miércoles, 20 de mayo de 2026

ANTÁRTICA: El auge del turismo pone en peligro la Antártida • Vida en el planeta • RFI Español

 


El crucero MS Fram navega por el estrecho de Gerlache —que separa el archipiélago de Palmer de la península Antártica— el 20 de enero de 2024. Científicos e investigadores de diversos países colaboran en proyectos durante la X Expedición Antártica a bordo del buque de investigación colombiano «ARC Simón Bolívar», diseñado exclusivamente para desarrollar proyectos científicos. Estas iniciativas consisten en analizar el estado actual del mar Antártico, estudiar la presión atmosférica y realizar un seguimiento de las especies que habitan esta región del planeta. AFP - JUAN BARRETO


A pesar de que la Antártida no pertenece a ninguna nación y que, según el Tratado de Washington de 1959, debe ser dedicado exclusivamente a actividades pacíficas y científicas, el turismo en el continente helado se ha triplicado en la última década. Entrevista con el científico y climatólogo Raúl Cordero que llama a poner coto a un turismo que amenaza con convertir a la Antártida en un balneario para ricos.

Admirar paisajes helados que serán cada vez más excepcionales con el calentamiento global, avistar pingüinos y cachalotes y experimentar los atardeceres polares son algunas de las experiencias únicas que atraen a cada vez más turistas en la Antártida. A pesar de que este continente al sur de nuestro planeta no pertenece a ninguna nación y que, según el Tratado internacional de Washington de 1959, debe ser dedicado exclusivamente a actividades pacíficas y científicas, se observa un boom del turismo en el continente helado.

Y es que, además de los cruceros para admirar los icebergs, las agencias de viajes se proponen hacer kayak entre los icebergs, bucear o incluso tomarse una copa de champaña en la banquisa. El elevado costo de los viajes - entre 5.000 $ y 100.000 $ para los tours más lujosos- no impide el aumento sustancial del turismo en este continente. Durante la temporada 2024-2025, se registraron cerca de 118.162 visitas en la Antártida -principalmente estadounidenses -, una cifra que se ha triplicado en una década. Y de estos miles de turistas, cerca de 90.000 de ellos pisaron el continente blanco.

Este boom del turismo antártico, sin embargo, ya tiene impactos en la nieve y pone en riesgo la tranquilidad y la salud de la fauna.

En este contexto, varias voces piden poner coto al turismo en este continente que pertenece a todos y a nadie al mismo tiempo. Aunque en la última temporada, la Asociación de Turoperadores de la Antártida (IAATO) observa una disminución del 5% del número de turistas, el científico Raúl Cordero teme que la curva siga aumentando de forma exponencial si no se pone límites al turismo. Desde la Universidad de Groningen, en Holanda, el climatólogo monitorea la contaminación y la calidad del aire en la Antártida gracias a datos de una de las estaciones científicas ubicadas en este continente.

“En la Antártida, de acuerdo, al texto del Tratado Antártico, es el continente de la paz y de la ciencia. Yo creo que tiene que mantenerse de esa manera y convertirlo en el continente de los ricos sería un error”, alerta Cordero, en entrevista telefónica con Radio Francia International.


El climatólogo Raúl Cordero ha realizado cerca de 15 expediciones científicas en la Antártida © Cortesía Raúl Cordero

“Todos los que van a la Antártica como turistas son personas ricas, observa el climatólogo”. “Entonces, convertir en Antártica en un resort de lujo es, digamos, no va en el espíritu del Tratado Antártico. El turismo antártico tiene que ser racionalmente acotado para minimizar los impactos”, recomienda el Cordero, quien ha realizado cerca de 15 misiones de exploración en la Antártida.

La huella de los combustibles fósiles

En 2022, el científico demostró -junto con otros colegas- que el continente blanco ya no era tan virgen como se pensaba. En un estudio publicado en la revista Nature, él y sus colegas demostraron la presencia de carbono negro de origen humano en la Antártica.

