domingo, 20 de septiembre de 2026

ANTÁRTICA: El agujero de la capa de ozono en la Antártida registró su menor tamaño en dos décadas: el rol de los vientos y la temperatura


El agujero de ozono sobre la Antártida en 2025 fue uno de los más pequeños de las últimas dos décadas. (Imagen Ilustrativa Infobae)


Así lo reveló un informe de la Organización Meteorológica Mundial. Qué factores frenaron la degradación química


El agujero en la capa de ozono sobre la Antártida en 2025 fue uno de los más pequeños de las últimas dos décadas, según el Boletín de Ozono y UV de la Organización Meteorológica Mundial (OMM). Al mismo tiempo, el documento advierte que la radiación ultravioleta (UV) aumentó hasta un 20% en algunas partes de Europa desde 1995. Dos tendencias opuestas que el informe explica con detalle
El documento, elaborado por especialistas de más de una docena de instituciones científicas, también da cuenta de avances en los sistemas de medición del ozono y la radiación UV, y recuerda que este año se cumplen diez años de la Enmienda de Kigali al Protocolo de Montreal, el tratado internacional que en 1987 inició la eliminación de las sustancias que destruyen el ozono. La recuperación de la capa protectora es posible, concluye el boletín, aunque tomará varias décadas más.
 

Por qué el agujero de ozono sobre la Antártida en 2025 fue uno de los más pequeños

Según el análisis, el ciclo de destrucción de ozono en 2025 fue uno de los menos intensos en más de veinte años. El agujero de ozono antártico, que se forma cada primavera austral cuando el frío extremo y ciertas sustancias químicas destruyen el ozono en la estratosfera, la capa de la atmósfera situada entre 15 y 50 kilómetros de altura, tuvo una profundidad y extensión muy inferiores al promedio histórico de 1990 a 2010.

Las ondas atmosféricas elevaron la temperatura en la estratosfera antártica y frenaron la destrucción de ozono durante la temporada de 2025. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El indicador clave para medir el tamaño del agujero es el déficit de masa de ozono: la cantidad de ozono que habría que añadir sobre una zona determinada del cielo para alcanzar el umbral mínimo aceptable de 250 Unidades Dobson (DU), es decir, el nivel de concentración a partir del cual se considera que el ozono protege adecuadamente contra la radiación ultravioleta. Una DU equivale a 0,01 milímetros de ozono puro.
En condiciones normales, la capa mide unos 3 milímetros, es decir, 300 DU. El máximo déficit de masa de ozono de 2025 fue de 36,7 millones de toneladas, registrado el 29 de septiembre, más de un 25% por debajo del promedio histórico de 50,1 millones de toneladas del período 1990–2010.
El agujero comenzó a formarse en julio de manera habitual, pero la destrucción máxima de ozono ocurrió a principios de septiembre, antes de lo habitual. A mediados de ese mes, una serie de ondas atmosféricas a gran escala provocó aumentos rápidos de temperatura en la estratosfera antártica inferior y frenó la destrucción de ozono para el resto de la temporada. A fines de octubre, el vórtice polar estratosférico (la gran corriente de aire frío que rodea el polo sur y permite la formación del agujero) se disipó con mayor rapidez que en años anteriores, lo que permitió el ingreso de aire con mayor concentración de ozono.
Los autores del boletín señalan que 2024 y 2025 marcaron una ruptura clara con los agujeros excepcionalmente profundos registrados entre 2020 y 2023, período en el que la erupción del volcán Hunga Tonga en febrero de 2022 redujo el transporte de ozono hacia los polos y amplió el agujero. En cuanto a la recuperación a largo plazo, el boletín indica que desde el año 2000 la capa de ozono muestra una tendencia positiva, aunque la recuperación completa no se espera para varias décadas.


El Protocolo de Montreal redujo las sustancias que destruyen la capa de ozono y sostuvo una tendencia de recuperación desde el año 2000. (EFE/Felipe Trueba)

La reducción en la destrucción de la capa de ozono es consecuencia directa del Protocolo de Montreal, el acuerdo internacional firmado en 1987 que prohibió de forma gradual las sustancias responsables de su deterioro, como los clorofluorocarbonos (CFC), gases que durante décadas se usaron en heladeras, aerosoles y sistemas de refrigeración. Con su eliminación progresiva, la concentración de esas sustancias en la atmósfera comenzó a disminuir, y desde el año 2000 la capa de ozono retomó una tendencia de recuperación.

