En total fueron 39 los ñandúes liberados durante marzo y abril, los cuales arribaron en febrero pasado vía aérea desde el centro de reproducción de la Reserva Quimán en Futrono, región de Los Ríos, hasta el sector Valle Chacabuco del Parque Nacional Patagonia, donde permanecieron en corrales para su aclimatación previo a su liberación.
Esta acción forma parte del Programa de Conservación y Recuperación del Ñandú de Rewilding Chile, desarrollado en colaboración con CONAF, SAG y la Reserva Quimán, y con el apoyo de Carabineros y el Ejército de Chile.
Para Cristián Saucedo, director del Programa de Vida Silvestre de Rewilding Chile, estas liberaciones anuales evidencian la fuerza del trabajo colectivo: «El ñandú en esta región está en peligro de extinción, y mientras esto continúe, los esfuerzos para fortalecer la especie y aumentar su población se mantendrán, junto a acciones permanentes para proteger y monitorear el hábitat y controlar amenazas como el acoso y ataque de perros. Así lo entienden todos quienes participamos en esta liberación, que es una etapa importante de un trabajo anual donde están comprometidos esfuerzos, voluntades y recursos».
En esa misma línea, Camila Lynch, guardaparque de Conaf del Parque Nacional Patagonia, destacó que estas liberaciones, “representan un hito significativo para los ecosistemas de este territorio, ya que la conservación no se trata solo de una tarea sino una responsabilidad mutua, donde agradecemos el trabajo articulado y sostenido de las distintas entidades que participan”.
“El suri es el primo hermano del choique, entonces no queremos redescubrir la pólvora. Acá hay un trabajo muy avanzado en la liberación, la reproducción, y creemos que es la forma ideal para aumentar las poblaciones de suri en el sur del Perú” dijo Martín Zambrano, jefe de la sede Mariscal Nieto de Serfor.
En las jornadas también participaron activamente vecinos y vecinas de Chile Chico, Puerto Ingeniero Ibáñez, Villa Cerro Castillo y Cochrane. Vinskovita Jorquera, una de las 15 chilechiquenses que recorrió 340 kilómetros para estar presente, describió la experiencia con emoción: «Partimos desde Chile Chico a las 7 de la mañana. Son cinco horas para llegar y tuve la gran oportunidad de estar en el instante mismo, de abrir el cajón de traslado junto a otra compañera. Es una experiencia maravillosa. Afortunadamente estaba lloviznando, y eso disimulaba las pequeñas lagrimitas que me salían».
"El ñandú en esta región está en peligro de extinción, y mientras esto continúe, los esfuerzos para fortalecer la especie y aumentar su población se mantendrán, junto a acciones permanentes para proteger y monitorear el hábitat y controlar amenazas como el acoso y ataque de perros. Así lo entienden todos quienes participamos en esta liberación, que es una etapa importante de un trabajo anual donde están comprometidos esfuerzos, voluntades y recursos".
Posterior a las liberaciones el equipo de Vida Silvestre de Rewilding Chile realiza monitoreos en terreno para registrar la conducta e integración al medio silvestre de los individuos liberados, así como conocer el desplazamiento de los ñandúes, los que normalmente buscan integrarse a otros grupos de su especie que pastorean por el sector de Entrada Baker.
Adicionalmente, un individuo liberado el año pasado ha sido monitoreado mediante un collar GPS. Bautizada como «La argentina», esta hembra ha registrado desplazamientos que superan las 100.000 hectáreas, conectando el Valle Chacabuco con el Paso Zeballos en Argentina y el sector Jeinimeni, y mostrando un interesante y desconocido movimiento altitudinal estacional que esperamos abordar como línea de trabajo de este programa.
El ñandú, ave no voladora y la más grande de Chile, cumple un rol ecológico clave en la recuperación de los ecosistemas patagónicos: al recorrer largas distancias en busca de insectos, hojas y frutos, dispersa semillas a través de sus fecas, contribuyendo a la regeneración de los ecosistemas estepáricos.



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