“Actividades humanas en general en Antártica, relacionadas con el turismo y la investigación, son muy intensivas en el uso de energía y utilizan mucho combustible fósil diésel, una fuente de carbono negro”, detalla Cordero.

“El carbono negro es material particulado fino que está al depositarse sobre la nieve oscureciéndola, y acelerando su derretimiento”.

Los científicos calcularon que cada turista en promedio es responsable de acelerar el derretimiento de hasta 200 toneladas de nieve. Una cifra que alcanza las mil toneladas para los científicos que visitan la Antártida.

Los científicos per cápita contaminamos cada vez que vamos en la Antártica, porque nosotros nos quedamos mucho más tiempo que un turista, y además utilizamos a veces equipo y maquinaria pesada para diversas actividades científicas”, concede Cordero.

“Esa es una de las razones por las que yo no he ido a la Antártica personalmente en años recientes, porque lo que nosotros hemos tratado de hacer en los últimos años, es mandar solo el número de científicos que realmente es necesario”, asegura.

El riesgo de transmisión de enfermedades

Por su lado, las empresas turísticas aseguran que tratan de minimizar sus emisiones de carbono con el uso de barcos híbridos. Interrogada por RFI, la Asociación de Turoperadores de la Antártida (IAATO) afirma tomarse “muy en serio” el riesgo potencial de transmisión de enfermedades a la fauna silvestre antártica. Sobre todo desde la epidemia de Covid y el brote global de influenza aviar.



En esta fotografía del 26 de enero de 2015, un pingüino papúa se aleja contoneándose por la costa de Punta Hanna, en la isla Livingston, del archipiélago de las Shetland del Sur, en la Antártida. Mientras algunos turistas escalan el monte Vinson, el punto más alto de la Antártida con 4.892 metros, otros buscan la oportunidad de contemplar las vistas de un paisaje de otro mundo o disfrutan observando a los pingüinos. (Foto AP/Natacha Pisarenko) AP - Natacha Pisarenko


“Además de las normas de distancia mínima para garantizar que los pasajeros y la fauna silvestre no entren en contacto directo, las medidas de bioseguridad en la zona del Tratado Antártico incluyen procedimientos de desinfección obligatorios antes y después de cada desembarque, utilizando desinfectantes biodegradables de amplio espectro”, indica la IAATO.

Los turistas que desembarcan en la Antártida deben limpiar a fondo su calzado, su ropa y su equipo para desinfectar y eliminar cualquier material orgánico para evitar traer agentes patógenos.

La detección de una cepa del virus de la gripe aviar H5N1 -altamente letal- en aves y mamíferos antárticos en los últimos años ha despertado las alarmas de la comunidad científica.

“Si el contacto entre humanos y animales es masivo, eso aumenta el riesgo de que haya también la posibilidad de que se traspase un virus entre la población animal y la población humana”, teme Raúl Cordero.

Un tema polémico

La protección de la Antártida será nuevamente un tema de discusión en la conferencia internacional del Tratado Antártico, que tiene lugar este año en Japón.

La limitación del número de turistas - tema que aún no genera consensos - y la suerte del pingüino emperador, una especie amenazada que las ONG ambientales llaman a proteger mejor, serán unos de los asuntos en la mesa de los representantes de los países firmantes del tratado.

Por Raphaël Morán


jueves, 14 de mayo de 2026

Brote de hantavirus pone bajo la lupa a Ushuaia, puerta de entrada a la Antártida

 


La ciudad argentina de Ushuaia, conocida como el fin del mundo, es el punto de partida y llegada de las expediciones a la Antártida. Cada año, unos 150.000 turistas se dirigen al extremo sur del país y, este 2026, las visitas están marcadas por el brote de hantavirus en el crucero MV Hondius, que partió desde allí. Argentina suele sufrir brotes localizados de la enfermedad, pero los focos habituales se encuentran en el centro o en el norte del país, a miles de kilómetros de Ushuaia.