Menos nubes, más sol: por qué la radiación UV creció hasta un 20% en Europa en tres décadas

El panorama en el hemisferio norte fue diferente al del sur. El ozono total en 2025 estuvo por debajo del promedio en una gran región que abarca desde Groenlandia y Europa hasta Asia Central, el norte de Japón y la Península de Kamchatka. La causa: un vórtice polar ártico intenso durante enero y febrero que redujo el transporte de ozono hacia las latitudes altas y generó destrucción química significativa, con valores muy bajos sobre Eurasia en febrero y marzo. Este descenso no implica que la capa de ozono esté en retroceso global: las variaciones interanuales son normales y responden principalmente a condiciones meteorológicas.
Sin embargo, el aumento de la radiación UV en superficie es una señal de alarma independiente. Desde mediados de la década de 1990, la radiación UV aumentó de forma significativa en toda Europa. En algunas estaciones de monitoreo, la dosis anual subió hasta un 20% desde 1995, un incremento que supera al registrado durante la mayor disminución del ozono entre 1975 y 1990.
La causa principal no es el agujero de ozono, sino la reducción de la cobertura nubosa y el consiguiente aumento de las horas de sol, responsable del 80% del cambio. El 20% restante se debe a la disminución de aerosoles en la atmósfera, que son partículas microscópicas sólidas o líquidas suspendidas en el aire, como polvo, humo o contaminación industrial, que bloquean parte de la radiación solar antes de llegar al suelo.

La radiación UV en Europa aumentó hasta un 20% desde 1995 por la menor cobertura nubosa y la reducción de aerosoles en la atmósfera. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las consecuencias son directas: más días con índice UV alto implican mayor riesgo de cáncer de piel y otras enfermedades. Según un estudio citado en el boletín, la carga mundial de cáncer de piel inducido por UV creció de forma significativa entre 1990 y 2021, con incrementos especialmente rápidos en regiones con un índice de desarrollo socioeconómico medio.

La Enmienda de Kigali cumple diez años con 174 países comprometidos a reducir los gases que aceleran el calentamiento global

La Enmienda de Kigali, adoptada en 2016 como extensión del Protocolo de Montreal, apunta a reducir gradualmente el uso de los hidrofluorocarbonos (HFC): gases de efecto invernadero muy potentes presentes en heladeras, aires acondicionados y espumas aislantes. Aunque no destruyen la capa de ozono, algunos HFC atrapan miles de veces más calor que el dióxido de carbono. Según Sophia Mylona, del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), si la enmienda se implementa por completo podría evitar hasta 0,5 °C de calentamiento global para 2100.

A diez años de su adopción, la enmienda cuenta con la ratificación de 174 de los 198 países parte del Protocolo de Montreal. Los países desarrollados iniciaron la reducción de HFC en 2019, mientras que la mayoría de los países en desarrollo lo hará de forma progresiva durante la próxima década. Mylona destaca en el boletín que el monitoreo atmosférico independiente es clave para verificar que los compromisos se cumplan: en 2018, mediciones atmosféricas detectaron emisiones inesperadas de CFC-11, un gas prohibido, lo que derivó en acciones regulatorias concretas por parte de las autoridades nacionales.


Camila Caruso
INFOBAE

ANTÁRTICA: Groenlandia y la Antártica perdieron 11,3 billones de toneladas de hielo: explican el 25 % de la subida del mar


El desprendimiento de grandes bloques de hielo hacia el océano es una de las formas en que Groenlandia y la Antártica pierden masa y contribuyen al aumento del nivel del mar.


Groenlandia perdió cerca de 6.215 millones de toneladas de hielo desde 1972, equivalentes a unos 17,3 milímetros de aumento del nivel del mar. La Antártica perdió aproximadamente 4.780 millones de toneladas entre 1979 y 2023, aportando otros 13,3 milímetros.

