los vientos, canales e islas del sur que durante dos siglos han conectado a Chile con el mundo.                                                                                                        

Porque al final, la verdadera pregunta no es quién fue Jemmy Button. Tampoco qué hará Chile en la Antártica. La pregunta es otra: ¿seremos capaces de comprender que el extremo austral nunca fue una periferia, sino el lugar desde donde se decidirá buena parte de la relevancia estratégica de Chile en el siglo XXI?                                                                                                

  Juan Pablo Berlinger                                                                                       

INFOGATE                                                                                                        


miércoles, 26 de agosto de 2026

Magallanes: el descuido de Chile por Paz Zarate


 El tema, entonces, está lejos de haber sido zanjado por “coincidencia total y absoluta” de visiones, como afirmó ilusionado el Ministro del Interior. Al contrario, las autoridades argentinas continuarán, cada tanto, afirmando una visión que pasa a llevar la soberanía de Chile.

Son muy malos tiempos para las relaciones internacionales de Chile. Las últimas horas lo han sido especialmente: voces en las Fuerzas Armadas argentinas levantan -reiteradamente y en público- la tesis de una soberanía compartida en el estrecho de Magallanes. Argentina saca un comunicado que, en vez de corregir esas voces, las avala entre líneas. Y el Presidente de la República de Chile “agradece” esa declaración argentina.

Desmenucemos.

Esta es la segunda vez en cuatro meses en que Chile debe salir a reafirmar su soberanía. Como se recordará, en abril pasado el Jefe del Servicio de Hidrografía Naval argentino afirmó en un podcast que la boca del Estrecho de Magallanes pertenece a Argentina.

En ese momento, la entonces vocera de Gobierno, Mara Sedini, no fue capaz de afirmar ante la prensa la soberanía de Chile en el estrecho de Magallanes. Esa misma tarde, el canciller la dedicó a filmar y lanzar un video sobre lo ricas que son las empanadas, demorando hasta el día siguiente su atención al tema del estrecho, al que le dedicó… un video de solo 30 segundos donde leyó un texto que afirmaba la soberanía chilena. No hubo nota de protesta de la Cancillería.

Anteayer, el Jefe del Estado Mayor de la Fuerza Área argentina, también en un podcast, afirmó que “lo otro que tenemos muy importante…. Magallanes, el sur, el Drake, todo eso es soberanía, que hay que mantener ahí, hay que hacer presencia porque eso es una llave bioceánica Atlántico-Pacífico”.

El impacto en Chile de estas declaraciones motivó al Canciller Pérez a… hacer otro video (al parecer cree que la diplomacia se conduce vía Tik Tok). En una calle de Hanoi, con tráfico atrás, a la rápida y sin convencimiento, leyó desde un celular un texto que él mismo catalogó de “llamado severo” -lo que se contradecía con la pobre puesta en escena-, donde pedía a las “autoridades de otros países” ser responsables y “no confundir a sus ciudadanos.”

Horas más tarde, la Cancillería Argentina sacó un comunicado breve, pero decidor. En su primer párrafo, reitera la existencia y vigencia de los instrumentos bilaterales. Lamentablemente, esto no es un reconocimiento de la soberanía chilena, como ha creído el Presidente Kast en lectura ligera, ya que respecto de un mismo instrumento puede haber distintas interpretaciones: soberanía compartida del Estrecho de Magallanes versus soberanía exclusiva de Chile. Argentina no contradice la interpretación que han hecho pública sus militares y nunca reconoce que el estrecho es chileno. Para entender esto, hay que seguir leyendo el resto del comunicado y conocer algunos elementos de política exterior.

En el siguiente párrafo, Argentina releva “como cuestión de Estado” toda la región austral del continente americano (es decir, no solamente su parte), y reitera que defiende sus derechos e intereses (los intereses se tienen donde no hay derechos) en recursos naturales y rutas marítimas.

Aquí debemos recordar que está vigente el decreto argentino N° 256 de 2010,  que obliga a los buques de cualquier bandera a pedir permiso a Argentina al entrar o salir del Estrecho chileno. Chile protestó ante este decreto, al considerar que la medida afecta la libertad de navegación y contraría el Tratado de Paz y Amistad de 1984 y al Tratado de Límites de 1881. Pero el decreto sigue vigente y se suma a intensas presiones hechas a Chile a través de los años respecto a la navegación de buques ingleses.

Como reveló hace tres años el audio filtrado de una conversación entre la entonces canciller Urrejola y su equipo, existe un acuerdo según el cual Chile se comprometió a no permitir la recalada de buques ingleses en sus idas o venidas a las Malvinas/Falklands. Como Chile ha aceptado estas presiones, el importante comercio entre Punta Arenas y las islas ha sido destruido.

Entonces, Argentina no solo elude deliberadamente reconocer la soberanía de Chile sobre el Estrecho, sino que a continuación, en su comunicado, pasa a hablar de cooperación en la Antártica: otro espacio geomorfológico, bajo otro régimen jurídico, y donde muchos países (incluidos Chile y Argentina) efectivamente cooperan en aras de la ciencia. Aquí Argentina habla de una supuesta coadministración chileno-argentina en “zonas especialmente protegidas”. No hay tal coadministración.

Ahora bien ¿Cuál es la relación entre la Antártica y la soberanía chilena en Magallanes? Ninguna, salvo que en el estrecho Argentina también aspira a la mentada coadministración. Es decir, su aspiración es que Chile deje que Argentina coadministre lo que es territorio chileno.

El último párrafo del comunicado se limita a decir que las cuestiones de interés común se tratan vía canales institucionales. Qué alivio, ¿no?

Lamentablemente, eso no ha garantiza nada positivo, cuando la parte chilena está totalmente despistada en lo geopolítico y hasta en lo legal. La directora jurídica de la Cancillería, formada en compliance en el mundo privado, no tiene expertise en derecho internacional público; es decir, no sabe de derecho de los tratados, práctica diplomática y temas fronterizos.

Ah, y el asesor internacional de la Presidencia, el guía de Kast en estas materias, no está titulado de abogado, no tiene estudios de relaciones internacionales, y es argentino. Con esos asesores, la esperanza de que la nota de protesta enviada a Argentina diga lo que debería decir, es cercana a cero.

El tema, entonces, está lejos de haber sido zanjado por “coincidencia total y absoluta” de visiones, como afirmó ilusionado el Ministro del Interior. Al contrario, las autoridades argentinas continuarán, cada tanto, afirmando una visión que pasa a llevar la soberanía de Chile, o haciendo gestos de tejo pasado (recordemos los paneles solares).

Eso ya no debe sorprendernos. Lo que sí debe sorprendernos, e indignarnos, es el despiste del Gobierno chileno en la defensa de nuestra soberanía.

Paz Zárate

Abogada experta en derecho internacional
El Mostrador