France 24

miércoles, 13 de mayo de 2026

PATAGONIA: Refuerzan la población de ñandúes con tres nuevas liberaciones en el Parque Nacional Patagonia


En total, 39 ñandúes fueron liberados durante marzo y abril, instancias donde participaron miembros de distintas comunidades aledañas al parque nacional y también representantes del Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor) de Perú, organismo que trabaja para fortalecer la población de la subespecie conocida como el ñandú del norte.                                                                                                                

Los esfuerzos público-privados por recuperar la fauna de la Patagonia continúan dando frutos: tres nuevas liberaciones de ñandúes (Rhea pennata) se realizaron en las estepas del Parque Nacional Patagonia, Región de Aysén.            

En total fueron 39 los ñandúes liberados durante marzo y abril, los cuales arribaron en febrero pasado vía aérea desde el centro de reproducción de la Reserva Quimán en Futrono, región de Los Ríos, hasta el sector Valle Chacabuco del Parque Nacional Patagonia, donde permanecieron en corrales para su aclimatación previo a su liberación.                                                                    

Esta acción forma parte del Programa de Conservación y Recuperación del Ñandú de Rewilding Chile, desarrollado en colaboración con CONAF, SAG y la Reserva Quimán, y con el apoyo de Carabineros y el Ejército de Chile.                               

Para Cristián Saucedo, director del Programa de Vida Silvestre de Rewilding Chile, estas liberaciones anuales evidencian la fuerza del trabajo colectivo: «El ñandú en esta región está en peligro de extinción, y mientras esto continúe, los esfuerzos para fortalecer la especie y aumentar su población se mantendrán, junto a acciones permanentes para proteger y monitorear el hábitat y controlar amenazas como el acoso y ataque de perros. Así lo entienden todos quienes participamos en esta liberación, que es una etapa importante de un trabajo anual donde están comprometidos esfuerzos, voluntades y recursos».       

En esa misma línea, Camila Lynch, guardaparque de Conaf del Parque Nacional Patagonia, destacó que estas liberaciones, “representan un hito significativo para los ecosistemas de este territorio, ya que la conservación no se trata solo de una tarea sino una responsabilidad mutua, donde agradecemos el trabajo articulado y sostenido de las distintas entidades que participan”.               


Foto: Rigoberto Jofré para Rewilding Chile


El Programa de Conservación y Recuperación del Ñandú nació en 2014, cuando el Valle Chacabuco iniciaba su transición de estancia ganadera a parque nacional. En más de una década, lo que comenzó como un esfuerzo local se ha transformado en una sólida red de colaboración internacional: en 2025 se concretó la primera translocación de ejemplares desde Argentina, y este año participaron por primera vez expertos de Perú en las liberaciones para intercambiar experiencias. Los representantes del Serfor, Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre del Perú —Martín Zambrano y Gabriel Bazán— trabajan en ese país para monitorear y fortalecer la población del suri (Rhea pennata tarapacensis), subespecie conocida como el ñandú del norte y que se encuentra en estado crítico de extinción en ese país y también en Chile.                                                                                    

“El suri es el primo hermano del choique, entonces no queremos redescubrir la pólvora. Acá hay un trabajo muy avanzado en la liberación, la reproducción, y creemos que es la forma ideal para aumentar las poblaciones de suri en el sur del Perú” dijo Martín Zambrano, jefe de la sede Mariscal Nieto de Serfor.          