El Ministerio del Medio Ambiente identifica el aumento del nivel del mar y la intensificación de marejadas entre los factores que pueden aumentar el riesgo en asentamientos, puertos, caletas y playas.

Durante décadas, la pérdida de hielo polar se ha asociado principalmente al aumento de las temperaturas y al derretimiento en superficie. Sin embargo, una nueva evaluación muestra que gran parte de la pérdida ocurre porque los glaciares avanzan y descargan hielo directamente al océano.

El análisis reunió datos de 27 misiones satelitales y 42 evaluaciones independientes. Entre 1979 y 2023, Groenlandia y la Antártica perdieron en conjunto 11.309 mil millones de toneladas de hielo, suficientes para elevar el nivel medio global del mar en 31,4 milímetros.

Un cuarto del aumento del nivel del mar ya viene de los polos
El estudio, publicado en Scientific Data por el equipo internacional IMBIE, indica que ambas capas de hielo son responsables actualmente de alrededor del 25 % del aumento global del nivel del mar.
Groenlandia perdió cerca de 6.215 millones de toneladas de hielo desde 1972, equivalentes a unos 17,3 milímetros de aumento del nivel del mar. La Antártica perdió aproximadamente 4.780 millones de toneladas entre 1979 y 2023, aportando otros 13,3 milímetros.
Puede parecer poco cuando se expresa en centímetros, pero a escala planetaria representa un enorme volumen de agua incorporado a los océanos y una base más alta desde la cual actúan mareas, tormentas y marejadas.

No es solo hielo derritiéndose bajo el sol
Uno de los resultados más relevantes está en el mecanismo de pérdida. El estudio estima que el 84 % corresponde a procesos dinámicos de los glaciares, es decir, masas de hielo que se desplazan desde tierra firme y terminan descargando más rápidamente hacia el océano.

El calentamiento del océano puede debilitar glaciares y plataformas de hielo, favoreciendo una descarga más rápida de hielo continental hacia el mar.

Solo el 16 % restante se relaciona con el balance superficial, donde intervienen el derretimiento, las nevadas y la acumulación de hielo. El calentamiento del océano también juega un papel importante, porque puede debilitar plataformas y frentes glaciares, facilitando que grandes volúmenes de hielo continental terminen llegando al mar.

Greolandia aceleró su pérdida de hielo
Groenlandia se encontraba cerca del equilibrio durante la década de 1970. En los años 80 comenzó a perder alrededor de 60 mil millones de toneladas anuales, mientras que durante la década de 2010 la cifra alcanzó cerca de 264 mil millones de toneladas por año.

La pérdida de hielo en Groenlandia se concentra especialmente en los márgenes del casquete, donde los glaciares descargan hacia el océano y han acelerado su retroceso. Fuente: NASA.

Entre 2020 y 2023, la velocidad de pérdida disminuyó temporalmente. En Groenlandia influyeron veranos menos extremos, mientras que en la Antártica Oriental las abundantes nevadas de 2022 y 2023 compensaron parte de las pérdidas. Pero los investigadores advierten que esto no significa que la tendencia se haya revertido.

¿Qué significa para Chile?
Aunque Groenlandia y la Antártica estén lejos de las ciudades chilenas, el aumento del nivel del mar es global. Para Chile, esto importa especialmente en un territorio con extensa costa y comunidades expuestas a marejadas e inundaciones costeras.

El Ministerio del Medio Ambiente identifica el aumento del nivel del mar y la intensificación de marejadas entre los factores que pueden aumentar el riesgo en asentamientos, puertos, caletas y playas.

Cada centímetro adicional no provoca por sí solo una inundación, pero sí eleva la línea de base sobre la cual actúan las mareas y eventos extremos.
El nuevo registro ofrece así una película de medio siglo: algunos años pueden frenar temporalmente la pérdida, pero la señal de fondo continúa. Groenlandia y la Antártica siguen perdiendo hielo y elevando lentamente el nivel de los océanos.

Pamela Henríquez
Meteored


PATAGONIA: Sedimentos revelan 220 años de cambios ambientales en fiordo de la Patagonia chilena


Fortalecer el intercambio científico internacional y aportar nuevos antecedentes para comprender los cambios que experimentan los ecosistemas costeros fueron parte de los objetivos de la participación de Paola Cárdenas, estudiante del Doctorado en Ciencias con mención en Biodiversidad y Biorecursos de la UCSC, en la conferencia internacional ECSA 61.

El encuentro se desarrolló entre el 24 y 27 de agosto de 2026 en Bruselas, Bélgica, reuniendo a una comunidad multidisciplinaria de investigadores y profesionales en torno al estudio y gestión de estuarios y mares costeros. La conferencia abordó temáticas relacionadas con biodiversidad, procesos físicos y biogeoquímicos, impactos humanos y gobernanza costera, poniendo especial atención en la conexión entre el conocimiento científico y la toma de decisiones.

En este contexto, la estudiante UCSC realizó la presentación oral titulada “Increased terrigenous input in a Patagonian fjord over the past 220 years: A multiproxy record from Golfo Almirante Montt”, investigación centrada en un registro con múltiples indicadores ambientales que permite estudiar el incremento del aporte de material de origen terrestre en un fiordo patagónico durante los últimos 220 años.

Para Paola, uno de los aspectos más relevantes del encuentro fue precisamente la posibilidad de vincular este tipo de investigaciones con problemáticas ambientales contemporáneas.

“Uno de los aspectos que más me interesaron de ECSA 61 fue su enfoque en conectar la investigación científica con los desafíos ambientales actuales y con la toma de decisiones. Esto me permitió reflexionar sobre cómo los registros sedimentarios y paleoambientales pueden aportar información relevante para comprender los cambios que actualmente afectan a los ecosistemas costeros y evaluar sus respuestas a largo plazo”, explicó.

Intercambio científico internacional

ECSA 61 promovió el diálogo entre ciencia y políticas públicas, abordando desafíos relacionados con el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación, junto con sus implicancias para la conservación y el manejo sostenible de ecosistemas costeros.

La conferencia también significó para la estudiante del Doctorado en Ciencias con mención en Biodiversidad y Biorecursos de la UCSC, una oportunidad para compartir su investigación con especialistas provenientes de distintos países y conocer nuevas aproximaciones metodológicas y científicas.

“Además de presentar mi investigación, participar en esta conferencia me permitió ampliar mi red de contactos y conocer el trabajo de investigadores de distintos países. En general, ECSA 61 fue una experiencia muy importante para mí, tanto por la oportunidad de dar visibilidad internacional a mi trabajo doctoral como por el intercambio científico y profesional que pude realizar durante la conferencia”, destacó la investigadora.

Su participación en este encuentro internacional contribuye a la proyección de la investigación desarrollada en el Doctorado en Ciencias con mención en Biodiversidad y Biorecursos de la UCSC, particularmente en temáticas relacionadas con el estudio de los ecosistemas y sus respuestas frente a cambios ambientales a distintas escalas temporales.

Estas experiencias permiten que estudiantes de postgrado fortalezcan sus redes de colaboración y compartan el conocimiento generado desde el sur de Chile en espacios científicos internacionales, aportando nuevas perspectivas para comprender los desafíos ambientales que enfrentan los ecosistemas costeros.

Mundo Acuícola

PATAGONIA: Se buscan voluntarios para vivir en la Patagonia chilena: 30 horas de trabajo semanales a cambio de alojamiento y tres comidas diarias


Imagen de unos excursionistas en la Patagonia chilena. / Instagram/Geoparque Kütralkura

El programa ofrece alojamiento y servicios básicos, pero también excursiones y clases de idiomas gratis