En las jornadas también participaron activamente vecinos y vecinas de Chile Chico, Puerto Ingeniero Ibáñez, Villa Cerro Castillo y Cochrane. Vinskovita Jorquera, una de las 15 chilechiquenses que recorrió 340 kilómetros para estar presente, describió la experiencia con emoción: «Partimos desde Chile Chico a las 7 de la mañana. Son cinco horas para llegar y tuve la gran oportunidad de estar en el instante mismo, de abrir el cajón de traslado junto a otra compañera. Es una experiencia maravillosa. Afortunadamente estaba lloviznando, y eso disimulaba las pequeñas lagrimitas que me salían».                                                             


Foto Rigoberto Jofré para Rewilding Chile


"El ñandú en esta región está en peligro de extinción, y mientras esto continúe, los esfuerzos para fortalecer la especie y aumentar su población se mantendrán, junto a acciones permanentes para proteger y monitorear el hábitat y controlar amenazas como el acoso y ataque de perros. Así lo entienden todos quienes participamos en esta liberación, que es una etapa importante de un trabajo anual donde están comprometidos esfuerzos, voluntades y recursos".                    

Cristián Saucedo, director del Programa de Vida Silvestre de Rewilding Chile                                                                               


 Monitoreo y seguimiento satelital

Posterior a las liberaciones el equipo de Vida Silvestre de Rewilding Chile realiza monitoreos en terreno para registrar la conducta e integración al medio silvestre de los individuos liberados, así como conocer el desplazamiento de los ñandúes, los que normalmente buscan integrarse a otros grupos de su especie que pastorean por el sector de Entrada Baker.                                                           

Adicionalmente, un individuo liberado el año pasado ha sido monitoreado mediante un collar GPS. Bautizada como «La argentina», esta hembra ha registrado desplazamientos que superan las 100.000 hectáreas, conectando el Valle Chacabuco con el Paso Zeballos en Argentina y el sector Jeinimeni, y mostrando un interesante y desconocido movimiento altitudinal estacional que esperamos abordar como línea de trabajo de este programa.                               

El ñandú, ave no voladora y la más grande de Chile, cumple un rol ecológico clave en la recuperación de los ecosistemas patagónicos: al recorrer largas distancias en busca de insectos, hojas y frutos, dispersa semillas a través de sus fecas, contribuyendo a la regeneración de los ecosistemas estepáricos.                                                                                 



Rewilding Chile

martes, 5 de mayo de 2026

ANTÁRTICA: S5 Ep12: Meet the carpenters of Antarctica. British Antartic Survey

 


What does it take to be a carpenter in Antarctica – when the nearest hardware store is thousands of miles away, and the weather can turn a sheet of plywood into a sail? In this episode of Iceworld, Nadia speaks to Phill and Henry, two carpenters keeping British Antarctic Survey stations in tip-top shape in some of the most extreme conditions on Earth. They discuss the unique challenges of their jobs – from rebuilding a jetty knee-deep in icy water, to dealing with unexpected building requests from scientists. With deliveries of supplies coming only once every two years, careful planning, creativity, and teamwork are as essential as screws and timber...

Welcome to Antarctica. What's it like living and working in one of the most extreme environments in the world? From polar scientists to plumbers, ICEWORLD is a series of interviews with ordinary people who are doing extraordinary jobs in Antarctica. The team talk climate science, extreme living, expeditions and becoming a community. A podcast from British Antarctic Survey, hosted and recorded by marine biologist Nadia Frontier. Produced in partnership with Boffin Media.

domingo, 3 de mayo de 2026

ANTÁRTICA: Scientists track gentoo penguins on South Georgia Island | British Antarctic Survey

 