¿Quién no ha fantaseado alguna vez con quedarse a vivir en la Patagonia chilena después de un viaje? La posibilidad de pasar una temporada entre montañas, lagos y naturaleza ahora está un poco más cerca gracias a una convocatoria de voluntariado que ofrece alojamiento, tres comidas diarias y excursiones gratuitas a cambio de 30 horas de trabajo semanal.
En el geoparque chileno
La iniciativa forma parte de un proyecto de conservación ubicado en la comuna de Lonquimay, en la Patagonia norte de Chile. El territorio forma parte de la Reserva de la Biosfera Araucarias y del Kütralkura, reconocida por la Unesco como el primer geoparque de Chile.
El lugar, que se extiende por unas 500 hectáreas junto a la Reserva Natural Alto Bío Bío, en la frontera con Argentina, recibe su nombre del idioma mapudungun, en el que 'kütral' significa 'fuego' y 'kura', 'piedra'.
El parque acoge distintas actividades relacionadas con la educación ambiental, la geología y el ecoturismo, además de labores de protección y conservación de especies, en las que el equipo ya trabaja desde el año pasado.
Beneficios del programa
Según detalla la oferta publicada en la plataforma Worldpackers, quienes se incorporen al programa tendrán que dedicar 30 horas semanales a las tareas del parque. Entre ellas se incluyen trabajos de jardinería y la construcción, reparación y conservación de senderos, domos, huertas y otras instalaciones.
A cambio, el proyecto garantiza dos días libres a la semana, una habitación compartida, desayuno, almuerzo y cena todos los días (incluso los de descanso), acceso básico a internet, uso libre de una cocina equipada y del servicio de lavandería, además de tours y excursiones gratuitas. Por otro lado, los voluntarios también podrán acceder a clases de idiomas sin coste y utilizar bicicletas libremente.
Requisitos y costes adicionales
La estancia tiene una duración mínima de cuatro semanas y máxima de doce. Al finalizar, el anfitrión entregará a los participantes un certificado de culminación del programa. No obstante, para participar, la convocatoria establece dos requisitos: tener entre 18 y 60 años y contar con un nivel fluido de inglés o un nivel principiante de español.
La plataforma señala que no se admitirán parejas o dúos. Además, cabe recordar que, aunque la propuesta permite vivir temporalmente a la Patagonia con alojamiento y comida incluidos, los participantes tendrán que hacerse cargo del resto de gastos asociados a su estancia.
Esto incluye los vuelos y posibles traslados, así como los trámites y el visado necesarios para entrar y permanecer legalmente en Chile durante toda la estancia pactada.
Goundo Sakho
elPeriódico

Efemérides: En un día como hoy pero del año 1519, Magallanes, comienza la primera circunnavegación exitosa al mundo.




En Sanlúcar terminando de cargar los barcos con todo lo necesario para la mar, mientras Magallanes ultimaba toda la burocracia y los preparativos de la expedición... incluidas las últimas instrucciones a su tripulación. Un 20 de septiembre de 1519, las cinco naves desplegaron las velas de trinquete y, definitivamente... se hicieron a la mar.   
La flotilla estaba integrada por cinco navíos con 265 personas, las que iniciaron desde Sanlúcar un viaje que por primera vez se realizaría la primera circunnavegación del globo                                                                                                                                                                                                                     

 

sábado, 5 de septiembre de 2026

Recordando: Jorge Miethke: Habla de "La historia cuenta"

 


Pablo Miethke Gálvez, destacado realizador cinematográfico magallánico, estuvo en la región para grabar en Magallanes y la Antártica una serie de notas que forman parte del programa "Selva Viva Patagonia" Muchos de ustedes recordarán el programa "Selva Viva" que protagonizan el entomólogo Alfredo Ugarte y el veterinario Felipe Sotomayor, junto con Pablo Miethke. Durante su estadía aproveché de conversar con Pablo y hoy les comparto la primera parte de esta conversación donde cuenta, con su humor particular, como surgió el programa "La historia cuenta"

martes, 1 de septiembre de 2026

Jemmy Button, la Antártica y la batalla por el sur del mundo por Juan Pablo Berlinger


Hay libros que cuentan una historia. Y hay libros que intentan explicar un país. Rara vez ambas cosas ocurren al mismo tiempo.                                                 

Sin embargo, en JEMMY BUTTON: Después del regreso y CHILE: Geopolítica Austral y la Proyección Antártica en el siglo XXI, el extremo austral deja de ser un simple escenario geográfico para convertirse en el protagonista de una misma pregunta estratégica: ¿ha comprendido Chile realmente el valor del territorio austral?                                                                                                           

A primera vista, ambas obras parecen pertenecer a géneros distintos. Una es una novela histórica centrada en la vida de Orundellico, más conocido como Jemmy Button, el yagán llevado a Inglaterra por FitzRoy y devuelto posteriormente a Tierra del Fuego.

La otra es un ensayo geopolítico sobre la proyección austral y antártica de Chile en el siglo XXI. Pero bajo la superficie comparten una misma obsesión: el poder. 


En JEMMY BUTTON: Después del regreso, Jemmy aparece como una “frontera viva” entre dos mundos incompatibles. No es simplemente un indígena arrancado de su cultura ni un experimento exitoso del imperialismo británico. Es el espacio donde chocan dos formas de entender la realidad: una civilización marítima e indígena, y un imperio que pretende clasificar, educar, traducir y finalmente administrar aquello que no comprende. 

La novela muestra algo que muchas veces la historiografía tradicional oculta: que el colonialismo no comienza necesariamente con cañones o banderas.

A veces empieza con escuelas, traducciones, misiones religiosas, tribunales y relatos. El Imperio británico no necesitó ocupar completamente Tierra del Fuego para influir sobre ella. Bastó con definir quién era civilizado, quién debía ser evangelizado y quién tenía autoridad para narrar los acontecimientos del territorio.                                                                                                         

Esa misma idea reaparece, ampliada, en CHILE: Geopolítica Austral y la Proyección Antártica en el siglo XXI. Allí el argumento es igualmente incómodo: la geografía por sí sola no produce poder.                                          

Lo que produce poder es la capacidad política de convertir una ventaja territorial en una estrategia nacional coherente. Chile posee una ubicación privilegiada frente a la Antártica, pero esa ventaja carece de valor si no está acompañada por infraestructura, ciencia, logística, narrativa estratégica y voluntad política.            

En ese sentido, los dos libros funcionan como un espejo temporal. Jemmy Button muestra cómo el sur ingresó a las redes globales de poder en el siglo XIX. La geopolítica austral muestra cómo ese mismo sur vuelve a ocupar una posición central en el siglo XXI.                                                                   

Cambian los actores, cambian las herramientas y cambian los discursos, pero la estructura permanece sorprendentemente similar.                                              

El lector atento descubrirá que Jemmy no es solamente un personaje histórico. Es una metáfora nacional. Representa a un territorio cuya historia fue interpretada desde fuera antes de ser comprendida desde dentro. Representa también la permanente tensión chilena entre poseer espacios estratégicos y carecer de una narrativa capaz de proyectarlos. 

Quizás por eso ambas obras convergen en Puerto Williams, Punta Arenas, Tierra del Fuego y la Antártica. No porque sean lugares remotos, sino porque constituyen el centro de gravedad de una discusión que Chile ha postergado durante demasiado tiempo. Mientras gran parte de la política nacional sigue mirando hacia Santiago, el Pacífico sur y el espacio antártico se están transformando en escenarios crecientemente relevantes para la ciencia, la logística, el turismo polar y la competencia estratégica internacional.                    

La lección final de estos dos libros es profundamente chilena. Jemmy Button enseña que quien controla el relato termina condicionando el territorio. La geopolítica austral sostiene que quien controla las puertas de acceso termina condicionando el futuro. Son dos formas distintas de describir el mismo fenómeno: el poder pertenece a quienes son capaces de interpretar, proyectar y organizar el espacio. 

Por ello, Jemmy Button y Chile: Geopolítica Austral no deben leerse por separado. La novela explica cómo comenzó la historia.

El ensayo explica por qué esa historia sigue vigente.                                           

Uno rescata la memoria humana del extremo austral; el otro propone una estrategia para su futuro. Juntos constituyen una invitación a pensar Chile desde donde realmente empieza: no desde el centro político del país, sino desde los vientos, canales e islas del sur que durante dos siglos han conectado a Chile con el mundo.                                                                                                        

Porque al final, la verdadera pregunta no es quién fue Jemmy Button. Tampoco qué hará Chile en la Antártica. La pregunta es otra: ¿seremos capaces de comprender que el extremo austral nunca fue una periferia, sino el lugar desde donde se decidirá buena parte de la relevancia estratégica de Chile en el siglo XXI?                                                                                                

  Juan Pablo Berlinger                                                                                       

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