Time to track down the trackers 🐧 Follow Camille and Jaimie as they head out to retrieve GPS and depth monitoring tags from gentoo penguins breeding near King Edward Point Research Station, on the sub-Antarctic island of South Georgia. This was for project Synchronised Swimming 🏊 They are aiming to build one the most detailed pictures ever of how penguins and krill interact off South Georgia. This involves a rare combo of techniques: 🐧 individual penguin tracking 🚢 ship-based acoustic surveys 📍 at the same time and place While the penguins have been out foraging, FPV Pharos has been running dedicated ECHO surveys — using echosounders to map krill distribution and swarm structure across the northern shelf waters of South Georgia. Two full surveys in November and January captured where krill swarms are forming and how dense they are. Early data already shows that the penguins are consistently foraging in the same areas where the ship detected krill swarms 👍 That overlap means the team can build their unique view of predator–prey interaction. That's not just where penguins go, but how they move and dive in direct relation to krill density and swarm behaviour beneath the surface. The findings will help support management of the South Georgia & South Sandwich Islands Marine Protected Area, one of the largest and most important marine protected areas in the world. 🎥 Camille De Pasquale & Jaimie Cleeland

miércoles, 26 de noviembre de 2025

TRAGEDIA EN LA PATAGONIA: 'Temiendo por nuestras vidas': los australianos cuentan el horror de montaña chilena donde murieron cinco senderistas


Senderistas que intentan llegar a Paso John Garner por el sendero O circuit en el parque nacional Torres del Paine, en la Patagonia chilena, el lunes 17 de noviembre en medio de una ventisca. Fotografía: Emily Dong


Los senderistas afirman que las autoridades deberían haber cerrado el sendero popular debido a las condiciones meteorológicas horribles, y el personal del campamento ofreció una ayuda mínima.

A unos 100 metros por debajo de la cima más desafiante de una remota reserva natural en la Patagonia chilena, la australiana Emily Dong formaba parte de un grupo de excursionistas que pensaban que iban a morir.

Menos de un día después, cinco senderistas fueron confirmados muertos en el parque nacional Torres del Paine tras los vientos que alcanzaron los 190 km/h y las temperaturas cayeron a –5 ºC. Teniendo en cuenta la sensación térmica, parecía que era de -20 ºC.

Dong, una entusiasta senderista de Sídney, recuerda arrastrarse sobre una capa de hielo a cuatro patas, con el viento aullando a su alrededor. No pudo ponerse las púas debido al frío.

La joven de 24 años llevaba bastones de caminar, pero cada paso que daba el viento "te golpeaba de izquierda a derecha", obligándola a caer de rodillas, según dice.

"Recuerdo que me llevaba las manos sobre la cabeza porque así de fuerte era la tormenta, así de fuerte era el viento, y era imposible avanzar.

"En mi cabeza solo pensaba: 'Tengo que llegar a la próxima cabaña, tengo que llegar a esa cabaña para poder descansar por fin.' Tras hablar con otros senderistas, quedó claro que muchos temíamos por nuestras vidas."

Pero la siguiente cabaña estaba cerrada, Dong lo descubrió después. Eso a pesar de que el personal que gestiona los campamentos privados del parque nacional les había dicho a los senderistas que podían parar allí para comer y calentarse antes de pasar al siguiente campamento.

No había guardabosques en esa zona del parque debido al voto obligatorio en las elecciones presidenciales chilenas ese día, declaró posteriormente Mauricio Ruiz, director regional de Conaf, la corporación forestal nacional de Chile.

Fue uno de una serie de fallos de comunicación que los supervivientes creen que pudieron contribuir a la muerte de una mujer británica, una pareja alemana y una pareja mexicana, que sucumbieron a la hipotermia durante la tormenta de nieve del lunes 17 de noviembre.

Dong formaba parte de un grupo de unas 30 personas, entre ellas 13 australianos, que intentaron durante varias horas salvarlos en la ruta O Circuit en Torres del Paine, un lugar popular que atrajo a 367.000 viajeros el año pasado.

La policía y los servicios de emergencia no llegarían hasta el día siguiente; para entonces ya era demasiado tarde. Los supervivientes ahora preguntan por qué el sendero estaba abierto si los guardabosques estaban ausentes y el tiempo era tan severo.

'Estaban gritando al personal'

El lunes por la mañana, los excursionistas planearon salir del campamento de Los Perros en su cuarto día de una semana de sendero que rodeaba el macizo Paine en el parque nacional. La caminata de 15 km hasta el siguiente campamento, Grey, incluye la subida más exigente del sendero sobre el paso John Garner, que alcanza una altitud de 1.220 metros.

Cuando Dong y su compañero preguntaron al personal si las condiciones serían seguras antes de salir, les dijeron: "Es solo la Patagonia, los senderistas han hecho el paso en condiciones mucho peores."

Unos 30 senderistas partieron en pequeños grupos entre las 6 y las 6:30 de la mañana. A medida que las condiciones empeoraban durante el día, se fueron reuniendo poco a poco bajo el liderazgo informal de grupos al frente de la marcha, incluyendo a una pareja australiana, Sid Bildmann, de 33 años, de Brisbane, y Renae Casini, de 36, de Melbourne, que cuentan con más de una década de experiencia en la industria del esquí.

Tomaron la difícil decisión de devolver al grupo antes de alcanzar la cima.



Más tarde, descubrieron que sus dos amigos, que habían completado el sendero días antes que ellos, habían advertido al personal del campamento Grey que cerrara el paso.

"Gritaban al personal al otro lado: 'Tenéis que cerrar esto, tenemos suerte de estar vivos'", dice Casini.

"Como no tuvieron internet todo el tiempo, no pudieron ponerse en contacto con nosotros ... y ese mensaje nunca llegó a recibir.

"El paso seguía abierto, aunque se avisó a los asistentes del campamento al otro lado."

La gente volvía en diferentes momentos, y cada vez que lo hacían, las lágrimas empezaban a caer sin control
Sid Bildmann


Bildmann dice que si hubieran sabido lo severas que serían las condiciones meteorológicas, incluyendo cuánta nieve se había acumulado y compactado durante varios días, no habría habido forma de que hubieran seguido adelante. Resultó que su dispositivo GPS mostraría más tarde que estaban a menos de 50 metros de la cima cuando dieron la vuelta.

"El viento era tan fuerte que no podías mirar directamente para ver hacia dónde vas", dice. "Pensamos: si nos cuesta subir la primera parte del sendero, ¿qué viene después?

"Pero todos sabemos que descender es peor que ascender. El viento ahora nos apoyaba en la espalda, empujando el hielo."


Sid Bildmann y Renae Casini en una excursión por Perú. Los excursionistas australianos participaron en una operación de rescate durante la tragedia en Torres del Paine el 17 de noviembre. Fotografía: Sid Bildmann


"No podía verla y no sabía si estaba viva o no hasta que llegué al fondo. Tenía laceraciones en la cara por golpear la roca... La gente literalmente se estaba deslizando", dice.

"En algún momento no tenía ni idea de dónde estábamos... Los marcadores del sendero no eran visibles durante la tormenta. Recuerdo que simplemente miraba las mochilas de la gente pensando: 'Tengo que seguir adelante porque si ya no los veo, me voy a perder en esta montaña.'

"Fue aterrador. Cada uno de nosotros estábamos tan agradecidos de estar vivos cuando bajamos."

'Estábamos en shock'

Cuando los excursionistas regresaron al campamento de Los Perros sobre las 12:30 pm, algunos sufriendo congelaciones, hipotermia y cortes, tuvieron que exigir acceso a la sala del personal del campamento, que convirtieron en una zona médica improvisada. Inicialmente se les cobró por sacos de dormir adicionales y comida, según dicen.

"Estábamos en shock", dice Bildmann. "La gente volvía en diferentes momentos, y cuando lo hacía, las lágrimas empezaban a caer sin control."

Pronto quedó claro que había personas desaparecidas.

La alarma se dio por primera vez por Victoria Bond, una mujer británica que no regresó al campamento con sus cuatro amigas. Se emitió un puesto de socorro mediante un evento SOS a las 14:00, y un grupo de voluntarios salió – un amigo de Bond y un grupo de canadienses que habían decidido no hacer el ascenso ese día y no estaban fatigados ni en shock.

Un miembro del personal acompañó a voluntarios de vuelta a la montaña, pero por lo demás no se les dio ayuda, según ellos.


Una camilla improvisada hecha por senderistas como parte de una misión de rescate. Fotografía: Emily Dong


Pronto se encontraron con Cristina Calvillo Tovar, ciudadana mexicana, y su pareja, Julián García Pimentel. Estaba muerto y Tovar sufría de hipotermia.

Se solicitó refuerzos para acampar a través de los vigilantes Garmin, y Bildmann se puso el equipo mojado y subió la montaña por segunda vez. Durante las siguientes cinco horas, el grupo de voluntarios intentó transportar a Tovar de vuelta al campamento usando una camilla improvisada construida con bastones de trekking, cinta americana y cuerda.

Entre ellos había dos médicos australianos, que monitorizaron los signos vitales de Tovar e intentaron RCP cuando estaban a menos de 150 metros del campamento.

"Hicieron todo lo posible para intentar obtener una respuesta", dice Bildmann. "Hemos empujado todo lo que pudimos. Pero, por desgracia, tras aproximadamente una hora, tuvieron que anunciar la hora de la muerte."

Bildmann había pasado más de 10 horas expuesto a los elementos.

'Es un fallo sistémico enorme'

Unas dos horas después, los guardabosques finalmente llegaron en respuesta a la llamada SOS e informaron a los supervivientes de que el paso estaba cerrado. La cabaña del campamento se abrió, revelando una camilla que había estado detrás de una puerta cerrada todo el tiempo.

No fue hasta la tarde siguiente cuando la policía y refuerzos adicionales llegaron al lugar, unas 24 horas después de que se emitiera el SOS por primera vez.

Los cinco cuerpos fueron encontrados esparcidos en un área de 2 km cerca del paso, con Bond en la posición más alta, parcialmente protegida por rocas, y la pareja alemana, Nadine Lichey y Andreas Von Pein, detrás de ella.

Un comunicado colectivo escrito por los excursionistas que sobrevivieron a la ventisca calificó de que fue una "tragedia terrible y evitable".

Se preguntaron por qué no había guardabosques presentes para apoyar a los excursionistas durante la travesía o los esfuerzos de rescate posteriores hasta que fue demasiado tarde, obligándoles a actuar como sus propios primeros intervinientes. Veintisiete personas necesitaron atención médica tras el desastre.

"Nadie debería haber sido permitido, y mucho menos animado, a intentar el pase ese día", decía el comunicado.

"Ha habido mucha culpa a la víctima, pero se animó a los excursionistas a salir en condiciones extremadamente peligrosas, y se les dijo que habría guardabosques presentes ... es un enorme fracaso sistémico."

El grupo instó al gobierno chileno, a la administración de parques (Conaf) y a Vertice, el operador privado dentro del parque nacional, para que introdujeran medidas de seguridad esenciales para evitar futuras "pérdidas sin sentido" de vidas, incluyendo un registro de senderismo en cada campamento y acceso a equipos médicos.

Vertice no respondió a preguntas detalladas.

Conaf dijo que había ordenado una investigación interna "para determinar cualquier posible responsabilidad" y que "revisaría los protocolos de seguridad y comunicación en los circuitos del parque ... con el objetivo de fortalecer la capacidad de prevención y respuesta ante emergencias".

Bildmann y Casini fueron evacuados del parque en helicóptero el miércoles 19 de noviembre. Una semana después, el circuito O de 130 km seguía cerrado para investigación.

Casini aún teme que haya personas desaparecidas debido a la ausencia de hojas de registro o de seguimiento.

"Fue difícil salir del campo", dice. "Podías ver a la gente, los rostros que aún estaban en la colina... Queríamos hacer más para ayudar. Me lo imagino."


Caitlin Cassidy

The Guardian